Las trampas del IPC, ¿por qué la comida nos sale más cara?

Los precios bajaron en octubre un o,7%, sin embargo los alimentos básicos cada vez son más caros.

Las frutas y verduras han subido más del 3% en octubre.
Las frutas y verduras han subido más del 3% en octubre.

Una cosa son las estadísticas y otra la realidad, lo que podríamos calificar como las trampas del IPC. Algo que ha quedado muy claro con la publicación de los últimos datos de inflación por el Instituto Nacional de Estadística. Según el INE, durante el mes de octubre el IPC (Índice de Precios al Consumo) bajó un 0,7%, haciendo una media entre todos los productos, la bajada de carburantes y servicios telefónicos, arrojan que los precios se han abaratado, pero la realidad es que los productos que las familias tienen que comprar día a día no paran de encarecerse en los últimos meses, como el aceite, frutas y verduras frescas. ¿Por qué la comida nos sale más cara?, ahí van algunas claves.

El precio de llenar la nevera.

Al margen de lo que digan los datos macro económicos, en este caso el IPC, cuando el consumidor va a hacer la compra, se encuentra con que la bajada de los precios no siempre es real, más bien al contrario. Uno de los ejemplos más claros es la subida que ha experimentado el aceite. Solo el mes pasado comprar una botella nos costó un 3,4% más, pero si contamos desde octubre de 2014 hasta ahora, el precio ha subido un 25%.

La razón, según los productores de aceite, está en la cosecha, la última fue menos buena que la de años anteriores por lo que no se han producido excedentes, al no sobrar el producto, su precio cada vez es más caro. La aplicación pura y dura de la ley de la oferta y la demanda.

Las frutas, legumbres y hortalizas son otros de los elementos básicos de la cesta de la compra que se han encarecido. Comprar fruta en octubre nos costó de media un 3,8% más y las legumbres y hortalizas un 3,4%. El presupuesto que una familia necesita destinar a estos productos frescos ha subido más de un 8% en los últimos 12 meses.

En este caso, según los agricultores la explicación está en Rusia. En agosto de 2014 el gobierno de Putin prohibió importar frutas y verduras de la Unión Europea como castigo a las sanciones que Europa impuso a los rusos por sus injerencias en Ucrania. En aquel momento, los precios se desplomaron, España tenía mucho excedente, ahora el mercado se ha estabilizado y por tanto ha vuelto a subir. En este caso es el ejemplo de como la política internacional también nos toca el bolsillo.


Otro de los productos estrella de las despensas españolas son las patatas. Pues bien, hoy se venden un 11,5% más caras en el mismo periodo del año pasado y se debe, según los agricultores a que los precios estaban hundidos, ellos recibían seis céntimos por kilo. Muchas toneladas de patatas se quedaban en los campos ya que costaba más dinero recogerlas que dejarlas allí, ahora el proceso ha dado la vuelta y los precios han comenzado a subir.

Leche, carne de ave y azúcar nos cuestan más baratos.

Lo malo a la hora de hacer la compra, es que algunos productos han bajado sí, pero la rebajas no son tan espectaculares. Los precios de la leche siguen cayendo, en octubre bajaron un 0,3%, hoy un litro nos cuesta un 4,6% más barato que hace 12 meses.

El sector lácteo lleva meses protestando por la eliminación de las cuotas, ahora los grandes productores como Francia y Alemania ya pueden vender lo que quieran, no están sujetos a cantidades máximas, por esa razón la leche ha bajado de precio, perjudicando a las explotaciones lácteas españolas que han perdido terreno. En este caso la liberalización del sector es la responsable.

Otro de los alimentos que nos cuestan más baratos que hace un mes es la carne de ave, que se ha rebajado en octubre un 1,2%. Aquí los productores han aprovechado las alertas de la Organización Mundial de la Salud sobre el consumo de carne roja, y lo han hecho bajando los precios del pollo para animar aún más al consumidor. Es decir, estrategia comercial.

El producto que más ha bajado es el azúcar, nos sale un 6,1% más económico, la caída tiene dos explicaciones: los españoles cada vez consumimos menos por razones estéticas y saludables, por otro lado, el cultivo de la remolacha, de donde se extrae, es muy estable.

Cosechas, políticas internacionales, liberalización de los mercados o alertas sanitarias están detrás de como nos afecta al bolsillo llenar o no, el frigorífico.

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Sobre Luz Fraile Gómez

Luz Fraile Gómez
Redactora. Periodista con más de 20 años de experiencia en distintos medios, tanto prensa escrita, como radio y televisión. Especializada en economía y siempre con ganas de aprender y compartir.
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