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La Fundación del expresidente de la Generalitat, Pascual Maragall, ha participado en un ensayo clínico a nivel europeo para buscar cómo frenar el Alzheimer.

¿Es posible frenar el Alzheimer?.
¿Es posible frenar el Alzheimer?.

El Alzheimer es una enfermedad muy presente en nuestros días que afecta de manera progresiva e irreversible al cerebro. Su consecuencia más inmediata es la pérdida de memoria, así como diferentes habilidades para aprender, razonar o comunicarse.

En la actualidad no se conocen las causas que lo provocan ni si afecta más a hombres o mujeres, aunque, según los últimos datos, son las féminas las más afectadas dada su mayor longevidad.

Cerca de 600.000 personas padecen Alzheimer en España. Tan solo un 18,5% de los pacientes acude a una consulta de Neurología, mientras que según estimaciones, entre un 30% y 40% de los casos podrían estar aun sin diagnosticar.

En el mundo hay más de 37 millones de personas afectadas aunque la perspectiva para dentro de 30 años es demoledora y podríamos hablar de 115 millones de personas afectadas.

El ensayo clínico

El ensayo clínico realizado a nivel europeo y en el que ha participado la Fundación Pascual Maragall, es una iniciativa del proyecto European Prevention of Alzheimer’s Dementia (EPAD) y cuenta con un presupuesto de 64 millones de euros para el trabajo en 36 centros de investigación, universidades, laboratorios europeos y asociaciones de enfermos.

Los voluntarios del ensayo eran personas sanas con riesgo de padecer Alzheimer en un futuro con el fin de encontrar, para poder prevenir, el inicio de la enfermedad que es precisamente lo más complejo del proceso.

Frenar la enfermedad antes de que comience

La prevención y la atención médica se hacen indispensables en este tipo de enfermedades degenerativas. Ya que de momento no hay cura, frenar su desarrollo es la única opción eficaz.

El ensayo realizado con voluntarios sanos pero con riesgo de padecer la enfermedad, se encuentra todavía en la primera fase. En la misma se ha comenzado la prueba de medicamentos de reciente descubrimiento capaces de frenar la evolución del Alzheimer en su primera etapa: la más agresiva y silenciosa.

Entre los medicamentos se prueban aquellos empleados en personas ya enfermas para comprobar si los cambios de algunas estructuras cerebrales también se repiten en personas que no han desarrollado la enfermedad. Para los científicos e investigadores poder decirle a una persona que está apunto de desarrollar la enfermedad que ese proceso podría retrasarse una década o incluso evitarse supondría un avance de grandes dimensiones.

Los 6.000 voluntarios de la investigación serán seguidos durante un año y acabará con la selección de 1.500 para el ensayo clínico. A todos se les harán pruebas científicas para ver cómo está el cerebro y análisis de sangre para comprobar si hay riesgo genético.

“Los voluntarios son personas que no tienen demencia y que tienen los rangos de riesgo, personas de entre 50 y 80 años”, explica la doctora Fauria de la Fundación Pascual Maragall.

“El Alzheimer es una enfermedad que no desearías ni a tu peor enemigo. Son personas generosas que se van a beneficiar de los posibles avances. Lo hacen para que otras generaciones, terceras personas, puedan tener una esperanza”, afirma el doctor Camí, también de la fundación.

Los resultados del ensayo clínico no se conocerán hasta dentro de 5 o 10 años. Si el resultado no proporciona valores clínicos fiables, no se informará a los participantes del posible riesgo de padecer la enfermedad.

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