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  • Además de que no son pocas las mujeres que dejan «su mayor y casi único capital», la belleza y la fertilidad, en el carrusel de las pollas.

  • Algunos cuestionables defensores de los derechos del hombre aseguran que son «contradictorias e inconsistentes», maquiavélicas y egoístas.

Manosfera engloba a todas aquellas personas que defienden los derechos del hombre frente a los de la mujer | Geralt
Manosfera engloba a todas aquellas personas que defienden los derechos del hombre frente a los de la mujer | Geralt

Se consideran víctimas de una sociedad pro feminista en exceso y dañados del todo menos de un modo colateral. Heridas que hacen que los partidarios de la Manosfera se vean plantados en el mismo centro de la diana. Por eso, y a menudo bajo las sábanas en lo que a identidad se refiere, estos hombres se reúnen en una serie de foros de Internet donde ponen en común sus pensamientos, que, en ocasiones, se desfogan en odios viscerales hacia la mujer y en pogromos contra el colectivo feminista.

Pero esta no es la tónica general, al menos eso es lo que escriben los moderadores, que suelen dejar claro de forma reiterada que su único propósito es defender los derechos sociales y legales de los hombres, eso sí, incluyendo a veces algún que otro matiz un tanto cuestionable. Es el caso del foro de una de estas no tan conocidas páginas web. En ella se dice que son «hombres heterosexuales interesados en este nuevo movimiento llamado Mens Rights Movement».

Manosfera, el conjunto de todos estos movimientos que claman por la defensa del hombre, se afana en esconderse del término misoginia, es decir, de la aversión a la mujer. Son blogs corrientes en lo que a información y libertad temática se refiere, que por eso suelen incluir noticias a nivel mundial como reflejo de sus principios. Así, «muestran a mujeres que delinquen y cometen todo tipo de acciones que los hombres hacen, y no es para demonizar al sexo femenino, sino para mantener presente que la realidad es que hay malas personas de todo sexo, raza y religión», explica uno de estos foros.

¿Qué derechos demanda la Manosfera?

Una base común a todos estos lugares virtuales es la puesta en escena de la minada autoestima del hombre, sobre todo derivada de la posición legal que ocupa durante el matrimonio y tras el divorcio. Aseguran que casarse es un contrato peligroso en el que el hombre sale perdiendo en la mayor parte de los casos. Todavía dentro del casamiento, Manosfera reclama un «masculinicidio» para equipar al femicidio, esto es, el asesinato de una mujer a manos de un hombre «por el mero odio hacia el género femenino. Pudiendo haber miles de razones, eligen esa. Es tan ridículo como suena».

Respecto a la violencia en sí, Manosfera o Manosphere establece un doble rasero que piensa peligroso y grave para el hombre al considerar que las agresiones de las mujeres hacia ellos son tomadas a menudo como «una escena graciosa en la que el hombre queda dolorido y la mujer es felicitada». Y aquí hacen referencia explícita a las patadas en las pelotas como violencia de género, término, por cierto, que cuestionan con la tozudez y la machaconería de quien defiende un empeño.

También se preguntan por las decisiones legales frente al aborto —«¿por qué el hombre no tiene opción a continuar y proteger a esa vida desligando a la mujer de toda responsabilidad legal sobre ese niño?»— y por la exclusión del varón de determinadas profesiones relacionadas con la infancia al considerarlo sistemáticamente como un pederasta en potencia.

Ni ejército, ni policía, ni matrimonio

Uno de estos posts da una serie de directrices para hacer frente a la minusvaloración que, según el masculinismo, sufre el hombre en la sociedad actual. Así, aconseja que «no entréis en el ejército» por ser sistema de opresión hacia el universo del varón, y tampoco en la Policía, ya «que trabaja para encarcelar hombres inocentes». Los partidarios de Androsfera, que así se llama el blog que venimos mencionando, aconsejan al hombre no contraer matrimonio y no tener hijos, «pues legalmente significa perder la casa y una gran parte de tus ingresos presentes y futuros cuando tu mujer lo decida».

Paul Elam, fundador de uno de estos movimientos denominado AVFM, A voice for men, se define como un «activista en el extraño reino de la política socio-sexual», un hombre cuyos ideales fueron conformados por el paso del tiempo. Es esta una referencia común en muchos de los hombres que abrazan el masculinismo, la evolución errónea de una concepción inicial prefijada por el sistema. Y es universal.

