España, entre los países de la OCDE que tiene una calidad de empleo más baja

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España tiene una de las tasas más altas de paro de Europa y es uno de los países de la OCDE con la peor calidad de empleo.

España, entre los países con la calidad de empleo más baja según la OCDE.

Las políticas laborales en España no funcionan. A la tasa de paro – una de las más altas del continente- se une ahora su posición destacada entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con la calidad de empleo más baja consecuencia, entre otras causas, del impacto de la crisis en nuestro mercado laboral. De hecho, en los años 2007 y 2013, España obtuvo una peor puntuación dada la inestabilidad laboral.

A pesar de haber creado empleo en los últimos tres años – 1,5 millones de nuevos empleados y una bajada en la tasa cercana a los 6 puntos-, el mercado laboral español ha generado puestos de muy baja calidad en comparación a los del resto de países que conforman la OCDE.

Para esta calificación, se tienen en cuenta los datos proporcionados por la OCDE en base a los ingresos, la estabilidad laboral y el ambiente de trabajo en los que España se sitúa entre los 10 países menos sobresalientes de los 33 que conforman la OCDE. Precisamente en el ambiente de trabajo, España se situó en el penúltimo lugar, superada incluso por Grecia.

Junto a España, ocupan este desafortunado top10 países como Eslovaquia, Hungría, Italia, Polonia, Portugal o Turquía cuyos indicadores en dos de los tres factores, como en el caso de nuestro país, obtienen los peores resultados. Por el contrario, países como Suiza, Noruega o Dinamarca sobresalen por la calidad de su empleo.


En los años 2007 y 2013, en los indicadores relativos a los ingresos, la inestabilidad y la tensión laboral España ocupó la peor situación en comparación con países como Italia, Francia, Alemania o Dinamarca.

La baja calidad de empleo influye directamente en la productividad y, por tanto, en el propio mercado laboral del país. El tipo de contrato, la falta de incentivos, la poca inversión en capital humano específico o la formación son otras de las carencias de un mercado laboral que quiere volver a ser competitivo en el marco europeo.

No obstante, las perspectivas de futuro son alentadoras aunque queda mucho camino por recorrer.

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