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Cuando entras a trabajar en una empresa privada o un organismo público debes aceptar y acatar las normas, nos guste o no, es el compromiso contractual que adquieres.

Hace unas semanas un tribunal español le dio la razón a una trabajadora y sentenció que Acciona estaba incurriendo en una discriminación por motivo de religión, al no permitir que una de sus empleadas utilizara el hiyab en su trabajo dado que no era parte de la uniformidad de la empresa y que la trabajadora estaba de cara al público. En contrapartida, la justicia europea, dijo todo lo contrario hace apenas una semana pero con matices, dejando a los jueces nacionales de cada estado la última palabra acerca del asunto. Eso es lo que yo llamo, sentenciar y guardar la ropa.

Vamos a ver, cuando alguien quiere trabajar en una empresa o un organismo público donde se exige una uniformidad, se entiende que debes acatarla o si no, búscate otro lugar ¿Parece muy terrible lo que digo?

Os voy a poner un ejemplo. Hace tiempo que, para ingresar en la Guardia Civil o en Cuerpo Nacional de Policía, se exigía (supongo que deberá seguir siendo así) que los aspirantes no lucieran tatuajes visibles a simple vista una que vistieran el uniforme ¿Discriminación? Cada uno que piense lo que quiera, pero la norma era así y el que no la cumpliera, lo descartaban en la fase del reconocimiento médico. Recuerdo hace unos 10 años como un chaval que había pasado con nota todas las pruebas de selección, le dieron la patada en el trasero cuando fue al reconocimiento porque uno de sus tatuajes en un brazo llegaba casi hasta el codo. El chico en cuestión llegó a prometer que se haría camisas a medida para el verano y que la manga corta del uniforme llegaría más allá de donde le llegaba el tatuaje ¿Le sirvió de algo? Pues no…

Vamos a suponer que llega un nativo maorí y alega que su cultura es así y lleva todo el cuerpo tatuado ¿Le dejarían entrar en la policía? A riesgo de confundirme, creo firmemente que no.

Otro ejemplo: Hay muchos trabajos de cara al público que exigen a sus trabajadores que se quiten piercings o pendientes (en el caso de los hombres) para cuando asistan a su puesto laboral ¿Discriminación o normas internas de cada empresa?

Yo mismo me quejo amargamente cuando veo a mis compañeras de trabajo asistir a la oficina con camisetas de tirantes o pantalones cortos en verano y yo tengo que ir con pantalones largos, camisa o incluso corbata asándome de calor. La verdad es que las miro con envidia todas fresquitas ellas mientras yo me cuezo en mi propio sudor, aunque no esté de cara al público ¿Qué le vamos a hacer, no?

Ahora, metamos la religión de por medio y ahí todo cambia. Lo que decía del maorí; él también podría reclamar por la discriminación ¿O no? En este caso sería cultural, no religiosa.

Yo lo veo muy simple. Cuando entras a trabajar en una empresa privada o un organismo público debes aceptar y acatar las normas, nos guste o no, es el compromiso contractual que adquieres, y si no, ponte a trabajar por tu cuenta y podrás ir cómo te dé la puñetera gana, como si quieres ir en pelotas, es cosa y responsabilidad tuya y solo tuya.

Tengo una buena amiga que se fue a trabajar de profesora de inglés a Arabia Saudí hace unos tres años. El mismo día de llegar al país, la enfundaron en chador de pies a cabeza ¿Alguien cree que ella se quejó de ello? Pues no, se sacó una foto de esa guisa y, con mucho humor, la subió en Facebook. Ella sabía perfectamente que ese, y otros cuantos “detalles” más (mirar las restricciones que tienen las mujeres allí), eran los peajes que debía pagar por trabajar en ese país, …y punto.

Lo que más me sorprende de todo esto es que feministas de pro (yo también lo soy, en este caso feministo, para equilibrar el decimonónico lenguaje castellano… 😜, y más ahora que acabo de tener una hija) que llevan décadas ¿qué digo décadas? ¡siglos! luchando por la igualdad defiendan tan a capa y espada el velo.

