El Consejo de Estado culpa a Defensa del siniestro del Yak-42

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El Ministerio de Defensa es responsable del siniestro donde 62 militares perdieron la vida cuando regresaban de Afganistán el 26 de mayo de 2003.

Siniestro del Yak-42
Lugar del accidente-Yak-42 | Foto: Telecinco

Después de 13 años esperando una resolución, el Consejo de Estado reconoce oficialmente por primera vez la responsabilidad del Ministerio de Defensa, dirigido en ese período por Federico Trillo, del dramático accidente que tuvieron los soldados españoles del avión Yak-42 cuando regresaban de Afganistán.

Aunque no tendrá consecuencias económicas supone una victoria moral para los familiares de las víctimas. María Dolores de Cospedal ha reconocido que este suceso ha sido el más catastrófico de la historia del Ejército español en tiempos de paz.

“Hay, pues, anteriores a la fecha del siniestro, hechos que habrían permitido a la Administración ponderar el especial riesgo concurrente en el transporte de tropas en que se produjo el accidente. Dicho con otras palabras, pudieron ser advertidas circunstancias que habrían llamado a la adopción por los órganos competentes de medidas que pudieran haber despejado el riesgo que se corría”, determina el Consejo de Estado.

El informe fue aprobado por la Comisión Permanente del Consejo de Estado el pasado 20 de octubre. La decisión ha sido un duro golpe para los que ostentaban los cargos de responsabilidad en el Ministerio de Defensa en esa época, al concluir que no se tomaron las prevenciones necesarias que pudieron haber evitado el siniestro.

EL dictamen está de acuerdo en que la causa principal del accidente fue el estado de cansancio que llevaban los pilotos tras 22 horas de vuelo, que les llevo a estrellarse contra el monte Pilav (Turquía). Por otro lado, Defensa se exculpó de toda responsabilidad alegando que era a NAMSA a quien le correspondía esta función. Pero, el Consejo de Estado ha sostenido que el contrato con la citada agencia no implica un traspaso de responsabilidades, pues el Estado está obligado a inspeccionar la actividad de sus contratistas, sobre todo si son de riesgo.

Antes de que se produjera el fatídico accidente, el 28 de abril de 2003, Trillo fue avisado de las quejas sobre las condiciones del vuelo. El informe secreto del Centro de Inteligencia y Seguridad del Ejército (CISET), advertía: “Se están corriendo altos riesgos al transportar personal en aviones de carga fletados en países de la antigua URSS, su mantenimiento es como mínimo muy dudoso”.

Defensa hizo caso omiso a este informe y determinó que su autor no tenía “ningún conocimiento en seguridad aeronáutica o mantenimiento de aeronaves”. No obstante, el Consejo de Estado ha informado que esta denuncia debería haberse tomado en cuenta para realizar una comprobación del estado del avión.

“Desgraciadamente los hechos se encargaron de demostrar que sus valoraciones no estaban alejadas de la realidad, cualquiera que sea la opinión sobre los conocimientos del autor”, se lamenta.

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