22 de abril o el día que el Mundo venera a la Madre Tierra

Tierra, Tellus o Terra en Roma, Gea en Gracia y Tlaltecuhtli en la Mesoamérica antigua, vida al fin y al cabo, ha sido venerada por todos desde que el Mundo es Mundo.

La Tierra
La Tierra

En nuestro siglo XXI, son los 22 de abril de cada año, desde hace ya 50, la fecha escogida para rendirle honores. En este año de 2016, en el que dicha fecha coincide con la firma del Acuerdo de París sobre el cambio climático, 938 ejemplares silvestres en España ostentan el poco honorable récord de Especies Protegidas. Así se refleja en el listado que publica el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

La fecha fue designada por la Asamblea General de las Naciones Unidas al reconocer que la “Madre Tierra es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos”.

El objetivo de este año será el de plantar “7,8 millones de árboles en los próximos cinco”. El porqué es sencillo: los árboles, además de ser elementos indispensables en la lucha contra el cambio climático, son parte activa en la batalla que se libra para reducir la lista de Especies Protegidas.

La superpoblación y la contaminación, entre otros, fueron los detonantes para que Gaylord Nelson, senador demócrata en EE.UU., comenzara su particular lucha en pro de la defensa del Medio Ambiente. En 1970 se manifestó justo a un buen puñado de personas con el objetivo de presionar a quien correspondiese para institucionalizar, en forma de agencia, la conservación de la Tierra. Nelson encontró respuesta en el gobierno de Nixon, que digirió de buen grado aquellas presiones dando como resultado la creación de la Environmental Protection Agency, Agencia de Protección Ambiental donde, entre otras cosas, se dan las directrices necesarias para que cada cual aprenda desde su hogar a aportar su grano de arena en el serio problema de la polución. Serio y también globalizado, ya que las nubes negras recorren el ancho y el largo del planeta sin tener en cuenta factores tan significativos como la riqueza o la multiculturalidad.

Y aunque se pueda pensar que la Naturaleza misma se automutila en este proceso de decadencia —se citan aquí las emisiones volcánicas, por ejemplo, de dióxido de azufre—, queda cristalinamente demostrado que quien descabala su especie es el propio ser humano, el homo sapiens u hombre sabio —7 millones de ellos mueren en todo el planeta a causa de las emisiones de dióxido de carbono—, quien no logra encontrar el equilibrio entre el progreso y el Medio Ambiente.


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Sobre Virginia Mota

Virginia Mota
Coordinadora. Licenciada en Historia por la Universidad de Salamanca, donde además cursé un Máster en Gestión del Patrimonio Histórico y Artístico, aprendo cuando escribo, escribo cuando siento y siento cuando río.
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