Manosfera tiene miles de seguidores repartidos por todos y cada uno de los continentes. Alguno desde Sudamérica asegura que fue precisamente la «hipocresía, terquedad y tiranía» del feminismo lo que hizo virar su opinión:

«Durante algún tiempo fui feminista buscando algún cambio en mi vida o algún índice de sentido sobre los problemas que estaba teniendo y que vi que otros hombres tenían […]. Nunca pude oír simplemente un ‘sí, la sociedad tiene cierta preferencia histórica y beneficia al sexo femenino en ciertas cosas’»

Elam intenta explicar el porqué comenzando con una breve autobiografía en la que relata cómo notó que sus creencias infantiles pasaron a erradas con la juventud:

«Me di cuenta de que mi padre no era más que un soldado haciendo su trabajo, y de que mi madre no era una esclava doméstica, sino una mujer de principios que puso por delante a su familia».

En esta introducción a su vida y a su forma de pensamiento, Elam no echa la culpa a la mujer, sino a la ideología social del momento que narra. El pensador asegura que la evolución del colectivo femenino no ha sido paralela a la del masculino, sino que, al contrario, este último ha salido perdiendo en muchos aspectos, incluido, otra vez, matrimonio y el divorcio: «Algo ha envenenado las relaciones de hombres y mujeres, lo que significa que está envenenando a nuestros hijos. Y en lugar de encontrar soluciones, nos hemos convertido en adictos al problema». Además dice no odiar a las mujeres y explica su lucha particular «porque algo hay que hacer».

Un chat como ejemplo

Siguiendo la conversación de Androsfera, tras los consejos que el moderador daba a todo aquel que se sintiese con la moral por los suelos, aparecía en escena un/una detractor/a del masculinismo. Entonces comenzaban a intercambiarse ideas de una forma vaga. Aunque las dos posturas aseguraban tener motivos de sobra para contradecir las convicciones del otro, lo cierto es que la charla se construyó con demasiados castillos en el aire y con palabras sueltas que no desembocaron en parte ninguna. Promesas de doctrina, vamos, y por ambas partes.

En un momento de la conversación, una persona escribe que ya «entró un feminazi hembra o macho, no sé qué es, pero no pudo refutar nada, solo lanzó odio como hacen los/las feministas… Sigo con mi posición: el feminismo es misandria camuflada».

Tras el abandono del o de la supuesto/a feminazi sin responder los reclamos del masculinismo, la charla deriva en un intercambio de comentarios entre los integrantes del foro. Hay quien comienza diciendo que «nunca te tomes en serio lo que piensen las mujeres […]. Te guste o no, desprecian al tipo bueno y se sienten atraídas por quien las trata como un igual», para aclarar de forma inmediata que esta toma en serio está relacionada «con cuestiones de la caballerosidad y otras cosas, como poner adelante tu felicidad».

En esa misma línea, otro forero se aventura a dar consejos al resto:

«Un hombre siempre paga cuando desea más de lo que ella desea. Es inevitable las primeras veces… Estás tratando de atraerla y ella tiene algo preciado entre sus piernas que para ti vale más que un vaso de cerveza o una salida al cine».

Más adelante asegura que «ninguna mujer vale más que tú mismo. El motivo es el siguiente: las mujeres buscan tipos más valiosos que ellas».

Manosfera quiere la igualdad entre hombres y mujeres. En esta charla virtual de Androsfera se dice que «la mujer se acostumbrará a que ‘la importante siempre es ella’ y se cagará en el hombre, ‘que está para usarlo y sacarle dinero’… En cambio, si las tratamos de igual a igual, probablemente no entiendan eso». Sin embargo, el participante del que salen estas letras asegura un poco más abajo que «yo no me dejo pisar por nadie, y menos por una mujer». La igualdad está rota.

Quien piense que el masculinismo es cosa de hombres erra en exceso. Al contrario de esa exclusividad, muchas son las mujeres que están de acuerdo con los preceptos de su doctrina, algunas de ellas, eso sí, rayando el vacío consentido y desbarrando por terrenos que nada tienen que ver con la supuesta doctrina que defiende los derechos del hombre:

«Las mujeres no tenemos honor. Ante cualquier violador entregamos el culo sin pelearla a muerte, como México con Estados Unidos… Pero después nos quejamos con los demás hombres […]. Ahora están llenos de gays y leyes injustas».

