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La ayahuasca, droga de origen amazónico, seduce a celebridades y psiquiatras en EEUU.

Ayahuasca, la droga de moda en EEUU.

La ayahuasca es considerada como droga dura por las autoridades sanitarias estadounidenses tras constatar los graves riesgos que provoca su consumo. Se trata de una poción alucinógena originaria de la Amazonia y que “cura” a personas afectadas por traumas. Este posible poder curativo fue el que llevó a las autoridades americanas a un exhaustivo estudio de la planta.

Los adeptos de la ayahuasca se han multiplicado en EEUU convirtiéndose en un fenómeno a estudio por psiquiatras, ante su posible uso “medicinal” en la cura de adicciones, cuadros de depresión o síndromes postraumáticos. Eso sí, la mayoría del consumo de la planta se hace en la clandestinidad y sin control lo que aumenta el riesgo de sus efectos.

El uso originario de la ayahuasca es chamánico pero desde hace aproximadamente diez años, su popularidad ha crecido de manera constante y su uso se ha desvirtuado. El Silicon Valley o Hollywood, por ejemplo, es conocido su consumo entre estrellas como Sting o Lindsey Lohan, así como entre diseñadores, empresarios o abogados de renombre.

En estos casos, lejos del marco espiritual de los rituales chamánicos, es más bien un consumo orientado al entretenimiento y la búsqueda de experiencias fuertes debido s su alto contenido en DMT (Dimetiltriptamina); aunque según McKenna – profesor del Centro de Espiritualidad de la Universidad de Minnesota- “cada noche se realizan en Nueva York cerca de cien ceremonias espirituales en las que la ayahuasca es la protagonista”.

Características y efectos de la ayahuasca

Para su toma, los adeptos a la ayahuasca deben tomar una serie de precauciones como establecer un intervalo entre consumos y seguir una estricta preparación previa a la ceremonia ya que en las mismas se realizan secuencias de meditación y canto tradicional que no tienen por qué conocerse con anterioridad.

Los efectos inmediatos a la ingesta de ayahuasca son las alucinaciones eufóricas, la visión de formas geométricas o visiones más oscuras y terroríficas acompañadas de vómitos, que reciben el nombre de “purga” o purificación.

En otros casos hay quien dice haber sentido salir de su cuerpo o haber sufrido transformaciones radicales para su vida como dejar de fumar, reconciliarse con la familia o lograr que su vida tomase sentido. Estos efectos curativos, cada vez más habituales entre los adeptos de la planta, han hecho que los investigadores cada vez la estudien más.

En otro plano están las denominadas curaciones milagrosas, extremos todavía cogidos con pinzas por los expertos y profesionales. En la mayoría de casos, se trata de curas de personas afectadas por síndromes postraumáticos. Por ello, se ha abierto un debate en EEUU para autorizar su uso en la medicina psiquiátrica.

Jessica Nielson, del Centro de Lesiones Cerebrales de la Universidad de California, apuesta por su uso médico y espera el permiso de la FDA para la realización de una prueba clínica que permita su empleo psiquiátrico como ya se hace con el MDMA o el LSD.

La apuesta por el estudio de la ayahuasca es una realidad en la misma medida que lo es el vacío jurídico que la envuelve, especialmente, en EEUU y también en España. En otros países como Brasil, México, Perú o Colombia, por el contrario, la ayahuasca es legal.

Tras un estudio piloto en Brasil, los resultados sobre personas con depresión crónica – y que no reaccionaban bien ante los antidepresivos- fue muy positivo aunque también se alerta del peligro de la ayahuasca en personas con problemas cardíacos, psicóticos, epilépticos o asmáticos y de la posibilidad de generar dramas en los consumidores dado el contraste eufórico y depresivo de su efecto.

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