El asesinato de Nisman: una causa sin solución ni respuesta

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Años después de su muerte, el pueblo argentino espera que la justicia esclarezca las causas del asesinato del afamado fiscal Nisman.

Años después de asesinato, el caso Nisman sigue sin esclarecerse.

Con la llegada de Mauricio Macri el 10 de diciembre de 2015 a la Casa Rosada en Argentina como nuevo presidente del país, muchos alimentarían esperanzas en torno al caso del fiscal federal Natalio Alberto Nisman, más conocido como Alberto Nisman.

El fiscal fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza el 18 de enero de 2015 en su apartamento del edificio Boulevard, del complejo “Torres Le Parc”, en el barrio de Puerto Madero en Buenos Aires, pero dos años después Nisman aún es una “muerte dudosa”, una contradicción que perdura en el tiempo.

Su cuerpo fue encontrado con una herida de bala en la cabeza solo unas horas antes de que se presentara a la comisión de legislación penal de la Cámara de Diputados de Argentina, citado allí por este ente legislativo para conocer del fundamento jurídico de su denuncia con respecto al atentado realizado a la Asociación Mutual Israelita (AMIA) que involucraba entre otras personalidades a la presidenta del gobierno argentino, Cristina Fernández de Kirchner, Héctor Timerman -canciller argentino- y el diputado Andrés Larroque, Luis D´Elia, y Fernando Esteche.

La llegada del fiscal Nisman a la investigación que le dejaría en suspenso por largo tiempo

Incorporado a este caso en el año de 1997 por los fiscales E. Mullen y J. Barbaccia, Nisman quedaría al frente del mismo en el año 2004 designado por el presidente Néstor Kirchner, mediante la creación de una unidad especial para la investigación de los atentados. A su vez, el presidente Kirchner, incluiría en esta unidad al jefe de contraespionaje del Side (Secretaria de Inteligencia del Estado) agente especial Antonio “Jaime” Stiusso para que colaborara y pusiera en las manos del fiscal todos los pormenores del caso. Nisman descartaría de los hechos a los sirios y apuntaría la investigación a la tesis de la intervención de funcionarios de la República Islámica de Irán como autores del atentado, junto con la organización terrorista Hezbolá.

Desde allí en adelante el fiscal Nisman tomaría una serie de decisiones basadas en la investigaciones hechas en este caso, lo que le llevó a solicitar la detención del expresidente Carlos Menem y del exjuez Juan José Galeano culpando a ambos del ocultamiento y falseo de pruebas con la intención de desviar la investigación, e inculpar a la policía local.

A todo esto, el gobierno de Irán continuó obstaculizando la investigación logrando su cometido que no era otro que negar la extradición de los ciudadanos iraníes acusados del atentado.

En el año 2011 un informe divulgado por el periodista Pepe Eliaschev donde Alí Akbar Salehi Ministro de Relaciones Interiores iraní, le aseguraba al presidente Majmud Ahmadineyad que Argentina no deseaba continuar con la investigación para no entorpecer las relaciones comerciales con Irán, resultando de esto la reacción del canciller Héctor Timerman quien negó la existencia de pacto alguno con el gobierno de Irán. Es de resaltar que la firma del Memorándum de Entendimiento entre Irán y Argentina se relizaria en el año 2013.

El 13 de enero de 2015 Nisman denunció la intención de levantar las alertas rojas internacionales interpuestas ante Interpol que pesaban sobre los ciudadanos iraníes sospechosos del atentado a la AMIA, acusando directamente a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al canciller Héctor Timerman, al diputado Andrés Larroque, Luis D’Elía, y Fernando Esteche. El fiscal Nisman insistió en su denuncia contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a quien acusó de entregar órdenes en una cadena humana de espionaje que finalizaba con Luis D’Elía quien las daba personalmente al supuesto agente iraní Alejandro Yussup Kalhil, quien a su vez llamaba a Mohses Rabbani en Irán, uno de los prófugos por el atentado en 1994.

El 16 de enero de 2015 a tan sólo dos días de la muerte de Nisman, él mismo anunció que para el lunes 19 asistiría al congreso en calidad de invitado por las diputadas Patricia Bullrich y Laura Alonso, para presentar la denuncia hecha contra los presuntos implicados y profundizar en la misma. Por supuesto, esto nunca ocurrió. Natalio Alberto Nisman no pudo completar su investigaron ya que el domingo 18 de enero, en extrañas circunstancias, rodeado de incógnitas y conjeturas que van mas allá de la comprensión de cualquier otra persona que no sean los implicados e involucrados en este suceso, encontró la muerte; pero quizás, gracias a las Ciencias Forenses y Criminalisticas sea posible descifrar lo complejo de esta investigación y no se quede en una causa engavetada que no acabe por ver la luz de la justicia.