La nueva cara del feminismo

Para los detractores del ginocentrismo, es decir, considerar a la mujer como el centro del mundo, el debate feminista sigue unos patrones preestablecidos y comunes por repetición. El mismo autor de Androsfera expone tres de estas supuestas tácticas que utilizaría un/una partidaria del feminismo en una charla con alguien que no lo sea.

Falacias circulares, auto referencialidad o admitir como ciertos sus argumentos «porque alguien antes que ellos lo ha publicado en un libro» —hay que señalar aquí que el autor considera probable que «estos engendros con un librito abajo del brazo vomitando falacias sobre igualdad» sean de letras— y victimización y tácticas de vergüenza que se resumirían en el ataque con ofensas una vez se queda desprovisto de argumentos: «eres gay, machista, misogino».

A la vista está que el tema de la homosexualidad es muy recurrente entre los foreros, y no solo en lo que concierne al insulto en sí. No son pocos los comentarios y los posts que responsabilizan al feminismo radical de la ruptura de la familia y del descenso de la natalidad, precisamente porque «muchos decidirán por odio practicar la homosexualidad».

Y ahora viene lo que la igualdad no explica

En el argot de la Manosfera existe toda una serie de términos propios que, en muchas ocasiones, llevan explícito su significado: carrusel de pollas, carapadre, viuda de alfa, unicornio o ginocentrismo son ejemplos de las decenas de palabras con las que se conforma el glosario de un grupo que se manifiesta así exclusivo y diferente. No es algo nuevo, sino la norma que siguen los colectivos para despertar en sus miembros el sentimiento de pertenencia a un grupo determinado.

Así, en Manosfera tenemos la Píldora roja, que sería abrir los ojos a las verdades sobre el hombre y la mujer que no han sido notadas hasta ese momento. En este tema, la revelación pasaría por darse cuenta de «cómo somos simples marionetas y, mediante aprovecharse de la mujer y el ginocentrismo, convertirnos en billeteras andantes». Entre esas verdades recién descubiertas leemos algunas que se publican en webs autodenominadas sin mucha fortuna como defensoras de los derechos del hombre:

Las mujeres son «contradictorias e inconsistentes», carecen de capacidad de empatizar con el vecino varón, gustan de estar por encima de la psicología del hombre, pierden su equilibrio emocional si no tienen uno al lado y no son pocas las que dejan «su mayor y casi único capital», la belleza y la fertilidad, en el carrusel de las pollas, que en el lenguaje del burgo se traduciría como zumbarse a todo bicho viviente.

En este sentido, se dice también que una mujer no ama de forma incondicional más que a sus hijos porque no sabe y porque no puede, además de tener la fortuna natural de vivir más que el hombre porque este fue educado para soportar estoicamente el estrés que supone el cortejo amatorio. Se utiliza la evolución para explicar que son maquiavélicas y mentalmente violentas:

«Debido a su, por lo general, menor tamaño e inferior musculatura, las mujeres tuvieron que aprender a manipular a los hombres en lugar de oponerse a ellos con el objeto de evitar el conflicto físico».

Además, esta tendencia a la dominación mental hace que, según este blog, Legnalenja, no puedan ser sancionadas legalmente.

Absolutamente desconcertante es la afirmación que se centra en las preferencias que una mujer tiene cuando se fija en un hombre. Tras mucho divagar, la teoría del blog asevera que «el 20% de los tipos se está follando al 80% de las mujeres» de acuerdo solo al «dinero, apariencia y popularidad», además de poder, que es reclamo fundamental que, supuestamente, busca la mujer en el hombre:

«Si quieres ser amado, sé poderoso. Si eres débil no te van a respetar». A más bondad, menos éxito en el ámbito femenino: «Si eres un malote ciclado y tatuado eres la clase de tipo que se la follará a las dos horas de conocerla. Llamamos a esto ‘alfa folla, beta paga’».

Pero la defensa totalmente legítima de unos derechos que se consideran vapuleados por el motivo que sea deja de ser creíble en el momento en el que el principio pasa a agresión. Y esto vale para todos. Porque precisamente son estas palizas verbales las que cortan la sesera del derecho a ser respetado o respetada. ¿Cómo controlar entonces la radicalización en cualquier ámbito? ¿Cómo frenar el morbo frente a la lógica? Titanes, gigantes, molinos.

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