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Cuerpo y mente, dos ingredientes para el buen sexo.
Cuerpo y mente, dos ingredientes para el buen sexo.

Es un hecho incuestionable que las obligaciones que conlleva el actual modo de convivencia, tanto en el plano individual como en pareja, se han visto condicionadas de una manera fundamental. El espacio para la relación de pareja cada vez es mas pequeño: horarios distintos, hijos y obligaciones varias hacen que el reencuentro con tu compañero sea un festín cada vez más frugal.

Valérie Tasso, una verdadera entendida en la materia del sexo, se enfrenta al tema desmitificando muchos dogmas, comportamientos y preocupaciones que en muchos casos llevan al fracaso total de la relación o, con suerte, “solamente” a unas carencias considerables.

Afirma Valérie Tasso que “en modo metafórico, se puede decir que la fantasía sexual se apoya en la cama (o en el lugar en el que practiques sexo) y el deseo sexual, en la fantasía. Eso no significa que la fantasía se haga realidad, pero sí que tiene que ver con que una parte de esas fantasías van a nutrir el deseo”. De la mano de mujeres (anónimas, pero reales) de distintas edades, estatus sociales, estados civiles y preferencias sexuales, Valèrie Tasso propone un viaje por las fantasías sexuales descritas en su obra con dos objetivos claros: desculpabilizar y apoyar. Porque, por lo visto, la gran mayoría de las mujeres suelen sentirse culpables por tener fantasías. “Leer las fantasías de otras mujeres nos ayuda a liberarnos y, de alguna manera, a entender que no tienes por qué desear practicar todo aquello que imaginas. Cuando entiendes esto, todo fluye mejor”, dice la autora.

Decálogo de Valérie Tasso para disfrutar del sexo

  1. Olvídate de la autocensura al fantasear, pues es el peor enemigo. Mucho más que cualquier norma moral establecida.
  2. No tienes que practicar aquello que imagines, sólo tienes que activar tu deseo con aquello que te produce morbo.
  3. El sexo es política. El que tiene el poder tiene la verdad. Y si el poder cambia, otra verdad se establece.
  4. Si no enriqueces el deseo a través de la fantasía, la interacción sexual puede resultar ridícula porque en lugar de ‘ver’ a tu pareja, ves unos genitales.
  5. Tu orgasmo no es responsabilidad del otro. Tu pareja no tiene que hacer cosas excepcionales para que te pongas a mil. Te pondrás a mil si tú quieres ponerte a mil.
  6. La otra persona, lo digo con todo el cariño del mundo, es una herramienta para llegar al placer. Siempre digo que la interacción sexual es una fraternidad de egoístas.
  7. A las mujeres nos pasa que solemos “disociar” durante el sexo, de modo que estamos pendientes de cosas como si tenemos las tetas caídas, más o menos barriga o si te gustaría que te tocasen aquí o allá. Pero en el sexo hay que estar al cien por cien y olvidarte de ‘autobservarte’.
  8. Una de las peores posturas para disfrutar del sexo es el 69. Está sobrevalorada. Date cuenta que tú estás centrada en lo que le haces al otro y el otro en lo que te está haciendo a ti. ¿Quién disfruta entonces?
  9. Algunas mujeres fingen porque tienen miedo a decir la verdad y no quieren herir a la otra persona. Pero es mejor aprender a comunicar bien y, lo que es aún mejor, saber guiar con las manos a la otra persona.
  10. La mejor manera de disfrutar del sexo es dejarte hacer y luego intercambiar los papeles.

Habrá que recuperar terreno. Hay que robarle tiempo a la agenda para reencontrarse. Ya lo dice la expresión “hacer el amor”: el amor se hace. Pero con mimo, a fuego lento, como un buen plato. Amalgamando bien los ingredientes, disfrutando del proceso, echándole creatividad al asunto y poniéndolo bien bonito en los platos. También esto es parte de la cacareada conciliación familiar. Si no, estará muy cerca la desaparición de la pareja como institución fundamental de convivencia y estabilidad de la persona. Y la soledad es demasiado dura, incorregible, falsa e inhumana como para ser el horizonte que nos guíe.

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