Manifestación de apoyo a la investigación sobre la muerte de Nisman.

Escena del crimen 18 de enero de 2015, Alberto Nisman muerto con un disparo en la cabeza

El cuerpo del fiscal Alberto Nisman fue encontrado sin vida con un disparo en la cabeza, en su departamento del edificio Torre Boulevard, junto con el cuerpo una pistola marca Bersa calibre 22 y un casquillo de bala del mismo calibre.

El hecho fue titulado como una “muerte dudosa”. En su momento se debatió entre si se trataba de un suicidio y el asesinato. No hay testigos, ni siquiera alguien que haya escuchado un disparo, un forcejeo, algo que arroje una pista cierta de que sucedió ese domingo 18 de enero en el departamento de Nisman.

Pero más “dudoso” resultan los hechos que rodean este caso. En la autopsia realizada se dictaminó que no intervinieron terceras personas. El disparo fue hecho a una distancia de un centímetro en el parietal derecho de su cabeza sin evidenciar la presencia de pólvora en sus manos y esta experticia fue corroborada por un segundo estudio microscópico arrojando el mismo resultado. La pistola hallada pertenecía a Diego Lagomarsino, un técnico en computación al servicio de la fiscalía de Nisman.

Su ex esposa, la jueza Sandra Arroyo Salgado, contrató a varios peritos que realizaron estudios descubriendo una nueva prueba: el cuerpo del fiscal Nisman presentaba golpes que probarían la presencia de uno o más atacantes, lo que descartaría la hipótesis del suicidio ya qye el disparo se habría realizado desde atrás. Lo que sí está claro es la gonía de Nisman hasta su muerte. Sin embargo, la fiscal Viviana Fein – encargada del caso- llegó a declarar que estas experticias no aclaran finalmente si se trató de un suicidio o un asesinato.

Elementos probatorios que dan al traste con la teoría temprana del suicidio de Nisman

Un nuevo elemento aparecería relacionado con la causa Nisman, el del policía Héctor Goncalvez Pereyra, testigo clave a declarar en la investigación quien mantuvo que el fiscal fue emboscado y que, pese a poseer cuatro vehículos, éstos no fueron sustraídos por los atacantes, lo que compone un elemento de peso que deja una sensación de estar en presencia de algo que va más allá de un suicidio.

Si le sumamos a esto la amenaza hecha al fiscal federal Eduardo Taiano, fiscal encargado de la investigación de la muerte de Alberto Nisman, que reazaba “déjate de joder con los judíos, te vamos a hacer m…” podemos converger que estaríamos en presencia de un delicado proceso envuelto en poder y violencia, violencia que ni el propio gobierno de Mauricio Macri ha logrado controlar. Recientemente, el fiscal Ricardo Sáenz, dijo que las pruebas presentadas hasta el momento demuestran que Nisman fue víctima de un homicidio intencionado. Al parecer, el caso finalmente se acerca cada vez más a una solución.

Una muerte en extrañas circunstancias sin resolver

De Alberto Nisman se ha dicho mucho bueno y malo. Quizá se pueda conjeturar que ha pasado mucho tiempo y es muy poco lo que se sabe de su muerte. Aún así, la investigación arrojó a muchas personas involucradas que fueron investigadas y denunciadas por él, hasta que intentó ahondar en el atentado a la AMIA. Un conflicto de poderes que ni el propio fiscal pudo disipar y que acabó costándole la vida.

Tal vez los argentinos, y el mundo, puedan conocer el desenlace final de esta causa que arrebató la vida al fiscal estrella, posiblemente el mejor del país, cuya muerte ha dejado un regusto novelesco al más puro estilo Alfred Hitchcock.

Existe una posibilidad en todo este compás abierto de espera, vientos de poderes viciados, recuerdos de escándalos que involucraban a funcionarios, acuerdos, comisiones, altas cantidades en dolares, alianzas con gobiernos de corte comunista y fundamentalista que involucraban a altos dignatarios en aquellos años del eje Caracas – Teherán – Buenos Aires (Chavéz-Ahmadineyad-Kirchner), todos enemigos de Israel, línea con la que empatizaba Nisman, de descendencia y costumbres judías.

La justicia argentina, provista de su legitimidad, de una investigación segura y transparente tiene en sus manos esclarecer uno de los casos más confusos y convulsos vividos en el país en los últimos años.

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