4.2/5 (5)

Los vertiginosos acontecimientos de la última semana a raíz de la sentencia a la manada me han hecho meditar profundamente sobre el entorno en el que vivimos

Sobre 'manadas' y de lo locos que estamos
Sobre ‘manadas’ y de lo locos que estamos

Resulta que cinco gañanes, que no tienen un calificativo más suave, acorralan y agreden (o abusan, según la sentencia) sexualmente a una chica en un portal durante más de 40 minutos y ahora, cuando se les dicta la sentencia, se arma la marimorena.

Primero y antes de opinar sobre el asunto, me resultaba necesario saber lo más posible sobre dicha sentencia, y saberlo de primera mano, y no lo que nos cuentan en los medios de comunicación. Hace unos días se la leyó mi mujer, que es abogada, y me dijo que ella veía grandes incoherencias.

Hoy, al fin, tuve un rato para poder leerla, por lo menos la parte de hechos probados, que es la que me interesaba para comprender las posteriores condenas. Lo cierto es que sí, que según se enumeran los hechos probados, las condenas parecen, cuanto menos, bastante garantistas con los acusados pero no, no es eso de lo que quiero opinar, es de la parte social y política de la que me gustaría hablar.

Sorprendente el revuelo y la revuelta que se ha montado. Me parece genial que se pida aumentar la dureza de las penas contra los agresores sexuales, cosa que apoyo totalmente. La pregunta que me hago: ¿Qué ha detonado este revuelo?

Hace como un año escribí un artículo de opinión en este mismo medio que titulé “Reflexiones sobre el machismo: A la Puerta de Toledo “Mae” le tengo celos”. En él hablaba sobre la cantidad de injusticias, violencia, discriminaciones y otros tantos agravios que las mujeres tenían que soportar por el simple hecho de ser mujeres. Os invito a cualquiera de vosotros a revisarlo, si os apetece, en este enlace.

¿De verdad ha llegado esa revolución transversal de igualdad a nuestro país, o simplemente nos movemos cómo títeres al son que marcan los medios de comunicación? Ojalá sea la primera opción y que, efectivamente, se siga un camino de igualdad real. Mi temor es que, después de la euforia y los desmanes (luego explicaré eso) de estos días atrás, todo se olvide en unos meses y no sirva para nada.

Creo que los largos programas matinales de las televisiones, que le han dado amplia cobertura al caso, han tenido bastante que ver en la reacción de la opinión pública.
Lo de los desmanes me refiero a grupos exaltados tratando de asaltar el Palacio de Justicia de Navarra el mismo día que se dio a conocer la sentencia. También, y por ahí voy a ir, acerca de los oportunistas políticos, que no han faltado a su cita con la intromisión.

He visto que, el que más y el que menos, se ha subido a la ola del clamor popular. En mi opinión, un político no debería opinar sobre las sentencias judiciales. Pero vamos, ni sobre las sentencias, ni sobre los procesos, ni sobre ningún tipo de actuación que se lleve a cabo dentro del marco del Poder Judicial ¿O acaso no nos suena eso de la separación de poderes?

Como mucho un político debería ceñirse a esa famosa frase: “La acato, pero no la comparto”. Quizás, después podría seguir con un: “Como legisladores, trataremos de modificar las leyes para que cosas así no vuelvan a ocurrir”. Punto y final. Cuando además de político, se trata de alguien con un cargo público, ya ni hablemos.

Pues bien, ahí hemos tenido esta semana a Rafael Catalá, Ministro de Justicia, echando tierra y porquería sobre los jueces que dictaron esta sentencia y, más concretamente, sobre el que hizo un voto particular de absolución hacia los acusados. Pero también vi a Pablo Echenique, de Podemos, diciendo que el voto de ese juez era “objetivamente repugnante”, mientras horas después una compañera suya declaraba que el Gobierno se estaba entrometiendo intolerablemente en las funciones del Poder Judicial ¡Ay, amigos! ¡Cada cual a lo suyo!

Esto me lleva a mi teoría del todo vale. Decía el tango de Gardel que “…vivimos revolcados en un merengue, y en el mismo lodo todos manoseados”. La verdad es que esa letra tiene tanta validez cuando se escribió como ahora.

Con tal de lograr lo que sea que se quiere, se caen en exaltaciones, sinsentidos, contradicciones y juegos sucios. No será precisamente Podemos el que pueda ser un ejemplo de neutralidad ante las actuaciones del Poder Judicial, ya que sus críticas y otras interferencias han sido abundantes y variadas en los últimos años.

En ese todo vale, vimos cómo se hacía pública la identidad y la foto del juez que emitió el voto de absolución.

En ese todo vale, creí ver ayer que también se hicieron públicos los datos de la víctima.

En ese todo vale y en el infierno de las redes sociales, llegué a ver que se hacían comparaciones entre este delito y el linchamiento que sufrieron en Alsasua los Guardias Civiles. De manera totalmente desquiciada se hacía alusión a que uno de la manada es Guardia Civil. Pues resulta que es Guardia Alumno, o sea, que estaba en la Academia o de prácticas, cuando ocurrieron los hechos. Una vez que recaiga sobre él sentencia firme, será expulsado inmediatamente. Mira, da igual, efectivamente creo que por su condición de futuro agente, le tendría que caer un agravante, pero de ahí a hacer una comparación entre dos actos deleznables y totalmente inconexos, me parece que estamos muy mal.

En ese todo vale, cinco gañanes, como dije antes, se creen en el derecho de acorralar a una chica y disponer sexualmente de ella como si fuera un objeto y ser condenados, en primera instancia, a unas penas más que cuestionables y que, con los beneficios penitenciarios españoles, en cuatro días estarían en la calle.

En ese todo vale, el asesino de Nagore Laffage, José Diego Yllanes Vizcay, está fuera de la cárcel y ejerciendo su profesión de Psiquiatra (¡Manda huevos!), en un Clínica de Madrid, cuando este mes de julio se cumplirán 10 años del sucesos.

Y así hasta el agotamiento…¡Cuánto nos queda por aprender y reflexionar!

Me gustaría terminar este artículo con algo que me parece positivo. Ayer aquí en Chile, donde resido, a raíz del gran estupor que ha causado la violación y asesinato de la pequeña Ámbar, el Presidente de la República anunció que cursaría una proposición urgente de ley para la no prescripción de los delitos sexuales cometidos contra menores de edad. Ningún grupo ni partido ni persona ha discrepado sobre ello. Ojala se apruebe, y se apruebe pronto.

Valora este artículo