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¿Qué principios sobre nutrición podrían estar equivocados? ¿ocho vasos de agua al día?, es uno de los bulos de alimentación más extendidos.

 

Los bulos de alimentación más extendidos en nutrición
¿Es buena una copita de vino junto a las comidas?

 

¿Debemos tomar de dos a tres litros de agua al día?, ¿es buena una copita de vino junto a las comidas?, ¿y un vaso de cerveza? Son muchos los mantras nutricionales que repetimos como papagayos sin realmente saber su base científica o si realmente tienen su argumentación.

Rosa Gorgues Rosset, nutricionistas expertos y la comunidad científica se ha preocupado de poner gracias a los medios digitales, sobre la mesa un tema de debate que no siempre queda resuelto y que afecta a nuestro día a día. ¿Qué principios sobre nutrición podrían estar equivocados?

¿Ocho vasos de agua al día?

Tal afirmación es como indicar que nuestros coches necesitan “x” litros de gasolina. Todo depende de factores como el ejercicio que hagamos, las comidas que consumamos y otros tantos factores que hacen que no nos debamos regir por la obligación “sine qua non”.

El mantra a seguir para este caso no sería otro que el de beber antes de que tengamos sed, sin que ello nos suponga una obligación, sino por cuestiones de una simple precaución para evitar la deshidratación (algo para lo que nuestro cuerpo está perfectamente preparado y nos alertará antes de que pueda ocurrir).

Eso quiere decir que si salimos a correr, necesitaremos consumir más agua. Más incluso que esos 8 vasos recomendados. Pero sin embargo, si llevamos una vida sedentaria, el consumo de agua necesaria será menor y puede ir incluida incluso en la fruta, en los tés, y en otros alimentos que consumamos.

La copita de vino recomendada junto a las comidas

El problema de recomendar alcohol es que siempre debe ir de la coletilla “con moderación”, lo cual ya le otorga un componente de “alerta”. Entonces, ¿cómo se llega a que toda una comunidad de expertos den vía libre a que una copa de vino o un vaso de cerveza sea incluso recomendable?

La razón la encontramos en los componentes que acompañan a ese alcohol. En el caso del vino, encontramos la fórmula mágica en el resveratrol: una sustancia presente en la semilla de la uva y que es una potente defensa inmunitaria. Tal presencia sirvió a los gurús (y a la industria productora, siempre alerta de estos mensajes) para lanzarse a recomendar su ingesta de cualquier forma.

Si a esto le añadimos que el propio alcohol, pese a ser nocivo, puede actuar de vasodilatador, estaban sobre la mesa los argumentos ganadores para, siempre con el apellido moderación, recomendar la toma de estos alcoholes.

A día de hoy aún no se ha demostrado la efectividad del resveratrol en el consumo de vino, aunque sí las propiedades vasodilatadoras y por tanto lo adecuado para evitar enfermedades cardiovasculares, lo cual nos deja de nuevo en el punto de partida.

El problema de tomar suplementos

Los suplementos alimenticios son otra gran fuente de debate. La última pirámide nutricional publicada por expertos en España los incluía como recomendados bajo supervisión de especialistas, pero ello no quita que cuente con sus propios detractores. Entre ellos se encuentran los que discuten el consumo de una popular bebida con alto contenido de L. Casei, la cual se denunciaba como causante de que nuestro cuerpo se acostumbre a su ingesta y deje de producir estas defensas por sí mismo.

Lo que no indica ni el suplemento, ni sus detractores, es que el L. Casei es un microorganismo que se encuentra de forma natural en el intestino, y por tanto el organismo ni lo fabrica, ni lo destruye.

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