El candidato republicano Donald Trump y la estrella de Fox News Megyn Kelly, mantienen una relación de enemistad que traspasa lo meramente profesional

Donald Trump ha pedido públicamente el boicot al programa de Megyn Kelly
Donald Trump ha pedido públicamente el boicot al programa de Megyn Kelly.

Donald Trump odia a Megyn Kelly de una manera tan enconada que muchos en Estados Unidos se preguntan si no hay algo más entre ellos. La tensa relación de crispación entre ambos comenzó el pasado mes de agosto de 2015, durante el primer debate pre-electoral entre candidatos republicanos, donde al parecer la estrella de Fox News y directora del programa The Kelly File,  hizo una pregunta que molestó de manera muy especial a Donald Trump.

Megyn Kelly preguntó a Donald Trump durante el debate del pasado mes de agosto, sobre su actitud hacia las mujeres a las que en muchas ocasiones consideró cómo: “puercas gordas, zorras y animales repugnantes”. Trump se defendió tachando a la periodista de la Fox de mentirosa y de sobrevalorada. Al día siguiente, en una entrevista concedida a la cadena CNN, Trump dijo de Kelly que “le salía sangre por los ojos, le salía sangre por todas partes”, en una referencia que muchos interpretaron cómo una alusión descalificadora hacia  la menstruación de la mujer.

Las alusiones descalificadoras e injuriosas que el candidato a la casa blanca hizo sobre la moderadora del debate,  no han logrado provocar reacción alguna en Kelly, quién conocedora del amplio respaldo que su cadena tiene en ella, sobretodo el del presidente de Fox, Roger Ailes, ha podido mantener siempre una actitud distante hacia Trump, manifestando ante los medios  “que continuaré haciendo mi trabajo sin miedo y sin favores”.

A finales del mes de enero de 2016, se celebró un nuevo debate electoral entre los precandidatos republicanos en la ciudad de Des Moines (Iowa), cuya moderadora fue Megyn Kelly. Trump amenazó con no participar alegando vía  Twitter que “debido a su conflicto de intereses y sus preferencias no le deberían permitir ser la moderadora de este debate”.

Donald Trump mantiene una relación de amor-odio con los medios, pues cómo experto en bienes inmobiliarios, conoce perfectamente los efectos de una buena publicidad, por ello siempre ha tratado de mantener relaciones cordiales con periodistas de la talla de Billy O’Really, director del programa The O’Really Factor, programa donde Trump se encuentra más a gusto con las preguntas. También ha tratado de llevar a su terreno de manera  insinuante aunque infructuosa a mujeres del periodismo escrito cómo Keren Attiah de Washington Post o Charlotte Triggs de People. Al principio Trump se muestra encantador, accesible y con promesas de entrevistas y primicias, pero cuando sus intenciones no consiguen pasar a otro terreno que no sea el meramente profesional, se convierte en un hombre completamente distinto.

En el reportaje que Vanity Fair ha dedicado a Megyn Kelly, cuestiona que Trump tenga únicamente una inquina personal con la periodista por un tema profesional, sosteniendo que Trump “sabe que en su mente la bella periodista no quiere irse a la cama con él”. Para Trump, Kelly es una mujer bella y triunfadora que ha lastimado  gravemente su ego. La periodista norteamericana, que se reconoce independiente ideológicamente, nació en Siracusa (Nueva York) y tiene 45 años de edad, aunque estudió derecho y ejerció durante un tiempo, lleva desde 2003 trabajando en medios de comunicación. En 2014 su programa fue el más visto por la audiencia conservadora y la revista Time la consideró una de las 100 personas más influyentes del mundo.

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