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¿Sabías que Adolf Hitler tuvo un hermano discapacitado? La Solución de Hitler dejó entre 15 y 20 millones de muertos en 42.500 campos de concentración y otros lugares de muerte repartidos por Europa entera.

La Historia desvela que Adolf Hitler tuvo un hermano discapacitado
Adolf Hitler

El historiador alemán Florian Kotanko ha dado con las partidas de nacimiento y de defunción de Otto Hitler, el tercer hijo de la familia que murió de hidrocefalia al poco de nacer.

Esto viene a significar que los supuestos por los que se consideraba que el Führer desvarió hasta sentirse elegido por Dios para llevar a buen puerto su designio divino de eliminar todo aquello no fuese ario pueden estar equivocados.

Hasta hoy se pensaba, y muchos lo siguen pensando con toda la legitimidad que uno imagine, que fue la sobreprotección de su madre —por ser el único de los hijos varones superviviente— un factor determinante en la configuración de su personalidad. Pero con Otto Hitler en la palestra, este supuesto debe ser revisado: Hitler pasa del cuarto al tercer puesto en la línea filial.

Judíos, comunistas, gitanos, polacos, eslavos, homosexuales, Testigos de Jehová. Todos fueron exterminados en beneficio de la raza; también los discapacitados. Que este hermano fuese minusválido da pie a Kotanko para preguntarse si hay posibilidad de que este sea un argumento de peso en la purificación de la raza que perseguía la doctrina nazi.

 

Europa, la más discapacitada de todas

La Solución Final, como experimento desbarrado que fue en sus comienzos, tuvo varios ensayos. Su carácter delirante hizo necesaria también la utilización de un lenguaje lleno de florituras, que tirase una venda a los ojos de la población para esconder su verdadero propósito. El «programa de eutanasia» fracasó en 1939 por la clandestinidad en la que quiso ser desarrollado. Aún así, 50.000 alemanes fueron muertos «de forma humanitaria» en los «centros caritativos del Estado», donde disfrutaron del derecho a sufrir una «muerte sin dolor».

Hasta el otoño de 1941, antes de que la Solución Final mostrase su verdadero rostro, ya se habían llevado a cabo un par de deportaciones sin esperar a que Hitler diese la orden de forma oficial. 1.300 judíos partieron en primer lugar a encontrarse con la muerte en Polonia y otros 2.500 lo hicieron después en la Francia de Pétain, donde esperaron, junto con algunos republicanos españoles, a ser traslados a Auschwitz. Se trataba de ver cómo reaccionaría la comunidad internacional ante el asunto. Nadie alzó la voz.

Y el nacionalsocialismo actuó como quería actuar. De los Protocolos de Wannsee (1942) salió sin tapujos la palabra exterminio, y con Europa mirando hacia su ombligo, Heydrich puso en marcha la operación Reinhard para dar legitimidad a la Solución Final.

El resto, es Historia.

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