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  • Las bajas temperaturas son agentes de abrasión muy fuertes para el cuerpo.

  • El agua, los tés y las infusiones pueden convertirse en grandes aliados para estar hidratados.

  • El cabello, los labios y las uñas requieren más cuidados en estos días de frío.

Claves para protegernos contra el frío
Claves para protegernos contra el frío.

Aunque no estamos viviendo este como otros inviernos pasados en los que se notaban las bajas temperaturas con mucha más intensidad, lo cierto es que todavía quedan al menos dos meses en los que no nos podremos olvidar el abrigo y la bufanda para luchar contra el frío.

 

Cómo proteger nuestro cuerpo del frío

El viento, la lluvia, los cambios de temperatura, las calefacciones y la polución son agentes muy abrasivos para el cuerpo y, si no lo tratamos como se merece, podemos notar cómo se resiente.En invierno estos factores, junto con el frío, cobran especial importancia y como consecuencia el cuerpo se reseca, pierde la luminosidad y se puede acusar más el cansancio.

La clave para evitar este desgaste en la piel y el cuerpo es la hidratación. Es tan importante estar bien hidratados por dentro como por fuera, por eso algunas recomendaciones para hacer frente al frío pueden venir muy bien.

 

El agua, fundamental

Agua, agua y agua. Aunque se repita a menudo, no está de más insistir en que el agua es un elemento fundamental para el correcto funcionamiento del organismo. Entre sus propiedades más importantes se encuentra la de ayudar a limpiar nuestro cuerpo. Y para conseguirlo, hay que tomar al menos dos litros diarios. Una persona que no consume esta cantidad de agua tenderá a tener el cuerpo con más toxinas, lo que se traducirá en una retención de líquidos indeseada, al no abastecer al cuerpo con la cantidad de agua necesaria. Todo ello se verá reflejado en una piel apagada y sin brillo.

Para quienes les cueste beber dos litros de agua cada día, los tés y las infusiones serán sus grandes aliados: con ellos, además de ingerir el agua necesaria, se obtienen los beneficios de sus propiedades antioxidantes, y además tienen un riquísimo sabor.

 

Cabello, labios y uñas, bien cuidados en invierno

En cuanto al tema del cuidado del pelo, el frío y los cambios de temperatura provocados por entrar de la calle a un sitio con la calefacción alta, aportan sequedad al cuero cabelludo y que las puntas de nuestros cabellos estén muy castigadas. Durante esta temporada, aunque pueda ser difícil, se debería intentar reducir el uso del secador y las planchas de pelo. En el caso de no ser posible y tener que utilizarlos todos los días, se debe aplicar antes un protector del calor, que sella las puntas y protege la melena, lo que evita tanto castigo para el cabello.

Un pequeño truco para lucir un pelo más hidratado consiste en invertir el orden en el lavado: primero, el acondicionador y luego el champú. Esto permite que el pelo obtenga una mayor hidratación y se cierren mejor las cutículas del cabello. ¿Resultado? Un pelo con más brillo y suavidad.

Si en el enjuague final se le aplican al cabello unas gotitas de limón, se consigue un brillo todavía más notorio. Una vez a la semana conviene utilizar una mascarilla hecha a base de aceite de oliva y huevo batido y dejarla actuar un par de horas: la melena se hidratará en profundidad de la manera más natural.

Los labios y uñas también se ven muy afectados con las bajas temperaturas. No hay que olvidar llevar consigo siempre un bálsamo de labios. Una vez a la semana es recomendable exfoliarlos e hidratarlos con un pequeño gesto, que consiste en frotar ligeramente con un cepillo de dientes mojado en azúcar mezclado con miel, para eliminar las pielecillas muertas, y después hidratarlos con vaselina o cacao. Para las manos y uñas es fundamental aplicarse crema siempre que se pueda.

 

No hay que olvidar nuestro cuerpo

Aunque no haga tanto sol como en verano, no se debe olvidar aplicarse un fotoprotector facial, especialmente si se va a ir a la nieve: allí se reflejan los rayos e inciden con más fuerza en la piel, por lo que es clave utilizar un factor de protección de 20 o más.

La crema al salir de la ducha también es muy importante ya que, con las calefacciones, la piel se reseca mucho. Además, si queremos lograr una hidratación en profundidad, conviene exfoliar la piel una vez a la semana, así se absorben mucho mejor las cremas, permitiendo que los nutrientes penetren mejor en la epidermis.

Por último, la alimentación es muy importante: tomar alimentos ricos en vitaminas, como frutas o verduras o algún suplemento vitamínico nos ayudará a hacer frente mejor a este tiempo. Y otra clave: descansar y dormir bien , sea la estación que sea.

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