Designan «a dedo» a un policía sindicalista para la Embajada de Ucrania

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  • Poco importa que no tenga experiencia en guerras civiles o en acciones terroristas

  • El policía sindicalista, Juan Carlos Bermejo Cordero, se va directo a Ucrania a cobrar 9.000 euros al mes

 

La designación de un policía sindicalista enciende las redes sociales
La designación de un policía sindicalista enciende las redes sociales

Corrupción y mala praxis hay en todos los sitios, y la Policía no iba a ser menos. En concreto, el campo sindical de policía, que no es lo mismo; en particular, alguno de sus sindicatos, que no es ni parecido.

Antecedentes

El pasado 10 de junio, los funcionarios policiales fueron llamados a las urnas en el marco de las elecciones al Consejo de Policía. De los 70.000 que acudieron, el 82% ejerció su derecho al voto resultando vencedor, con 7 asientos, el Sindicato Unificado de Policía, el SUP.

Entre los elegidos por esta organización sindical estaba Juan Carlos Bermejo Cordero, policía de la Escala Básica destinado en la Academia de Ávila y liberado sindical durante los últimos ocho años, miembro también del Comité de Garantías de ese sindicato y Consejero durante todo este tiempo. Esto viene a significar que el bagaje operativo en prácticas policiales del funcionario en cuestión no es para tirar cohetes.

Desde jamones hasta tablets, pasando por bonitos relojes

La cosa ya no pintaba bien. Y más cuando un inspector, alarmado por esa mala praxis a la que se alude en líneas anteriores, denunció a los sindicatos «por los regalos que estas organizaciones entregan a sus electores durante los comicios al Consejo de la Policía». El Confidencial lo recogía en junio de 2015 y se hacía eco de la costumbre que algunos sindicalistas tenían en dar «regalos a cambio de votos». Un hábito que venía realizándose «en los tres últimos comicios».

El asunto de los presentes no es moco de pavo. Además de vapulear la honorabilidad del Cuerpo Nacional de Policía, las dádivas atizan de lleno a la Constitución Española, a su artículo número 23 concretamente, en el que se «reconoce el derecho de los ciudadanos a participar en asuntos públicos a través de sus representantes».

Buena gana de andar cuchicheando

El inspector que denunció los hechos vio con sus propios ojos «cómo representantes de los sindicatos tomaban nota el mismo día de los comicios» de aquellos votantes que estaban encantados de recibir algún reloj o algún móvil de última generación.

Además, el inspector no fue a denunciar con las manos vacías. Con él llevaba fotos de algunos carteles electorales en los que se gritaba a los cuatro vientos que el sindicato en cuestión, el SUP, daba las gracias a sus electores con un Premiamos tu participación y tu compromiso con una tablet de siete pulgadas. Otros casos hubo —Unión Federal de Policía y Confederación Española de Policía— en los que el votante se llevaba un reloj «con motivo del aniversario de sus respectivas organizaciones».

¿Por qué son tan ansiadas las embajadas?

Por dinero, claro. En el caso del policía sindicalista, Juan Carlos Bermejo Cordero, su destino a la Embajada de Ucrania puede suponer 4 o 5 veces su salario normal, es decir, en torno a los 9.000 euros. Incluso hay embajadas codiciadas que alcanzan hasta los 10.000 euros para los policías de menor rango, que son los de la Escala Básica.

Y los sindicatos no dicen ni mu. CEP, UFP y SPP mantienen la boca cerrada mientras entre los policías cunde la indignación porque la Ejecutiva Nacional del SUP no ha anunciado, ni a sus comités, ni a sus afiliados, los motivos existentes para que este policía sindicalista, Juan Carlos Bermejo Cordero, haya decidido abandonar su compromiso con los policías que le votaron.

No es la primera vez

A muchos puede sonar el nombre de José Ángel Fuentes Gago, ex presidente del SPP que ha sido relacionado con las noticias del comisario Villarejo y con las escuchas al Ministro del Interior. Fuentes Gago se incorporó a la Embajada de Holanda con unos ingresos brutos de 10.000 euros al mes. Casi nada.

Como Fuentes Gago, Carlos Vázquez Romay, ex secretario general de la UFP que ha alcanzado su jubilación después de estar rodando por distintas embajadas; o Lorenzo Nebreda, que hace lo propio, según fuentes informativas, en una americana. Por cierto que, hablando de sueldos desorbitados, en la Embajada de Moscú, uno se hace de oro al reportar la oficina rusa unos beneficios que alcanzan los 18.000 euros mensuales.

No es la primera vez. Tampoco será la última mientras persista el sistema de elección por parte de la Dirección General de La Policía. Concretamente, desde el departamento del Director Adjunto Operativo, quien decidió eliminar el sistema de elección por méritos basado en un baremo que primaba la antigüedad, la preparación y la técnica de armamento.

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