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El maquillaje masculino y nuestro look andrógino se considera algo absurdo, algo propio de los locos que habitamos este planeta en la actualidad

El bulling por usar maquillaje o tener un look andrógino

La gente suele pensar que el maquillaje solo debe ser usado por las mujeres, que no se ve bien en hombres, y les aterra que sea usado por los chicos de hoy. En efecto, quienes pertenecemos a alguna de las tribus urbanas sabemos que los chicos emos, gothics, screamos & floggers, y aún los neopunks, usamos maquillaje suave en la mayoría de los casos o, en otros, maquillaje acentuado y/o extremo.

El maquillaje masculino lo consideran algo absurdo, algo propio de los locos que habitamos este planeta en la actualidad. Pero cuando uno les recuerda que en la época en la que los faraones gobernaban Egipto el maquillaje era común en hombres y mujeres, la respuesta no se deja de esperar:

«El mundo ha evolucionado y usted no puede convertirse en un cavernícola».

Quizás hoy usamos maquillaje por cuestiones de estética y no como en el antiguo Egipto, en donde, por ejemplo, el delineador era útil para protegerse los ojos del polvo del desierto, de los insectos y de los hongos.

Pero no solo la Historia nos habla de Egipto. En la mayoría de las Cortes de Europa, el maquillaje masculino fue común desde el siglo XIII hasta el siglo XVIII, cuando se dejó de utilizar por considerarlo propio de la burguesía, que fue perseguida después de la Revolución Francesa. Es decir, durante cinco siglos los hombres y las mujeres de la clase dominante usaron un maquillaje que les diferenciaba de las clases sociales inferiores, y que consistía en un color blanco para el rostro, un rubor, y un delineador de color negro para los ojos.

Después de la Revolución Cultural de los años 60’s, del hipismo y de la propagación del Rock & Roll por doquier, las figuras más emblemáticas de este movimiento comenzaron a usar maquillaje. La Historia nos cuenta que uno de los primeros que se atrevió a usar el delineador negro fue Keith Richards, seguido por su colega Mick Jagger, de la banda Rolling Stones. A ellos les siguieron David Bowie, Alice Cooper, Peter Gabriel y todos los integrantes de bandas como Kiss, Twisted Sister, Misfits, Poison, Cinderella, Skid Row, etc.

Parece raro, pero la música anglo-americana de los años 80’s ha tenido una influencia vital en las tribus urbanas a las que aludí antes, y a nadie se le pueden olvidar las largas cabelleras de los integrantes de la mayoría de las bandas de glam —quienes podían competir con cualquier mujer—, aunque se deba reconocer que en algunos casos usaban pelucas.

Bulling por usar maquillaje o tener un look andrógino
Sebastian Bach, líder vocal de Skid Row en los años 80’s

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En la década de los 90, la tendencia se perdió un poco, pero en el 2000 volvió. Primero con Marilyn Manson, y años después con todos los integrantes de las bandas de música gótica y emo. Ejemplo de ellas son Black Veil Brides, My Chemical Romance, Thirty Seconds To Mars.

Nadie puede negar que un maquillaje suave, poco acentuado y jamás extremo, mejora el aspecto de cualquier persona. En el caso de muchos de los chicos heterosexuales de hoy, la idea es tener una apariencia andrógina sin menoscabar el comportamiento sexual y sin tener el aspecto de una drag queen. Aunque debo reconocer que la tendencia general es a tener un comportamiento bisexual.

Vivimos en este mundo pero no pertenecemos a él

Aún recuerdo episodios de bullying o matoneo —no me gusta ésta palabra— que muchos padecimos en escuelas y en colegios por doquier, además del obstáculo que ponen la mayoría de empleadores, el asedio aterrorizante en malls, parques, playas y en nuestro vecindario.

Lo que no entiendo es por qué si todas las constituciones de los países de occidente nos garantizan un tratamiento por igual de la ley y de todas las instituciones, a las chicas se les permite usar maquillaje pero a los niños se les prohíbe hacerlo en la mayoría de los manuales de escuelas y colegios. Creo que es discriminatorio y que miles de directores de escuelas y colegios están violando la Constitución y las leyes que regulan la educación.

Tampoco logro entender por qué muchas personas piensan que los tatuajes, los pendientes, las orejas expandidas y aún el tinte en el cabello pueden ser normales para los hombres, pero no el maquillaje. Siempre me han dicho que el maquillaje es sólo para las mujeres, los drag queens, los maricas, los chupones o mamones, los afeminados y los homosexuales.

Cuando voy por calles, avenidas y malls, la mayoría de la gente común mira a mi cara. Algunos se detienen, me miran rápidamente para cerciorarse de si soy hombre o mujer. Ello se debe a que uso siempre botas, T-shirts raras y low rise and skinny jeans (vaqueros ajustados y de talle bajo). Muchos hombres me gritan: «Deja de tratar de ser una chica»

Algunas veces tengo miedo de ir solo por la calle porque algunos hombres están tratando de golpearme, algunas veces me empujan en el transporte público y otras veces me dicen: «Mira, marica, la próxima vez te mato». Esas palabras siempre rebotan en mi mente. Si esto ocurre en países que uno piensa son democráticos, no quiero ni pensar qué puede ocurrir en los países musulmanes, de los cuales llegan noticias crueles que atentan contra el libre desarrollo de la personalidad.

Eres una vergüenza para esta familia

El matoneo o bullying no solo ocurre fuera del hogar, también adentro. Recuerdo como debí abandonar el hogar de mis padres a causa de mi padre, quien en términos soeces me contó una historia más o menos así:

«Imagina por un segundo que tienes un hijo, es un niño. Estás muy feliz. Él va a ser el hombre de tu casa, le vas a enseñar cómo defenderse en la vida, le enseñas todos los juegos de hombres y le muestras cómo arreglar las cosas de la casa, del carro, de la finca, le enseñas a montar a caballo, a pescar, etc. Imagina que haces el esfuerzo más hijo de puta para criar un hombre a carta cabal, un hijo bueno y decente, y lo preparas para enfrentar el mundo, para que sea un hombre que engendre y críe a su propio hijo algún día.

Pero un buen día, como padre, estás sentado frente a él durante la cena y te quedas mirándolo fijamente y notas que cada vez que levanta la cara para comerse un bocado debe levantar con las manos el cabello porque éste es un obstáculo que cae sobre la cara, y enseguida ves que tu hijo está usando también un puto maquillaje. ¿Qué harías? Te pregunto de nuevo: ¿Qué harías?»

Yo le dije: «Nada, es su problema».

«¿Su problema? Mi problema es usted, marica hijo de puta. Lo prefiero muerto. Eres una vergüenza para esta familia». Saltó por encima de la mesa para agarrarme de las mechas y golpearme. Obviamente que debí defenderme con un cuchillo que tomé de la mesa. En ese momento se perdió todo el respeto, y yo debí buscar un lugar donde vivir en otro país, lejos de mi familia.

¡Basta de bullying y discriminación!

Gran parte del paro o desempleo se debe a la discriminación de los empresarios a la hora de contratar. Exigen presentación personal acorde con sus criterios o parámetros y no respetan los ajenos. Yo prefiero estar parado a renunciar a mi look —así lo hacen millones de chicos en muchos países.

Si el empresario fuera yo, no me fijaría tanto en el look de los chicos, sino en lo que han aprendido, en lo que saben, en su talento, en sus habilidades y, lo primordial, ¡en su honestidad! Preferiría contratar un tatuado honesto antes que un encorbatado o uniformado que sea corrupto o siniestro.

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