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Terry Gilliam retoma el rodaje del clásico cervantino en un pequeño pueblo toledano tras numerosos intentos frustrados

El director de cine británico Terry Gilliam
El director de cine británico Terry Gilliam | Foto: flickr.com

Pocos directores han experimentado lo arriesgado que es poner en marcha un proyecto cinematográfico como lo ha hecho Terry Gilliam. Recién estrenado el siglo XXI, el cineasta se propuso rodar la que quería convertir en la película definitiva sobre el antihéroe más importante de la historia de la literatura: don Quijote de la Mancha. El personaje cervantino, que ya había cobrado vida en la gran pantalla bajo la visión de numerosos realizadores, obsesionó al director de Brasil hasta tal punto que se embarcó en una poderosa producción de la que, lamentablemente, nunca saldría el largometraje que tenía en mente, sino un documental, Lost in La Mancha, que registra el desastre en el que se convirtió esta grabación: inundaciones en el desierto de las Bardenas, elegido como una de las localizaciones principales, los ruidos provocados por los cazas de la OTAN que lo sobrevolaban, y una doble hernia discal del protagonista, entre otras calamidades, frustraron el primer intento de Gilliam, quien, sin embargo, podría ver rematado el gran proyecto de su vida este año.

The Man Who Killed Don Quixote se rueda en estos momentos en Toledo, con Adam Driver y Jonathan Pryce como protagonistas. Rossy de Palma (que ya estaba en la producción del 2000), Óscar Jaenada, Olga Kurylenko y Eva Basteiro-Bertolí completan el reparto de una historia que ya tiene más minutos filmados de lo que nunca consiguió Gilliam. En esta ocasión, el cineasta ha trasladado la producción a Almonacid de Toledo, una población toledana en la que el equipo de Gilliam ha ofertado 900 puestos de trabajo relacionados con la película. En este pueblo de 850 habitantes están felices con la respuesta que ha generado la noticia. Y es que industrias como la que nos ocupa u otras más recientes como la del poker, que hace unos días celebraba uno de los torneos más importantes de Europa en un pueblo de la República Checa que apenas supera los 1.000 habitantes, pueden hacer vivir una segunda juventud a localidades como esta. En concreto, los productores, entre los que figura la empresa española Tornasol Films (del también director Gerardo Herrero), buscan entre los habitantes de este pueblo carpinteros, albañiles y pintores que se encargarán de fabricar los decorados de la cinta. La oferta de empleo ha sido publicada por el propio Consistorio, que ha informado de que los interesados pueden enviar su currículo a las dependencias municipales. Uno de los principales atractivos para localizar el rodaje en este pueblo toledano es la “Almena del Cid”, un castillo de origen árabe dónde residió, según cuenta la leyenda, el Cid Campeador. Para completar la típica escena quijotesca, el equipo de Gilliam necesita los míticos molinos de viento que, sorprendentemente, no están presentes en esta localidad a pesar de estar situada en Castilla la Mancha. ¿Serán los propios artesanos del pueblo los encargados de construirlos?

Imposible no ver el paralelismo entre las hazañas de Don Quijote y las de Gilliam: uno obsesionado con las novelas de caballerías y con su amada, Dulcinea del Toboso; otro con el personaje que se obsesionó con las novelas de caballerías y con Dulcinea del Toboso… Ambos, inasibles al desaliento, harán lo necesario para llevar a buen puerto sus proyectos, sustentados en muchas ocasiones en livianas esperanzas y con la confianza de muy pocos –¿tiene Gilliam al menos un Sancho Panza?-.

Éste no se trata ni siquiera del segundo intento del director. Durante el pasado Festival de Cine de Cannes, presentó junto al productor portugués Paulo Branco un rodaje que tenía previsto arrancar en septiembre de 2016, pero tampoco fue éste el tiro acertado: Branco abandonó el proyecto. Anteriormente, Gilliam había conseguido incluso que Amazon, que se ha introducido con fuerza en el negocio audiovisual, accediera a producir su largometraje. Pero fue un cáncer de páncreas, que acabó el pasado 25 de enero con la vida de John Hurt, la causa de que el director viera una vez más frustrados sus deseos de dar vida al personaje cervantino. Esperemos que en esta ocasión el cineasta logre culminar el rodaje y no se cumpla un pronóstico expresado por él mismo: “Moriré yo antes que este proyecto”.

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