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¿Quieres saber si te van a despedir? Saber reconocer los indicios tal vez te pueda resultar de ayuda para prepararte y adelantarte a los acontecimientos.

Indicios que te permiten saber si te van a despedir
En muchos casos un despido se puede convertir en una nueva oportunidad de descubrir nuestro potencial. ¡Nunca te desanimes!

En los últimos años, y debido en gran medida a esta última crisis económica, hemos podido observar cómo muchas empresas que parecían estar totalmente asentadas en el tejido empresarial español han ido desapareciendo. Esta situación ha afectado muy negativamente al mercado laboral, como es bien conocido por todos, y se han producido EREs y despidos generalizados en todo el territorio nacional.

En una especie de pescadilla que se muerde la cola y al no existir demanda en consumo, los malos empresarios —muy lejos de buscar otras alternativas—, han reducido las plantillas de sus empleados a mínimos históricos para amortiguar el golpe y asegurar así su propio estatus económico; o bien para contratar a alguien que ocupe esos puestos y le salga “más barato”.

Para ayudarles en este caos, y con la ingenua intención de conservar este frágil tejido empresarial, entra en escena el gobierno de turno para, supuestamente, ayudar a los empresarios con una reforma laboral realmente espartana para los empleados y que hoy en día aún continúa.

 

Malos presagios

Un día cualquiera acudes a tu puesto de trabajo y comienzas a observar pequeños y sutiles cambios de actitud hacia ti por parte de tu jefe y su entorno más cercano. Miradas esquivas, negación de saludo y respuestas escuetas. Transcurre el tiempo y compruebas que ese día no era único: se ha convertido en su relación habitual contigo. ¿Contigo? ¡No puede ser!

Llevas en ese puesto un montón de años, dejándote la piel por tu jefe y sus sueños. Has compartido alegrías y tristezas. Incluso tus compañeros, al ver la dedicación que demostrabas, te han llegado a decir: “¡Parece que vas a heredar la empresa!“, o cuando defendías sus políticas te decían: “¡Eres un corporativista!”. Y ahora, de repente, ¿porqué ese cambio de actitud? ¿Qué está pasando? ¿Aún no lo ves? Probablemente, se va a prescindir de ti.

¿Habrá recortes? ¿Bajadas de sueldo? ¿Despidos? ¿Qué indicios te permiten saber si te van a despedir? Todo depende.

Indicios laborales y/o personales

Tu jefe te evita

El cambio a una relación esquiva por parte de tu jefe inmediato, no siendo esa su forma habitual de tratarte, puede ser un indicio claro de despido. Cuando ha existido un trato cordial entre vosotros y él comienza a mostrarse parco en palabras o huidizo sin motivo aparente, prepárate para lo peor.

Si deseas anticiparte a los acontecimientos debes aprender a reconocer los mensajes que te dirige tu superior. Si tu jefe ha mostrado un cambio de actitud contigo y no hay razones para ello, debes preocuparte.

Disminuyen tus responsabilidades

Si se da esta situación quizá lo agradezcas, porqué tendrás menos trabajo que realizar. Pero piensa que si la responsabilidad en tus tareas es menor, puede que tu jefe esté dejando de contar contigo. En el caso de que tus tareas sean modificadas y asignadas a otras personas, tienes motivos para estar preocupado, porque tal vez busquen apartarte progresivamente de tus funciones.

Tu empresa busca a alguien que puede realizar tu trabajo

Una de las peores cosas que te puede suceder es ver ofertas de trabajo de la empresa en la que te encuentras para ocupar un puesto en el que se desempeñan las mismas funciones que realizas tú. Si te das cuenta de esto, puedes ir pensando que están buscando un sustituto para ti.

Recibes todas las órdenes por correo electrónico

Cuando comienzas a recibir todas tus órdenes por correo electrónico, te exigen que envíes igualmente por este medio los resultados de cualquier trabajo o percibes una necesidad de que toda su comunicación con jefes y empresa esté por escrito, puede ser el preludio de un intento de despido.

Tu trabajo se supervisa de modo distinto

Si te sientes vigilado constantemente durante tu jornada laboral, todo tu trabajo es revisado minuciosamente o notas que se ponen mucho más puntillosos contigo sin motivo aparente, tienes muchas papeletas para ser despedido.

Cambios en la empresa

Malos resultados o pocas expectativas

Para poder deducir lo que sucederá ante los malos resultados de tu empresa, debes intentar remitirte a la “filosofía” seguida por la misma durante su historia en situaciones similares. ¿Qué se hizo entonces? ¿Qué decisiones se adoptaron?

Si desde aquel momento crítico hasta ahora, ni los jefes ni la dirección han recibido ningún tipo de formación ni se les ha realizado una auditoria externa que les haya asesorado y orientado, casi con toda seguridad harán lo mismo que hicieron entonces. Si en aquellos momentos existieron despidos, solamente te queda valorar la importancia que tiene para la empresa el mantenimiento de tu puesto de trabajo y el estatus socio-laboral que tienes dentro del equipo del que formas parte. ¡Suerte!

Fusión empresarial

Los procesos de compra o fusión resultan especialmente peligrosos para el trabajador. La primera fase suele iniciarse con rumores, ya que generalmente la dirección de la empresa no informa a los empleados hasta que el proceso está prácticamente cerrado.

La fase más dura es la del reajuste de plantilla, prácticamente inevitable tras una fusión ya que muchos puestos resultan duplicados, especialmente en departamentos administrativos.

Las fusiones no suelen darse entre empresas iguales, sino que suele haber una que ejerce como “máster” y que suele primar la permanencia de sus propios equipos en lugar de hacer una valoración objetiva para ver qué trabajadores son más válidos, vengan de la empresa que vengan.

Si tienes suerte y no te despiden, que sepas que los empleados que sobreviven al reajuste y mantienen su puesto de trabajo se encuentran con una dificultad añadida: la adaptación e integración de las dos empresas que se fusionan, con sus diferentes costumbres, estilos de dirección o formas de trabajar.

Rumores de despidos o bajadas de sueldo

Los rumores se propagan a través de murmullos entre los empleados pero, paradójicamente, corren como la pólvora y se expanden con mucha facilidad por toda la empresa. ¿Consecuencias? Desde considerables bajas en la motivación y productividad de los trabajadores hasta la desagradable sensación de incertidumbre, pasando incluso por el desarrollo de trastornos psicológicos, como estrés o depresión. Por eso, cuando estos rumores comienzan a circular, cunde el temor y los miedos.

La sabiduría popular nos enseña que “cuando el río suena, agua lleva”.

En muchos casos un despido se puede convertir en una nueva oportunidad de descubrir nuestro potencial. Es importante no apoltronarse ni deprimirse, debemos continuar aprendiendo y re-descubrir nuestras destrezas.

Nunca te desanimes, ¡seguro que surgirán nuevas oportunidades!

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