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La cirugía de escroto y la testicular son cada vez menos tabú entre los hombres.

Además de resolver un problema estético, estas intervenciones plásticas también son útiles para deportistas de élite que sufren dolor por la laxitud de sus testículos o cuando el sudor produce molestias.

En qué consisten las prótesis testiculares y problemas que cubren

Son prótesis de gel de silicona como las de las mamas, pectorales, glúteos, brazos, etc. De gel cohesivo envuelto por una cápsula y de tamaño, forma y consistencia muy parecida a los testículos humanos.

En pacientes con falta de uno o ambos testículos cumplen una función estética, es decir, nunca producirán espermatozoides ni hormonas masculinas, pero su apariencia es igual a la de los testículos. También hay pacientes con testículos muy pequeños, que se les elevan para que sigan normofuncionando, pero se añaden las prótesis para que, en el plano estético, se vean y se palpen unos testículos más grandes.

Esta intervención principalmente es demandada por hombre de 30 a 50 años, pero también se realiza también a jóvenes y mayores que han pasado por una operación de extracción de testículos o castración, excepto antes del desarrollo de la adolescencia.

En definitiva, cuando se demanda por inseguridad, baja autoestima o complejos, problemas físicos o de envejecimiento testicular, consiste principalmente en sacar el exceso de piel que cuelga desde el tronco de la base del pene y también para elevar testículos muy descendidos o laxos y rejuvenecerlos o solucionar molestias en el deporte y en verano debido a la sudoración. En ocasiones no son problemas graves de salud, solo estéticos.

¿Cómo se realiza la intervención?

Consultado el Dr. Ignacio Fernández Sanza, miembro de Saluspot y cirujano plástico estético y reparador en la Clínica Sanza Lleida, explica que la intervención se realiza bajo anestesia local ambulatoria como una vasectomía y se puede añadir una sedación suave, pero en primer lugar se aplica una crema anestésica en la piel del escroto, para que quede totalmente dormida y no se note nada de dolor, y explica en concreto:

 «La técnica depende de si hay una o dos bolsas escrotales y de si es uno o ambos testículos. Un paciente que tiene un testículo grande y el otro no se ha desarrollado nunca, es fácil que presente una bolsa escrotal. Si se coloca un segundo testículo en la misma bolsa, es muy probable que quede uno encima del otro o uno delante y el otro detrás. Eso supone un mal resultado estético y evitarlo depende de la experiencia y el buen hacer del cirujano»

Estas intervenciones no ponen en peligro los conductos urinarios ni la fertilidad siempre que sean realizadas por médicos expertos y las contraindicaciones son las de cualquier cirugía: el paciente debe estar en buen estado de salud para ser sometido a cirugía con anestesia local.

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