12.500 años tienen los grabados rupestres descubiertos en el Cantábrico

La cueva de Atxurra conocida era; y complicada también. Por eso casi nadie había podido acceder a la zona en la que se escondían los grabados rupestres.

La Gran Muralla de Ekain (copia en Ekainberri)
La Gran Muralla de Ekain (copia en Ekainberri)

 

El santuario, como ha sido bautizado por los descubridores, está formado por 12 paneles distribuidos a lo largo de una galería situada a unos 300 metros de la entrada, a la que no se llega si no es por un agujero estrecho, del estilo de las gateras de los buques por las que se suelta la cadena. Difícil acceso a los grabados rupestres a no ser que el espeleólogo en cuestión se arrastre por él.

Pero los de la Diputación de Bizkaia, el arqueólogo Diego Garate y el espeleólogo Iñaki Intxaurbe, han serpenteado hasta unas repisas situadas a 4 metros de altura hasta dar con los grabados, unos 70, que han sido datados en el periodo Magdaleniense del Paleolítico Superior. Esto viene a significar que el artista realizó la obra entre hace 12.500 y 14.500 años. Por ello no es de extrañar que algunos hayan perdido el color del carbón que habrán lucido, seguramente, durante gran parte de ese tiempo.

Lo común en estos casos no suele pasar de tres lanzas

La importancia del hallazgo de estos grabados rupestres equipara ahora la cueva de Atxurra con otras de gran importancia, como la de Ekain o la de Santimamiñe. No sólo por el número de grabados encontrados, sino también por la singularidad de algunos de ellos: «Este pobre es posiblemente el animal más cazado de toda Europa», decía Garate en rueda de prensa refiriéndose a un bisonte «con una veintena de lanzas clavadas en la panza», como señala el periódico.com.

Lo que sí es más común, desgraciadamente, es que coexista el arte contemporáneo y el antiguo. En el caso de Atxurra, un grafiti con las letras JMN deja constancia de que alguien más estuvo allí.

Barandiarán dio el pistoletazo de salida

Atxurra fue descubierta por el renombrado Barandiarán, el arqueólogo vasco por antonomasia a quien el colega que más ha aportado al arte primitivo, Henri Breuil, pidió personalmente acudir a sus ponencias. Esto ocurría en la década de los años 30. Barandiarán, primer profesor invitado de la cátedra de estudios vascos Larramendi en la Universidad de Salamanca, abarcó desde la Historia propia vasca hasta la antropología, la arqueología, la paletnografía o la mitología.

Gracias a él, hoy tenemos a vista de pájaro los grabados rupestres de Atxurra, descubrimiento que seguro dará que hablar puesto que ahora comienza su periodo de excavación, programado para tres años más.

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Sobre Virginia Mota

Virginia Mota
Coordinadora. Licenciada en Historia por la Universidad de Salamanca, donde además cursé un Máster en Gestión del Patrimonio Histórico y Artístico, aprendo cuando escribo, escribo cuando siento y siento cuando río.
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