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El padre de Alejandro Magno, el rey Filipo II, se ha levantado de la tumba equivocada casi 2400 años después de su muerte.

Busto del Rey Filipo II
Busto del Rey Filipo II

El padre de Alejandro Magno, el rey Filipo II, se ha levantado de la tumba equivocada casi 2400 años después de su muerte. Y ha sido gracias a un hueso, el de su rodilla izquierda, un orificio provocado poro una herida ha sido la clave. Filipo II recibió un lanzazo en una batalla tres años antes de su muerte, lo que le provocó una visible cojera.

Cuando murió tenía 45 años y era un gigante para su época, medía 1,80.

Resuelta así una equivocación histórica, la tumba de la ciudad griega de Vergina, donde hasta ahora se creía que descansaba el padre de Alejandro Magno, es en realidad la de su séptima esposa, Cleopatra, de 18 años, y de su hijo recién nacido. Ambos murieron pocos días después que el Rey Filipo.

La investigación internacional, dirigida por el antropólogo español, Juan Luis Arsuaga, ha puesto por fin las cosas en su sitio.

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