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«Hay incluso zoológicos eróticos que la gente puede visitar para abusar de los animales, que van desde las llamas a las cabras», declaró Madeleine Martin, funcionaria de protección de animales del estado de Hess

Burdeles Bestiality, el sometimiento sexual de los animales | Katja
Burdeles Bestiality, el sometimiento sexual de los animales | Katja

Los burdeles bestiality son prostíbulos en los que se utilizan animales para satisfacción sexual del personal, una práctica cada vez más extendida que pone en alerta a las asociaciones de protección animal y también a las autoridades.

Obviamente, es muy difícil establecer la frecuencia con la que un animal sufre este tipo de abusos, ya que, además de lo evidente, no acostumbra a ser tipificado como delito. Sí ocurre con el maltrato animal de forma general, penando a aquellos que infrinjan dolor sobre los animales, y suelen ser denuncias por parte de los dueños lo que pone sobre aviso a las autoridades.

Ratones sin cola cubiertos de vaselina

Recordamos el caso de un granjero de Gross-Gerau, en el suroeste de Alemania, que advirtió cómo sus animales, sus ovejas, evitaban el contacto humano de forma progresiva. El hombre, acostumbrado a vivir con el rebaño como granjero que es, decidió poner en el establo un circuito cerrado de televisión. Su sorpresa fue tremenda: «un hombre se colaba por la noche en el establo para abusar sexualmente de los animales», como recogía el Frankfurter Rundschau por aquel entonces.

Hablamos de un medio alemán porque es precisamente desde este país desde donde supuestamente se extendió y se extienden los Burdeles Bestiality, que algunos consideran ya como una forma de vida.

En 2014, en una entrevista concedida desde prisión a Vice y que, además, no tiene desperdicio, el ex traficante de cocaína fundador de uno de estos prostíbulos, Douglas Spink, manifestó lo que para él era una práctica legítima:

«He elegido un camino que me enfrenta a la postura zoofóbica en nuestra esfera social actual, y como resultado he sido señalado y encarcelado».

Spink, que no se considera buen representante de los «heterospeciesistas o cualquier clase en particular», saltó a la fama en 2013 después de que la policía encontrara en su propiedad un burdel animal lleno de ratones sin cola cubiertos de vaselina, entre otros.

Desde la cárcel, a punto de terminar su condena, el ex traficante aseguraba que «cualquier persona que tenga algún tipo de repulsión al pensar en la idea de dos mamíferos teniendo relaciones íntimas está evidenciando una problemática de profundo desentendimiento acerca de lo que es ser un mamífero social. Es un tabú facturado», además de defender las relaciones sexuales entre el ser humano y los animales con diferentes argumentos, entre ellos uno que se pregunta por «la investigación que sugiere que una orientación heterospecies no es una orientación sexual legítima? No hay tal investigación».

A pesar de que Alemania prohibió por ley federal en 2013 las relaciones sexuales con animales con multas que llegaban hasta los 25.000 euros —ya existía en el país la Ley de Protección de Animal desde 1969, pero no incluía la zoofilia—, las asociaciones por la defensa de los animales consideran que esta legislación no es suficiente:

«Hay incluso zoológicos eróticos que la gente puede visitar para abusar de los animales, que van desde las llamas a las cabras», declaró Madeleine Martin, funcionaria de protección de animales del estado de Hess, quien aseguró también que «internet se presenta como una plataforma de distribución adicional».

Aunque animales, sufren igualmente muchas de las secuelas que presenta un ser humano después de haber sido cometido a estas prácticas de vejación. Cambios de conducta y de hábitos, miedo y lesiones físicas en el recto de difícil curación son algunas de las torturas físicas y psíquicas que presentan a posteriori.

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