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Democracia Nacional define a Público como un «panfleto de ultraizquierda» que pretende instaurar, entre otros, «el odio anti-español, odio anticristiano y racismo anti-blanco»

Democracia Nacional acusa a 'Público' de favorecer la entrada masiva de inmigrantes en España | Democracianacional.org
Democracia Nacional acusa a ‘Público’ de favorecer la entrada masiva de inmigrantes en España | Democracianacional.org

El vídeo de seguridad que grabó a 200 subsaharianos entrando a la Península por la puerta del Tarajal ceutí ha peregrinado por los cuatro costados de la geografía española. No solo por la gravedad del asunto, sino también por la actitud de uno de los policías que defendían la frontera, y que acabó rompiéndose la tibia y el peroné al intentar poner freno a la carrera de uno de estos hombres.

Lógicamente, el recorrido universal del vídeo también alcanzó ese carácter cósmico en la prensa y todos los diarios nacionales —del alcance y popularidad que fuesen— recogieron la noticia el pasado día 7 de agosto, cada uno con su visión del asunto, dependiendo esta de los ojos con los que se visionaban las imágenes.

Así, y a grandes rasgos, la patada de la discordia se resumió en dos posturas: de un lado, los que vieron honor e indefensión en la labor del agente, y, del otro, los que tacharon su actuación de poco decorosa e inhumana.

Precisamente es este punto de vista lo que se trata aquí. Que la falta de concierto entre ambas corrientes de pensamiento existe desde los tiempos de la tos no es nada nuevo. En España, la derecha y la izquierda no se tocan ni con un palo, como el agua y el aceite. Lo que dice uno le quema al otro y lo que dice el otro se enquista en el primero. Tanto es así que, desde el punto de vista de la información escrita, el paisano de a pie está acostumbrado a ver cómo una noticia cualquiera parece diferente dependiendo del signo del medio de comunicación que la ponga en su portada. Porque va en primera. Siempre. Después, con la objetividad pendiendo de un hilo, cada cual elige la que más le convence. De ahí que algunos, solo algunos, se lleven con el paquete ideológico el odio visceral hacia el otro lado.

Blanco y negro, negro y blanco

Este es el patrón por el que se ha cortado la noticia de la avalancha de subsaharianos de Ceuta, y también la puntada que ha indignado a Democracia Nacional, que personaliza en el «repugnante diario Público» y en su directora, Ana Pardo de Vera, el hecho de que la prensa siga, según ellos, «defendiendo la inmigración masiva».

Antes que nada, y hablando de lindes ideológicas, hay que decir que Democracia Nacional es un partido político que se niega a aceptar la mundialización, abrazando, por lo tanto, el principio nacional como única vía posible:

«Nos oponemos a separadores y separatistas, a centralistas e independentistas, a las instancias mundialistas —O.T.A.N., B.M., F.M.I., U.E., O.M.C.— y a la inmigración masiva».

Volviendo a la noticia del Tarajal, y ya con el vídeo en todas las redacciones de España, el día 7 de agosto, Público daba el siguiente titular al respecto: «La Policía trató de frenar a los inmigrantes en el paso de Ceuta a porrazos y patadas». Quizás hubiese sido más correcto poner en singular eso de la Policía, pero lo que no se puede negar es que los porrazos solo salieron de los agentes del orden, quienes, según DN, lo hicieron «cumpliendo con su obligación».

Y como las generalizaciones son esquirlas subcutáneas que no benefician en nada a la concordia ni al progreso en general, sea en el ámbito que sea, de igual forma habría que singularizar eso que dice DN de que «los inmigrantes que entran siempre adoptan una actitud salvaje y violenta contra los policías […]. Violencia que es siempre ocultada por los medios como el panfleto de ultraizquierda Público». Por cierto que tampoco se ve en las imágenes esa ferocidad por parte de los subsaharianos a la que aludía Nicolás Fernández Cucurull, el delegado del Gobierno en Ceuta.

Nada más allá de unos hombres negros —importante esto— corriendo hacia adelante frente a otros blancos a los que ni siquiera dirigen la mirada.

Cárceles encubiertas

No, los inmigrantes no viven como reyes en los CIES. De hecho, son los propios policías quienes vienen denunciando desde hace meses el dudoso trato que allí se les da, así como la incapacidad que tiene el cuerpo para hacer frente a la situación.

Agrupación Reformista de Policías, ARP, ya dijo en su día que la raíz del problema es el tratamiento especial que se les da a las fronteras de Ceuta y Melilla por «aceparse políticas de inmigración y emigración no sujetas a los valores sociales y jurídicos que imperan en el espacio Schengen».

Por su parte, el Sindicato Unificado de Policías, SUP, ponía de relieve en 2016 la falta de provisiones materiales y recursos humanos, tanto para los «funcionarios, como para el acogimiento y la estancia de los internos». Lo exigía una vez más con el asunto de Sangonera, Murcia. Allí eran «cuatro funcionarios, o cinco en el mejor de los casos», los que velaban por los entre «90 a 133 internos» que se hacinaban en una instalación concebida en un principio para albergar a 60 personas.

Y el de Algeciras, por ejemplo, se ubica en la que fuera la cárcel de Piñera. Por cierto que aquella, junto con la de Jerez de la Frontera, fue clausurada en el año 2000 porque «no resultaban adecuados para el cumplimiento de las exigencias legales». Cárceles son, y cárceles seguirán siendo a juzgar por lo que indicaba el BOE del 30 de agosto de ese año: se cerraban «sin perjuicio de que ambos viejos Centros, aunque sea de forma temporal, puedan seguir realizando funciones propias de los Centros de Inserción Social».

La prensa de izquierdas y los capitalistas apátridas

Se puede entender el nacionalismo, claro, también que violencia y malas formas hay debajo de todas las pieles, pero dando holgura a la mente, es necesario comprender que la inmigración, que sí es un problema para todos, se infecta en la esfera gubernamental más que en las calles, donde españoles y no viven, vivimos como buenamente podemos.

De cualquier forma, el desacuerdo que muestra Democracia Nacional ante el asunto ceutí acaba en su artículo extendiéndose a casi toda la prensa española, a cuyos dueños tacha de capitalistas apátridas con un objetivo en común:

«implantación de todo el pack completo de ingeniería social masónica en España: femi-marxismo, ideología de género, agenda LGTB, islamización, inmigración masiva, fronteras abiertas, multiculturalismo, manipulación de la historia de España, leyenda negra, odio anti-español, odio anticristiano, racismo anti-blanco».

Lo que está claro es que más allá de desavenencias y pareceres irreconciliables, tanto Público como Democracia Nacional coinciden en una cosa, la irrisoria presencia policial en un punto tan controvertido como la frontera de Ceuta. Así, DN opinaba en su web que la entrada de inmigrantes se hizo «ante la pasividad absoluta de los policías que custodiaban la frontera, hartos de que el Ministerio del Interior y el Gobierno les dejen tirados y sin ningún tipo de apoyo», y Público, por su parte, decía al narrar el vídeo que «los escasos efectivos policiales que custodiaban la entrada no son suficientes para impedir que los inmigrantes crucen».

Lo dicho. Izquierda y derecha no se rozan ni con una caña larga.

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4 Comentarios

  1. Que sigan ladrando
    Ellos quisieran actuaciones en su contra así podrían graznar que son perseguidos
    Lo mejor es hacerles el vacío, saber de qué viven y que se ahoguen en su propia mierda

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