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  • La masacre de El Junquito ha pasado de ser un hecho punible a una súper producción de muy costoso presupuesto: la violación de Derechos Humanos

  • Para los venezolanos fue solo una historia más que escuchó en una cola de esas que a diario conforman su nueva realidad, Narnia 2.O

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La masacre del Junquito - Oscar Pérez
Oscar Pérez

Los venezolanos vivimos en Narnia o nos quedamos en el ropero; qué se puede esperar de un país donde la clave secreta de su tarjeta de banco es de dominio público, donde la salud o la alimentación cuestan la cotización del día del dólar, donde el gobierno o régimen —como a usted le parezca más conveniente decirlo— no controla lo controlable, pero si controla lo que no le conviene a usted, amigo venezolano.

Valores en un país donde el régimen se encargó afanosamente en desintegrarlos —ese fue uno de sus contados logros—. Los otros son la desunión, la intriga, y el odio, para una vez sembrada su semilla pasar a tomar el control de todos y cada uno de los poderes; o sea, la conformación de un para-estado financiado con nuestras riquezas, las cuales se han repartido entre políticos, empresarios, delincuentes, y militares, dejando caer unas sobras en ciertos títeres o tontos útiles que propagan desde sus UBCH, instituciones educativas, empresas del estado, televisoras, radios comunitarias y hasta desde las diferentes iglesias las bondades de una mentira llamada “revolución bolivariana“.

Queda de parte de los venezolanos creer o no, algunas veces les tocará creer llorando, como lo decía Willie Colón en su canción Oh, ¿qué será?, pues para mi que desde el pasado lunes 15 de Enero de éste año 2O18 les tocará a muchos creer llorando, pero eso si no hará falta preguntarse porque será. Está claro que a Oscar Pérez, Daniel Enrique Soto Torres, Abraham Israel Agostini Agostini, José Alejandro Díaz Pimentel, Jairo Lugo Ramos, Abraham Lugo Ramos y Lisbeth Andreína Ramírez Mantilla —los siete integrantes del Movimiento Equilibrio Nacional—, los ajusticiaron.

Con la demostración hecha por las autoridades policiales, civiles y paramilitares en un operativo mal llamado operación gedeón (destructor), quién dicho sea de paso, servía al máximo jerarca divino Dios y no al padre de estos desalmados el maligno. Quienes utilizaron las más variadas y sofisticadas armas de destrucción letal, armas automáticas, granadas y hasta lanzacohetes antitanques RPG7 de fabricación Rusa —como parte del equipamiento habitual de las FANB—.

La masacre del Junquito
La masacre de El Junquito

Juzguen ustedes si era necesario iniciar una guerra contra siete personas, que si Oscar Pérez era un nombre entrenado, al igual que Díaz Pimentel u otro de ellos para tácticas de guerra, sí es cierto, pero de eso hablaré a continuación.

En el amplio material audiovisual y de audio grabado en vivo por Oscar Pérez y por los integrantes de Equilibrio GV, existe constancia que ellos se querían entregar. En uno de estos audio Oscar Pérez dialoga en los mejores términos con el Mayor del ejército, Bastardo. Este, lideraba el grupo FAES pertenecientes a la PNB y fueron los primeros que llegaron al lugar del refugio —ubicado en la Urbanización Araguaney—. Un sencillo y frágil chalet ubicado en el kilómetro 16 de El Junquito, en el estado de Miranda. Allí Pérez le manifestó al mayor Bastardo su disposición a rendirse, siempre y cuando les fueran garantizados a todos ellos sus derechos civiles.

Lo que sucedió después fue la mayor muestra de saña y alevosía manifestada por personas llenas de odio; no le perdonaban a Oscar Pérez —así como a todos los integrantes del movimiento de resistencia nacional—, los asaltos “sin bajas ni maltratos, solo toma de armamento” a las diferentes instalaciones militares: Fuerte Paramacay (operación Génesis) 6 de Agosto de 2O17, San Antonio de los Altos-Miranda (Operación David) 18 de Diciembre 2O17 y otras más de las cuales el gobierno o régimen por vergüenza ha ocultado.

Queda en claro en manos de quién o quienes esta el mando en Venezuela, aquí no vale hablar de planes de gobiernos extranjeros para violentar la soberanía de un país. Un país que ellos, Maduro y compañía, han entregado a gobiernos de otros países como Rusia, China, Irán y los cubanos, quienes trajeron el letal virus que inocularon a cada uno de los venezolanos.

Hoy toca hacernos una introspección y reflexionar si vale la pena continuar viviendo bajo sus tácticas de dominación: colas, carnetización de los derechos, bolsas de comidas, escasez general incluyendo de efectivo o dinero cash, etc.

La masacre del Junquito

En el momento de redactar este articulo (19-1-2O18), los cuerpos de los Soldados de Cristo —como se les ha llamado a estos hombres de lucha pero también de Dios—, no habían sido entregados; con toda la manipulación injusta llevada a cabo por este gobierno que se han comportado en todo este suceso como unos verdaderos nazis, llenos del más cruel y sórdido sentimiento de sometimiento e injusticia mórbida y satánica.

Para concluir, sin ánimos de crear un mito o un icono de la vanguardia justiciera, Oscar Pérez y sus compañeros demostraron —a lo largo de esas ocho aciagas horas o más que duró este inclemente ajusticiamiento—, un marcado apego a los preceptos Cristianos y un aplomo moral que habla por sí mismo de la calidad de estos luchadores sociales. No como pretende mostrarlos el siniestro plan de Maduro y Cabello: como terroristas. Los únicos que demostraron terrorismo son ellos, que no conformes con haber ajusticiado a más de 1OO jóvenes en las protestas del año pasado, tienen aún cautivos a millones de venezolanos en una inmunda y cruel crisis económica.

Este régimen ha demostrado su verdadera naturaleza diabólica. ¿O es que aún pensamos que lo del mal y su oscuro jefe es un cuento mítico o religioso de fanáticos?

Con una gran calidad humana y cristiana, muchos venezolanos hoy exaltan a Oscar Pérez y a todos sus compañeros como unos verdaderos Soldados de Cristo.

Finalizo con unas palabras de Oscar Pérez, que en medio de un violento ataque demostró además de ser un excelente comando: 

“Dios con nosotros y Jesucristo nos acompaña.”

“Dios es nuestro escudo y nosotros sus espadas, pero la verdadera espada somos todos unidos, Venezuela libre por siempre.”

Dios bendiga a cada uno de los familiares, amigos e integrantes del Movimiento de Resistencia Nacional, baluarte de nuestra lucha. Hoy más viva que nunca.

La masacre del Junquito
Ciudadanos protestan en un cementerio de Caracas porque militares no dejan entrar a familiares de víctimas de la llamada masacre de ‘El Junquito’ en Venezuela, el 20 de enero de 2018.

Propongo sean llamados Movimiento Soldados de Cristo, para continuar haciéndole honor a nuestro único sostén en esta dura batalla contra las fuerzas oscuras del régimen.

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