¿Habrá mujeres en el sacerdocio?

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Juan Pablo II y Benedicto XVI han dicho que «no es lícito poner en acto iniciativas que en cualquier modo pretendan preparar candidatas al orden sacerdotal»

«Las mujeres diaconisas son una posibilidad para hoy»
«Las mujeres diaconisas son una posibilidad para hoy»

L as diaconisas intrigan al papa Francisco. ¿Habrá mujeres en el sacerdocio? En septiembre de 2001, el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger, junto con los cardenales Medina Estévez, Prefecto del Culto Divino, y Castrillón Hoyos, Prefecto para el Clero, firmaron una breve carta, aprobada por el Papa Wojtyla en la que se afirmaba que “no es lícito poner en acto iniciativas que en cualquier modo pretendan preparar candidatas al orden sacerdotal”. El texto se refería al orden diaconal como sacramento y primer grado del sacerdocio.

¿Habrá mujeres en el sacerdocio?

El Papa Francisco ha hablado más de una vez sobre la necesidad para la Iglesia Católica de valorizar el papel de la mujer, pero siempre ha evitado presentar esta valorización como una forma de “clericalización” de las mujeres: «Es algo que no sé de dónde ha salido», dijo en diciembre de 2013 en la entrevista con La Stampa a propósito de unas declaraciones sobre mujeres cardenales. «Las mujeres en la Iglesia deben estar valorizadas, no ‘clericalizadas’. Quien piensa en mujeres cardenales sufre un poco de clericalismo».

«Diaconisas permanentes»

¿Qué dijo el Papa Francisco sobre las «diaconisas permanentes»? ¿Qué impide a la Iglesia incluir mujeres entre los diáconos permanentes, al igual que ocurría en la Iglesia primitiva? ¿Por qué no crear una comisión oficial que pueda estudiar el tema? ¿Nos puede dar un ejemplo de dónde usted ve la posibilidad de una mejor inserción de las mujeres y de las mujeres consagradas en la vida de la Iglesia?


En el Aula Nervi, explicó que «la Iglesia debe incluir a las consagradas y laicas en la consulta, pero también en las decisiones, porque se necesita su punto de vista. Y este papel creciente de las mujeres en la Iglesia no es feminismo, sino corresponsabilidad y un derecho de todos los bautizados: hombres y mujeres». El Papa también subrayó que «muchas mujeres consagradas son ‘mujercitas’»más que personas involucradas en el ministerio del servicio.

«La vida consagrada —añadió — es un camino de pobreza, no un suicidio»
«La vida consagrada —añadió — es un camino de pobreza, no un suicidio»

Diaconisas de la Iglesia primitiva

Papa Francisco: Las diaconisas de la Iglesia primitiva son una posibilidad a estudiar.
«Efectivamente sucedía en la antigüedad, hubo un inicio. Recuerdo que era un tema que me interesaba mucho cuando venía a Roma para las reuniones, y estaba alojado en el Domus Pablo VI. Había un teólogo sirio muy bueno que hizo la edición crítica y la traducción de los Himnos de Efrén el Sirio. Un día le pregunté sobre este tema y me explicó que en los primeros tiempos de la Iglesia había algunas ‘diaconisas’. Pero, ¿qué son estas diaconisas? ¿Estaban ordenadas o no?

Se habla en el Concilio de Calcedonia (451), pero es un poco oscuro. ¿Cuál fue el papel de las mujeres diaconisas en aquellos días? Parece —me dijo aquel teólogo, que ya ha fallecido, era un gran profesor, sabio, erudito—, parece que el papel de las diaconisas fuese para ayudar en el bautismo de las mujeres en la inmersión, las bautizaban ellas, por una cuestión de pudor, también para hacer las unciones en los cuerpos de las mujeres, en el bautismo. Y también una cosa curiosa: cuando había un juicio matrimonial porque el marido golpeaba a su mujer, y ésta iba a quejarse al obispo, las diaconisas eran las encargadas de ver los hematomas en el cuerpo de la mujer causados por los golpes del marido e informar al obispo. Esto recuerdo. Hay algunas publicaciones sobre el diaconado en la Iglesia, pero no está claro cómo era».

Consultas de la Congregación

Francisco inicia el camino para que las mujeres puedan ser diaconisas
«Diré una cosa que viene después, porque he visto que hay una pregunta general. En las consultas de la Congregación para los religiosos, en las asambleas, las consagradas deben ir. Esto es seguro. En las consultas sobre tantos problemas que se presentan, las consagradas deben ir. Otra cosa: una mejor inserción. Al momento no me vienen cosas concretas, sino siempre lo que he dicho antes: buscar el juicio de la mujer consagrada, porque la mujer ve las cosas con una originalidad diferente a la de los hombres, y esto enriquece: sea en la consulta, en la decisión, en la concreción».

Francisco había explicado que no era todavía claro qué papel tuvieron tales diaconisas. «¿Qué eran estos diaconados femeninos?», recordó el Papa haber preguntado al profesor. «¿Tenían ordenación o no? Era un poco oscuro», dijo. «¿Cuál era el papel de la diaconisa en aquel tiempo? ¿Constituir una comisión oficial que pueda estudiar la cuestión?», preguntó el Papa en voz alta. «Creo que sí. Sería por el bien de la Iglesia clarificar este punto. Estoy de acuerdo. Hablaré para hacer algo por el estilo. Acepto», dijo el Papa luego. «Me parece útil tener una comisión que lo aclare bien».

Un diácono es una figura eclesiástica a la que se le confiere el sacerdocio de tercer grado
Un diácono es una figura eclesiástica a la que se le confiere el sacerdocio de tercer grado

Creación de la Comisión

El Papa Francisco aceptó que se cree una comisión que estudie la posibilidad de que las mujeres puedan volver a ser diaconisas en la Iglesia, tal y como lo fueron en el pasado. El pontífice se vio casi obligado a hacer este anuncio por las circunstancias durante la celebración de una audiencia en el Vaticano con 900 religiosas de la Unión Internacional de las Superioras Generales que le interpelaron sobre este tema.

«Las mujeres diaconisas son una posibilidad para hoy», respondió Jorge Mario Bergoglio cuando las superioras de las órdenes de monjas le preguntaron por qué la Iglesia excluye ahora a las mujeres de la posibilidad de servir como diáconos, cuando en la Iglesia primitiva lo podían ser.

Un diácono es una figura eclesiástica a la que se le confiere el sacerdocio de tercer grado, que es el que ordinariamente se otorga de forma provisional a los seminaristas que van camino del presbiterado (sacerdocio de segundo orden). También se confiere actualmente a varones, solteros y casados, que ejercerán este ministerio durante toda su vida: los diáconos permanentes.

 

Fuentes principales: Stampa/radio.vaticano.va

 

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