Hace un par de años leía el blog de una feminista que hacía apología del derecho legítimo y elegido de las mujeres musulmanas a llevar velo en cualquiera de sus versiones. Me parece súper bien y ojalá lleguemos en el futuro a una humanidad global tan avanzada y tolerante que cada uno pueda ir como le dé la real gana. Pero mientras, lamentablemente, hay millones de mujeres en el mundo a las que no se les pregunta si quieren utilizar o no esa prenda, simplemente se les impone bajo variadas y terribles amenazas por no utilizarla. Ya a finales de los años 60 y principios de los 70 el llamado feminismo negro se emancipó del feminismo radical (véase este como así se denominaba al movimiento en occidente), porque alegaban que las feministas del primer mundo no podían entender ni defender los derechos y las necesidades de estas mujeres de otras latitudes. Casi 50 años después, parece que muchas compañeras de causa occidentales siguen sin darse por aludidas e insisten en abanderar cuestiones que, desde la casi total (aún queda mucho para la TOTAL) libertad de expresión, se ven muy fáciles y abordables.

Corramos un tupido velo…

En fin. Me parece genial que Ana, que así se llamaba la demandante, lleve su hiyab todo lo que quiera en su vida privada y sería el primero que la defendería si alguien la mirara mal o le dijera algo por ello, pero me parece mezquino invocar la religión para pasarse por el arco del triunfo las normas de uniformidad de la empresa, cosa que, cuando entró a trabajar en ella, no hacía.

Sí no, en un futuro, entraré en una empresa y cuando tenga contrato indefinido, con mis derechos bien afianzados y demás, me voy a hacer yo de una religión, verdadera o inventada, y comenzaré a asistir a mi puesto de trabajo en bermudas, chanclas de playa y camisa abierta de flores. Cuando me llamen la atención por ello, diré ¡Ojo! Que en un ramalazo de misticismo me he hecho de la “Iglesia Surfera-Honolulera de la Séptima Ola”, y mi religión me dice que tengo que vestir así, por lo menos los meses de verano, y si me echan a la puta calle por ello, temblad jefes, que os voy a meter (y a ganar) una demanda que os va costar un riñón aparte de tener que readmitirme con mi atuendo y no decirme ni “mu” in secula seculorum, so pena de alegar acoso laboral, independientemente de mi desempeño de aquí en adelante. Ridículo ¿no?

Parafraseando a la Chirigota del Bizcocho en los pasados carnavales de Cádiz, la empleada en esta empresa…encaja, encaja, encaja…¡por narices y sentencia judicial!

¡O todos moros o todos cristianos! No se me ocurre una frase más Ad Hoc para el asunto.

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13 Comentarios

  1. YO CREO QUE ESTOS VELOS EN ESTAS RELIGIONES MACHISTAS SE LAS TENIAN QUE PONER LOS TIOS LO DE TAPARLE A LA MUJER LA CARA ES PORQUE SON UNOS MACHISTAS Y CELOSOS DE MIERDA PORQUE HQY POR HAY ALGUNOS CARETOS QUE SERIA MEJOR SI ESTUVIESEN TAPADOS

  2. No puedo evitar la sensación de angustia cuando veo esas “vestimentas” , como se dice ahora…”imposición del patriarcado” ( ahhhh no, eso solo es para las que nos sentimos libres 🙁 )

  3. Sobra esa moda en España! Tenemos educacion y respespeto y buscaremos la igualdad para disfrutar de algo tan bonito como es el genero femenino! Grandes como amigas, parejas, hermanas ectra! Lo mas grande! Madres! No quiero en mi pais un retroceso de 2000 años! No por favor! Iros con vuestra historia donde os entiendan!

  4. Según ellas dicen que son libres….vaya clase de libertad. Que hasta miedo dan….y muchas con olores y no precisamente a Channel. Creo, en mi humilde opinión, que ellas mismas son machistas.

    • Claro, no como l@s nacionales que somos todos limpísimos… Lo que hay que leer. El racismo llevado al absurdo.
      Dudo que tú te hayas acercado a ninguna musulmana tan cerca como para olerle.

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