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El informe PISA, creado por la OCDE, pretende utilizar el “Big Data” surgido de test realizados por todo el mundo, para organizar una competición que genere suculentos dividendos.

El informe PISA convertido en un nuevo negocio educativo
Detrás del informe PISA se encuentra un multimillonario negocio del que países cómo India ya han dejado de participar.

El informe PISA, creado por la OCDE, se ha convertido en el paradigma sobre el que se sustenta un modelo educativo basado en test de conocimientos y competitividad entre alumnos, que está generando  cada vez más dudas en un mayor número de expertos en educación.

 

¿Que es PISA?

PISA, es el acrónimo en inglés de Programme for International Student Assessments, y consta de una serie de pruebas académicas, que pretenden analizar la capacidad de los alumnos en diferentes sistemas educativos de todo el mundo. El informe se realiza cada tres años, los dos últimos fueron en 2012 y en 2015. El número de países que participan  ronda los 65 y suelen pertenecer a todos los continentes. La prueba está dividida en tres bloques: Matemáticas, ciencias y habilidad lectora. Las puntuaciones sacadas por los alumnos constituyen un “big data” que son analizadas, procesadas y generan unas tablas de clasificación donde se escalafonan a los países participantes.

Sin embargo el informe PISA y la creación de una especie de competición mundial donde los países compiten entre ellos para determinar quién tiene los mejores alumnos, está generando críticas entre los expertos, debido primero a si éste método es lo suficientemente fiable para cualificar alumnos y segundo si es el mejor camino para la educación y la formación del futuro.

 

El negocio educativo

Las críticas al informe se basan en que es un modelo para cualificar  alumnos que no es correcto. Primero porque no todos los alumnos de los países que compiten hacen el mismo examen. Por otra parte hay países como China por ejemplo que no compite en “habilidad lectora”, ¿Qué hace entonces los que diseñan el “Informe PISA”?. Pues crean una estimación del resultado que según ellos darían los alumnos si hubiesen hecho la prueba. Para ello utilizan criterios cómo el nivel económico, es decir, a más nivel económico más nota, o bien el nivel social, por ejemplo contra más inmigración haya en el país menos nota. Por último existe la sospecha de que algunos países asiáticos, preparan a sus alumnos únicamente con el fin de superar los test de PISA, con lo que el resultado de la calidad de la educación en esos países estaría claramente adulterado.

Ahora mismo sin embargo,  una nueva revolución se está gestando tanto en las aulas de los colegios, cómo en la asociaciones de padres, en los  congresos universitarios sobre educación  y por supuesto en los despachos de algunas editoriales. La culpa la tiene éste modelo educativo donde los test de conocimientos son la clave del éxito o del fracaso académico y formativo, y dónde la posibilidad de expresar por parte  del alumno todos sus conocimientos y poder así demostrar sus capacidades, están con este método muy reducidas.

Expertos de todo el mundo están alertando de que el actual modelo basado en superar exámenes, está fomentando por ejemplo que disminuya en los alumnos la capacidad de pensar, o hilar varias ideas en un conjunto coherente que sean evidentes para otros. También se está perjudicando la capacidad de comprender, o de llegar a entender con profundidad algún concepto.

El modelo educativo actual tampoco tiene en cuenta la necesidad de analizar, o desmenuzar por partes un concepto y comprenderlo en profundidad, y por supuesto tampoco tiene en cuenta la necesidad de sintetizar conceptos, obteniendo una visión global de los conocimientos. El actual sistema educativo excluye a todos aquellos alumnos que no sean capaces de memorizar, repetir y obedecer.

Por el contrario y para regocijo de otros, éste sistema basado en test, se ha convertido en un negocio redondo para unas pocas editoriales, más concretamente para la editorial británica Pearsons. Ya en 2011 se hizo con un contrato de 32 millones de dólares, para realizar durante los próximos cinco años, todos los exámenes oficiales de la ciudad de Nueva York. Pearsons fue entonces acusada como empresa privada que es,  de injerencia en los asuntos públicos, y de utilizar un sistema basado en test, que estaba asfixiando la educación de los menores, algunos de ellos de primaria, obligándolos por ejemplo a realizar exámenes con una duración de hasta tres horas.

Viendo el jugoso negocio que representan los test y las plataformas informáticas que ofrecen exámenes de este tipo,  la editorial británica se ha hecho también con la exclusiva del desarrollo del informe PISA, lo que por supuesto, le ha generado un importante montante económico.

La editorial Pearsons defiende el informe PISA y arguye que la utilización de éste sistema es perfectamente fiable y serio. Además es el mejor instrumento para cuantificar los sistemas educativos de diferentes países. El diario económico “The Economist” ha publicado recientemente que “La industria de los exámenes está creciendo”. Ahora bien, ¿Por el hecho de que los exámenes sean una buena forma de ganar dinero para las compañías editoriales, deberíamos seguir manteniendo este sistema?, ¿Es ético que una compañía privada, gane dinero con un modelo educativo que plantea numerosas dudas sobre si realmente presta un beneficio eficaz a la sociedad?

La profesora de educación de la Universidad de Nueva York Diane Ravitch ha defendido que el modelo actual basado en calificar a los alumnos únicamente mediante Test de conocimientos, impide al alumno la posibilidad de pensar diferente y lo encamina hacia el conformismo.

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