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martes, diciembre 11, 2018
Un secuestro sin móvil

Un secuestro sin móvil

Un hombre que no parece querer rescate, que no es un violador, ni  un sádico maltratador. ¿Un secuestro sin móvil? ¿Qué hago yo aquí?

El candil de sapo: el encierro que viví (V)

El candil de sapo: el encierro que viví (V)

El encierro que viví (V): "Los minutos que la jaula tarda en llegar a la superficie, parecen años. En los metros finales comenzamos a ver la claridad (...)"

El candil de sapo: el encierro que viví (IV)

El candil de sapo: el encierro que viví (IV)

El encierro que viví (IV): "Los periódicos se habían hecho eco de la noticia en sus principales páginas y ahora corríamos el riesgo de ser una simple nota de prensa sin interés (...)"

El candil de sapo: el encierro que viví

El candil de sapo: el encierro que viví (III)

La mina no perdona. Al igual que va pudriendo la madera que la sostiene, también va minando la salud de quien la profana.
El candil de sapo: el encierro que viví (II)

El candil de sapo: el encierro que viví (II)

El encierro que viví (II): "Uno de los capataces da la voz de alarma, la orden es paralizar la jaula e impedirnos la entrada a los siete implicados en el sabotaje."

El candil de sapo: el encierro que viví (I)

El candil de sapo: el encierro que viví (I)

En el encierro que viví, nuestra reivindicación no era un tema económico. Lo que pedíamos a la dirección de la empresa, era humanización en las condiciones laborales.
El candil de sapo - Manuel

El candil de sapo: Manuel

El candil de sapo: "Maldigo la mina que no te ha dejado volver. Maldigo esta tierra negra que pare y devora a sus hijos. Mis ojos ya están resecos y agotados (...)"
Martes negro, moscas negras, negro sueño.

La mosca

Eloísa se duerme y esa noche tiene una pesadilla que la despierta bañada en sudor. Eran las moscas que se estaban haciendo dueñas de la ciudad, de los comercios, de los bancos, de las oficinas y castigaban a los humanos quitándoles su tiempo, su libertad, sus caprichos. Martes negro, moscas negras, negro sueño.
Sorpresa de cumpleaños

Sorpresa de cumpleaños

La conoció cinco años atrás, precisamente el día que él cumplió treinta y cinco y salió de copas con los amigos. Le gustó a primera vista, pero más  cuando conversó con ella.

se encuentra con un anciano vestido con ropas muy elegantes, largos cabellos y un raro sombrero verde que mojado y temblando de frío le pide asilo diciendo que se encuentra perdido.

El sombrero verde, los tres deseos y el sueño de vivir...

Mientras toma el habitual café de la mañana sobre la mesa encuentra un papel un tanto arrugado en el que alguien, agradece su hospitalidad dejándole como regalo su sombrero.