Adiós a Prince, el príncipe púrpura

Prince ha fallecido a los 57 años de edad en su vivienda en Minneapolis. Su repentina muerte ha consternado al mundo de la música y a sus fans.

Muere Prince en su vivienda en Minneapolis.
Muere Prince en su vivienda en Minneapolis.

Prince Rogers Nelson, artísticamente conocido como Prince, ha fallecido a los 57 años de edad en Pasley Park, su domicilio en Mineápolis (Minesota). De momento se desconocen las causas de la muerte del famoso intérprete, compositor, actor y multiinstrumentrista.

Una muerte repentina y dolorosa

Según sus allegados, el cantante se encontraba en buen estado de salud y con mucha energía. Sin embargo, durante las últimas semanas había padecido una correosa gripe que no remitía. Esta afección le obligó a suspender un par de actuaciones programadas. A pesar de ello, y sin estar completamente restablecido, ofreció un concierto magistral el pasado día 14 en Atlanta. Al día siguiente, cuando regresaba de esa actuación, su jet privado realizó un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Illinois. Prince fue ingresado en un centro hospitalario de esa ciudad, obteniendo el alta poco después. No se hizo público ningún parte médico al respecto.

El óbito del genio de Minneapolis ha teñido de luto -riguroso color púrpura- el mundo de la música y ha causado una gran conmoción y consternación entre sus fans. Las redes sociales se han inundado con más de tres millones de mensajes de condolencia tras conocerse la noticia. Entre ellos, colegas de profesión como Ron Wood, de los Rolling Stones o Lenny Krawitz han mostrado su tristeza a través de dichos medios.

El vacío que ha provocado su desaparición resulta irremplazable y ha dejado huérfanas a varias generaciones de súbditos que bailaron al ritmo de su príncipe púrpura.

Algunos de sus éxitos se han convertido en clásicos atemporales y en bandas sonoras de esa multitud de seguidores que jamás le abandonaron y que ahora lloran su óbito a las puertas de su rancho. Allí, centenares de ellos le han rendido su último tributo a una de las figuras más influyentes del pop. Simultáneamente, en las puertas del teatro Apollo, ese templo neoyorquino por el que han pasado los más grandes de la historia de la música, se ha congregado un nutrido grupo de fans. Cantaron, bailaron y recordaron a su ídolo, probablemente, el mejor homenaje que le podía rendir.

David Bowie, otro icono que se ha marchado en este funesto 2016 para la música, dijo de él: “los 80 son suyos”. Y nadie mejor que el rey del glam, Bowie, supo acotar temporalmente con mayor precisión la época de mayor esplendor de su reinado. Años en los que rivalizó con el mismísimo Michael Jackson, para dominar la dinastía del pop.

El mito estadounidense encarnaba el concepto integral de artista, en las facetas más brillantes y también en las polémicas. Jamás dejó indiferente a nadie . Fue un genio rebelbe que en los albores de los 80 llegó –como un huracán- para revolucionar la música negra al fusionar el funk y el rock creando el sonido Minneapolis. También cultivó el pop y la psicodelia, por lo que fue comparado con Jimi Hendrix. Porque, Prince dominaba más de veinte instrumentos musicales, aunque su virtuosismo destacaba especialmente acariciando las seis cuerdas.

Desde su metro cincuenta y siete, dominada otras de sus formas de expresión artística preferidas, los conciertos. En ellos unía provocación, sensualidad, magnetismo, energía y provocación. Siempre acompañado de sus famosos tacones y de un vestuario excéntrico, fiel reflejo de su personalidad. Junto a él, siempre un amplio y bello grupo de bailarinas que rivalizaban en belleza y profesionalidad. Muchas son las leyendas que se formaron en torno a ese grupo de danzarinas que le arropaban profesional y, a veces, sentimentalmente. Una de ellas, María Pérez, se convirtió en su primera esposa.

Muere Prince en su vivienda en Minneapolis.
Muere Prince en su vivienda en Minneapolis.

De su padre, un músico y pianista de jazz cuyo pseudónimo artístico era Prince Rogers, heredó el nombre, el talento y el amor por la música. Precisamente un piano que le regaló su progenitor al divorciarse de su madre, fue el primer instrumento musical que aprendió a tocar. Y todo ello, casi sin ayuda, porque era un autodidacta dotado de un oído extraordinario desde muy joven. Derivada de esa precocidad, compuso su primera canción con tan solo siete años. Con trece años, su padre le regaló una guitarra eléctrica, el otro instrumento fetiche que le acompañaría durante toda su vida.

Un genio precoz conquista la cima

A los diecisiete años fue contratado por la discográfica Warner Bross. En ella grabó varios discos que tuvieron una buena acogida en el mercado. Poco a poco su figura iba creciendo. Pero su consagración llegaría en 1984 con Purple Rain, un disco icónico y una película homónima que le catapultaron al éxito internacional. Del álbum se vendieron en todo el mundo millones de copias y fue premiado con un Grammy; y el film obtuvo un Óscar por su banda sonora original. Prince se había convertido en una estrella planetaria que llegó para instalarse en el olimpo musical.

En los 90 mostró su faceta más rebelde e invirtió mucho tiempo y energías en batallar contra la Warner, de quién trataba de desvincularse. Cambió su nombre por el de Símbolo y se negó a ser llamado Prince. En algunas actuaciones apareció con la palabra esclavo escrita en su rostro, con el fin de llamar la atención sobre las condiciones – presuntamente- abusivas a las que le sometía la compañía. Sus intentos resultaron baldíos y tuvo que cumplir con lo firmado hasta el 31 de diciembre de 1999, fecha en la que quedó liberado de las garras de la multinacional.

En esos difíciles años, abandonó su formación ochentera, The Revolution y fundó The New Power Generation. Además atravesó una delicado personal tras el fallecimiento de su hijo a las pocas semanas de nacer.

Tiempos de liberación y estabilidad

A partir del año 2000, pudo librarse de las ataduras de la Warner que le ahogaban artísticamente, y recuperó su nombre original y su estabilidad. Su protagonismo volvió a los medios especializados y se produjo su resurgimiento. Cuatro años más tarde ingresó en el Salón de la Fama del Rock and Rock, realizó una gira en Estados Unidos a la que asistieron un millón y medio de personas. Se convirtió en el artista mejor pagado del momento. Seguía cosechando nuevos éxitos casi a la misma velocidad que edita nuevos trabajos.

En 2010 realizó un homenaje a Michael Jackson y anunció nuevas fechas para sus conciertos. A partir de 2014 editó nuevos discos. Y un 21 de abril de 2016 se convirtió en leyenda. Se ha marchado uno de los más grandes de todos los tiempos; y lo ha hecho como vivió, rodeado de misterio y admiración.

Durante los cuarenta años de su prolija carrera profesional publicó más de 30 álbumes.

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