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Fascistas catalanes en acción: “¡Os cortaría la cabeza!” o “¡Fascistas!”. No deja de ser curioso que los más autoritarios, exaltados e intransigentes, que es una forma de definir el fascismo, le pongan ese calificativo y se lo griten a otras personas.

 

Fascistas catalanes en acción: ¡Os cortaría la cabeza! ¡Fascistas!
¡Os cortaría la cabeza! ¡Fascistas!

 

Veo con tristeza, impotencia y, por qué no, con rabia, los altercados que han sucedido durante los últimos días en Cataluña.

Por una parte, no nos puede sorprender, porque cuando se alecciona 24 horas al día, 7 días a la semana, a una población con el erre que erre, pues surgen siempre radicales que, envalentonados entre la multitud, cometen todo tipo de desmanes.

Los disturbios, los destrozos, el acoso a los medios de comunicación: “¡Prensa española, manipuladora!”. De esto último lo que más me ha sorprendido en una de las imágenes que he visto, ha sido lo jóvenes que eran todos los que estaban acosando al periodista que intentaba dar una crónica ¿En serio chavales? ¿De verdad que ese el camino para expresaros?

Lo siento, pero lo que he visto estos días es de manual de violencia política, concretamente de la parte en la que se habla del fascismo y de sus formas de penetración en la sociedad y de anulación del que piense o sea diferente.

Especialmente me tocó la fibra (por lo cercano que me toca) los hechos en los que unos agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado eran acosados, insultados y hasta pegados, después de una pacífica manifestación en la que pedían la equiparación salarial con las policías autonómicas.

Primero, vi la manipulación, o falta de rigor, en los medios de comunicación diciendo que la manifestación de JUSAPOL fue convocada para homenajear al dispositivo del 1 de octubre del 2017. Parece que, ni de lejos esa era intención de los convocantes, si no el tema de la reivindicación salarial. Todos los medios compraron el bulo y lo hicieron suyo, para dar cuenta de un electrizante panorama y una provocación. No he visto ni a uno de esos medios pidiendo perdón por dar esa noticia falsa. En fin, lamentable.

 

 

Normalmente suelo escribir cosas nuevas cuando hago estos artículos de opinión, pero esta vez me permitiré utilizar un fragmento de una contestación que hice a una chica que, en un grupo en Facebook de españoles repartidos por todo el mundo (no sé qué hacía esa persona en ese grupo si no se sentía española), insultó alegremente a la Policía y a la Guardia Civil.

He de aclarar que yo presté servicio como Guardia Civil durante casi 17 años, para aclarar el contexto con el que escribí estas palabras:

“Mi primer destino fue en la provincia de Barcelona en el año 94, quizás tú ibas en pañales todavía.

Recuerdo dejarme el pellejo intentando controlar el desastre de los incendios que asolaron Cataluña ese verano.

Recuerdo tener que sacar a una abuela en brazos de su masía momentos antes de que una bola de fuego devorara todo.

Recuerdo estar 18 horas al día metido en el fango buscando desaparecidos y velando porque no saquearan las zonas afectadas por las inundaciones de octubre de ese año.

En dos ocasiones heroinómanos infectados de SIDA me intentaron clavar sus agujas.

Me atacaron con cuchillos, se me murió una chica en los brazos después de precipitarse desde un puente en el Baix Llobregat.

Tuve que recoger y apartar de las vías los despojos de un señor arrollado por el tren.

Esas y muchas más son las historias que una persona como yo tuvo que vivir en esa tierra ¿Para qué? Para que una persona como tú llame ahora piolines a los Policías y Guardias Civiles.

Resulta que en esos años había muy pocos Mossos y recuerdo cómo nos miraban desde dentro de su Academia en Mollet del Vallés cuando nos desplegábamos en los exteriores para protegerlos porque había una fuerte amenaza de ETA.

Los Policías y Guardias Civiles que están en Cataluña, están lejos de sus familias, sin posibilidad de tener días libres, enclaustrados, insultados y acosados por hacer lo que les piden las autoridades, en fin.

Pero nada, los guays sois vosotros, que no tenéis ni puta idea de lo que es el sacrificio, pero eso sí, vuestra libertad de expresión que no os la toque nadie.

Os ponía yo a dar vueltas solitos al cuartel de Canovelles a las 3 de la mañana con una niebla que no te veías las botas y con 6 kilos entre cetme y munición y otros 5 de chaleco anti fragmentación, rezando porque el siguiente coche que saliera de la niebla no se detuviese en una esquina del cuartel, como lo hicieron años atrás cuando volaron por los aires el cuartel de Granollers, o el de Vic.”

 

Fascistas catalanes en acción

Pues nada, por el simple hecho de existir, esos matones energúmenos gritaron cosas como: “¡Os cortaría la cabeza!” o “¡Fascistas!”. No deja de ser curioso que los más autoritarios, exaltados e intransigentes, que es una forma de definir el fascismo, le pongan ese calificativo y se lo griten a otras personas.

Me horroriza que el chulo macarra (porque no puedo referirme a él de otra forma), el tal Santi González, que fue el que le rompió la nariz al Guardia Civil sevillano que llevaba un polo rojo, haya sido identificado y, a día de ayer, no hubiera sido ni siquiera detenido ¿Por qué? Preguntémoslo a las autoridades catalanas.

Más que ejemplar la actitud de los compañeros que, no entraron en la provocación y no respondieron, no sé si abrumados por la multitud beligerante, pero desde luego hay que tener mucha sangre fría para, ni siquiera, girar la cabeza ni hacer un amago de revolverse.

Conozco a bastantes personas independentistas, gente normal y corriente, gente maja, aunque ni de lejos comparto sus ideas, por un simplísimo hecho: La idea que es el germen de la democracia moderna, y que tiene más de 200 años porque surgió con la Revolución Francesa, de los ciudadanos libres e iguales, la hacen volar por los aires cuando se arrogan para sí, o para el territorio en el que viven, una serie de privilegios.

La deriva que están tomando los acontecimientos es muy peliagudo y contiene un gran cariz totalitario. El señalamiento inverso de los lacitos amarillos para identificar a los buenos y malos catalanes, me parece, una vez más, de 1° de tácticas fascistas.

En fin, veremos si no les estalla en la cara a los irresponsables líderes independentistas que no hacen más que azuzar los ánimos constantemente y, de paso, pisotear los derechos y libertades de la otra mitad de la población catalana que no piensa cómo ellos.

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13 Comentarios

  1. El estado Español con su enrevesada forma de gobierno, ni toma el toro por los cachos, ni hace nada por buscar soluciones definitivas a un problema que puede llevarse en los cachos a España tal como hoy la conocemos.
    Rajoy no hubiera aguantado dos pedidas y ya le hubiera aplicado el 155 a esos malandrines sin derecho a pataleos….

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