Abre en Italia el museo de la mafia calabresa: las obras de Gioacchino Campolo

125 obras con las que Gioacchino Campolo habría blanqueado el dinero que obtenía de su negocio con las máquinas tragaperras.

Máquinas de azar o tragaperras
Máquinas de azar o tragaperras

El Palacio de la Cultura Pasquino Crupial de Reggio Calabria, al sur de Italia, es el lugar elegido para comisariar un nuevo museo con una exposición pintada de polémica. Y es que la muestra, ideada por Eduardo Lamberti-Castronuovo, está integrada en su totalidad por las obras de arte de Gioacchino Campolo, exmafioso vinculado con la Ndrangheta u organización criminal italiana, cuyo rango de actuación estaría centrado en la zona de Calabria, y que, aunque independiente de la Camorra o la Cosa Nostra, viviría íntimamente relaciona con ambas.

Los lienzos de la exposición, A tenebris ad lucem. L’arte ritornato al bene comune, De la oscuridad a la luz. El arte devuelto al bien común en castellano, se tasan en 5 millones de euros, una muestra cuya belleza tiene un valor incalculable y que salió de los pinceles de los grandes de otro tiempo, «entre ellas los Dalí Romeo y Julieta y Fuente de Vida, Struttura B1 de Veronesi, Campanno sulla riva de Carra, Tigre e serpente de Ligabue, o Piazza d’Italia de De Chirico», según se informa desde eldiario.es. La exposición incluye también las falsificaciones, 21 de un total de 125, que Campolo tenía en propiedad. Digna de mención en este sentido sería la reproducción de Jacqueline au chapeau noir, un falso Picasso.

El calabrés de millones de euros

El patrimonio de Campolo —en torno a 350 millones de euros—, a quien el populacho ha bautizado con el nombre de «el rey de las máquinas de azar», ya fue objeto de decomiso en el año 2010. Entonces el mafioso fue privado de unos 330 con forma de ladrillo, valor ese en el que se estimaron los bienes inmobiliarios de Gioacchino Campolo, y que fueron levantados con el dinero que obtenía de trucar las tragaperras repartidas por los establecimientos hoteleros de media Calabria. Fue en una de estas investigaciones cuando la autoridad italiana dio con las obras de arte en cuestión. Rondaría el año 2011.

Tres más tarde, Campolo ingresaría en prisión acusado de extorsión por obligar a estos propietarios a mantener en sus negocios las máquinas de azar a toda costa. Hasta hoy, ya que ha sido su delicada salud lo que le ha otorgado el tercer grado.

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