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Hasta el año 1700, casi tres millones de personas de raza negra, esclavos, fueron transportados en los conocidos como barcos negreros. Más claro, agua.

Los esclavos negros viajaron engrilletados como bestias durante meses
Los esclavos negros viajaron engrilletados como bestias durante meses

Eric Hobsbawm, que fue mucho Hobsbawm, estima en Industria e Imperio que un millón de esclavos africanos llegó a América en el siglo XVI, tres millones en el XVII y 7 durante el XVIII. Hasta que fue promulgada la ley Bill Aberdeen en 1845, los barcos negreros transportaban esclavos procedentes de las costas africanas como quien lleva hasta arriba el maletero. Eran estos negros peor considerados que los barriles de ron, y donde debían estar estos últimos, se hacinaban ellos tumbados en literas, sin apenas poderse mover, para aprovechar así el espacio del negrero.

Da igual el estrato social al que se pertenezca o al que se crea pertenecer, todos venimos del mono; sin excepción. Aunque es verdad que, ya que entre clases sociales andamos, el poder crea la falsa ilusión de pensar que uno es más que el resto solo por portar un cetro o calzar una corona. Calzar, sí, porque a menudo la cabeza no ha descansado en el lugar en el que la Naturaleza previó para este fin. El hombre, que en este sentido no ha evolucionado como cabría esperar, ha acostumbrado a utilizar a sus semejantes a su antojo. Y no se salva nadie, desde Mesopotamia hasta el día en el que esta escribe. Pero entre todos, entre los millones y millones de hombres que han sido vapuleados por, ironía, otro puñado de hombres, los negros se han llevado la palma.

El culmen llegó con la conquista de América, el Mundo Nuevo que necesitaba unos medios mastodónticos para su construcción. Cuando los indígenas comenzaron a ser insuficientes, los lumbreras de la época vieron en los negros africanos la mano de obra chapó para seguir con su plan de expansión. Estos hombres, elegidos por criterios de edad —mejor entre 8 y 25 años—, tenían una resistencia física mayor para viajar en los negreros. La recurrente imagen de las películas americanas en la que un sombrero de copa asiste a la subasta de un hombre de raza negra engrilletado y mostrando los dientes como si fuese un mulo, recrea bien la esclavitud de la Era de los Descubrimientos.

En los negreros, imponentes navíos estos, los hombres viajaban hacinados en la bodega principal, tumbados para ocupar menos espacio y evitar así posibles insurrecciones. Claro que, durante los meses que duraba la travesía transatlántica, poco podían hacer unos seres humanos deshidratados y atados como animales a sus literas. Sirva de ejemplo el Brookes, donde cada pasajero vivía en un espacio de 1,83 x 0,40 metros.

Que no fuesen en las bodegas inferiores lejos estaba de la caridad de la tripulación, sino que más bien respondía a cuestiones prácticas: ahí, dónde el agua casi roza el suelo, la posibilidad de muerte se disparaba. Y la carga, carga era, tuviese piernas o no, y debía rentar al comprador, que se veía obligado a entregar la mercancía en perfecto estado.

 

Educando a la bestia

Los negros fueron considerados bestias, peor, y, como bestias, eran azotados en la cubierta si no actuaban conforme a las reglas del negrero, que circulaba como una auténtica república. Con el escarmiento de uno se amansaba al resto, y si hacía falta se azotaba hasta la muerte.

Caso de enfermedad, los dolientes eran arrojados por la borda del negrero. Daba igual la que hubiesen contraído, lo importante era asegurar la inversión: el seguro de la época no cubría las muertes por enfermedad, pero sí las causadas por un ahogamiento del que nadie pedía cuentas. Más de lo mismo con los cautivos, pero esta vez el ¡hombre al agua! era inversamente proporcional a las ganancias finales.

 

La debilidad de un sexo que sólo estaba en los ojos de quien miraba

Ser mujer o niño, al menos en lo que a viaje se refiere, era una ventaja; pequeña, muy pequeña. Lo era porque, supuestos históricos, el sexo femenino y el infante son más fáciles de doblegar. Por eso sus condiciones eran menos severas desde que ponían un pie dentro del negrero. Allí se les permitía viajar en el entrepuente en vez de en las bodegas para que el pie que entró en el navío saliese igual de sano al llegar a puerto americano, donde su estado físico ponía el precio.

Y así fue hasta que el 8 de agosto de 1845 se promulgó la Ley Aberdeen en la Inglaterra abolicionista del ministro George Hamilton-Gordon o Lord Aberdeen. A partir de entonces, los buques ingleses tuvieron toda la licencia del mundo para tocar y hundir a los negreros que se cruzasen en su camino, fuesen sospechosos o no.

¿Por qué un negro vale menos que un blanco? Habría que preguntárselo a Mandela, a Angela Davis, a Michel Jordan, o a Ellen J. Sirleaf.

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16 Comentarios

  1. …no es verdad esa afirmación que “Las Américas” se construyeron a base de mano de obra esclava….. precisamente, por esa causa, fue que la mayoría de los movimientos independentistas fueron influidos por ese fenómeno…. en la guerra de Secesión norteamericana, unos terratenientes pretendian aferrarse a sus esclavos para poder subsistir en una economía en decadencia, donde las tecnologías empezaron a florecer y de allí su derrota…. si, ciertamente, empezó otro tipo de esclavitud…la explotación de la mano de obra….. que también devino en luchas sindicales y poco a poco se ha nivelado la balanza…

  2. Es increible, propio de dementes, que una especie animal, la humana, que fue’, y es,capaz de esto y muy diversas otras barbaridades, haya pretendido alguna vez arrogarse la cndiciin de especie “superior” sobre cualquier otra. Sean ratas, cucarachas, viboras. lo que se quiera, ninguna especie ha caido tan bajo..

  3. Y no confundan americanos con gringos hablo de chichimecas aztecas indios yopi mayas mexicas incas etc nada que ver con decir americanos que en todo el mundo ves decir gringos marihuanos cocamaniacos gordos y pendejos

  4. Nos negamos a nosotros mismos. No queremos reconocer lo que somos. No son las ideologías, ni las filosofías, ni las religiones. La humanidad entera es horrible.

  5. si en ese pais venezuela se dejan meter la anc se van a calar lo mismo que esos pobres negros pila mi pueblo peleen por su patria ok

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