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Los precios excesivamente bajos y el embalaje son las pistas para determinar si un juguete es falso.

Juguetes falsificados. Foto: Ministerio del Interior.
Juguetes falsificados. Foto: Ministerio del Interior.

España es uno de los países europeos donde más se consumen juguetes falsificados, según los últimos estudios del sector, el 12,3% de las ventas se pierden en mafias y productos fraudulentos, algo que a los jugueteros españoles les cuesta unos 167 millones de euros al año. Una disminución de ingresos que, a su vez, provoca que la industria destruya anualmente 6.000 puestos de trabajo. Las cifras económicas son importantes, pero lo más grave es que esos juguetes fabricados sin controles estrictos suponen un peligro para los consumidores que son los más pequeños y vulnerables de la casa. Cuestan menos, pero pueden salir muy caros.

Un tipo de fraude que se agudiza en las fechas navideñas, a las peticiones de los niños se suman las aglomeraciones, las prisas y la falta de tiempo de los padres que buscan también la posibilidad de ahorrar parte del presupuesto de la Navidad. La llegada de Papá Noel y los Reyes Magos, hacen que a veces ciertos juguetes se agoten con rapidez, en ese momento las mafias hacen su agosto, ofreciendo falsificaciones, como si fueran el producto original y además más baratas.

Las pistas para detectar juguetes falsos.

Las organizaciones de consumidores recomiendan certificar siempre la autenticidad del juguete, para ello es necesario abrir la caja e inspeccionar el interior en profundidad. Pero la primera pista nos la va a dar el precio, si su coste es un 25% inferior al normal, se debe sospechar que estamos ante un juguete falso que no cumple la normativa europea de seguridad.

Otro aspecto a inspeccionar son las etiquetas que acompañan al juguete, deben ser sencillas y estar escritas en castellano. La normativa establece que los productos que se venden en España deben tener un etiquetado escrito en español.

En muchas ocasiones los juguetes falsos llevan instrucciones redactadas en otro idioma, o bien tienen faltas de ortografía, están mal redactadas o con frases sin sentido, en estos casos suelen proceder de países asiáticos, principalmente de China que es el principal emisor de productos falsos en nuestro país.

El embalaje es otra pista determinante, las falsificaciones suelen tener un cartonaje endeble y no llevan un cerramiento industrial con celofán, normalmente las cajas se han cerrado a mano.

Las organizaciones de consumidores recomiendan comprar siempre los juguetes en tiendas especializadas o grandes superficies, para este tipo de establecimientos vender productos fraudulentos les supondría un gran perjuicio económico en multas, por lo que los comerciantes no se arriesgan a ofrecer artículos sin garantías. En caso de haber adquirido uno de estos juguetes, la recomendación es acudir inmediatamente a la Policía y poner una denuncia.

Finalmente, hay que recordar que las copias no son falsificaciones, se trata de juguetes que tratan de emular una marca o muñeca de moda, pero no se hacen pasar por el producto original. En el caso de las falsificaciones, si pretenden hacer creer al consumidor que se trata del artículo original, a pesar de que no cuenten con las condiciones legales de fabricación ni se han sometido a los controles legales de seguridad.

Se intensifican los controles contra las falsificaciones.

En lo que llevamos de campaña navideña, solo en la Comunidad de Madrid, se han destruido 142.711 productos falsos, de ellos el 30% eran juguetes, desde punteros láser hasta muñecas que podían producir asfixia, intoxicaciones o electrocuciones.

Según la Consejera de economía de Madrid, Engracia Hidalgo, el 60% de estos productos peligrosos para los niños procedían de China, afortunadamente la mayoría fueron detectados a tiempo por la policía, por lo que no llegaron ni siquiera a los puntos de venta.
Las multas a los comerciantes por distribuir juguetes falsos oscilan entre los 3.000 y 4.000 euros.

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