5/5 (3)
  • Más de treinta y dos millones y medio de personas han ganado la guerra a los tumores en el mundo. De estos vencedores, un millón y medio son españoles.

  • Gracias a los avances médicos, se espera que para el 2020 la cifra de supervivientes se duplique.

Supervivientes en la batalla contra el cáncer en España
Supervivientes en la batalla contra el cáncer en España

Se considera curada de un cáncer a la persona que tras un diagnóstico positivo y después de afrontar la terapia queda limpia de la enfermedad y sobrevive durante más de cinco años sin que ésta se vuelva a manifestar.

Sin embargo la Universidad de Navarra, a la vanguardia mundial en la lucha contra el cáncer, lanza una voz de alerta: que una persona sobreviva a un tumor no quiere decir que en su cuerpo no queden secuelas.

“Pese al logro que supone que la supervivencia al cáncer relativa a los cinco años ronde el 50% en los hombres y el 59% en las mujeres, muchos de estos pacientes se sienten perdidos en la transición entre ser un enfermo en tratamiento y ser un superviviente”, dice Cristina García-Vivar, profesora de la Facultad de Enfermería en la Universidad de Navarra.

El sistema de salud español no cubre ni se ocupa de las secuelas con las que estas personas tienen que convivir. A menudo son secuelas físicas invalidantes que hacen de la cotidianidad una dura prueba. Déficit cognitivo, fatiga crónica, dolores, infertilidad o linfedema son frecuentes tras casos de cáncer de mama, por ejemplo. O efectos secundarios que se presentan meses o años después, como alteraciones inmunológicas, osteoporosis, problemas renales o disfunciones cardiológicas.

A las secuelas físicas hay que añadir las secuelas sociales. Los números no mienten y hay una relación directa entre muchos casos de enfermedad y problemas de discriminación laboral o incluso despidos difícilmente justificables.

En otros casos, muchos supervivientes necesitan ayuda psicológica por estados depresivos o ansiosos ante la hipótesis de una recaída o una metástasis. También los familiares de los enfermos, conocidos como “supervivientes secundarios” presentan a menudo cuadros psicológicos de estrés o depresión, porque el cáncer no afecta solamente al paciente, sino que se combate y se supera en familia. El terrible diagnóstico cambia completamente el pequeño universo de todo el núcleo familiar, puesto que si el enfermo pierde la batalla, la pierden también quienes le rodean.

La profesora García-Vivar aboga por la implantación de un programa de cuidados para supervivientes. No es una novedad, ya existe en países como Estados Unidos. Este plan ayuda a garantizar una mejor atención sanitaria para estas personas que afrontan la vida tras la enfermedad, y con la angustia de plantearse constantemente si tendrán que volver a enfrentarse a ella en el futuro. Cada caso tendría que ser valorado, estudiando posibles secuelas, aportando un método de educación y manejo de síntomas y guiando al superviviente hacia estilos de vida saludables que le aseguren calidad de vida y serenidad.

“Para ello, debemos crear puentes entre la oncología y la atención primaria, poner en marcha y testar modelos de cuidado en supervivencia, desarrollar guías nacionales para la formación de profesionales o mejorar el uso de recursos y potenciar la investigación en este ámbito”, ha explicado la profesora García-Vivar.

Cada año se diagnostican 100.000 nuevos casos de cáncer en España y se estima que para el año 2020 una de cada tres personas en España padecerá una patología oncológica, números que asustan a pesar del alto índice de supervivencia.   “No me culpes por haber superado un cáncer” es el grito del millón y medio de personas que han superado el cáncer en España y que piden ayuda y comprensión para poder volver a vivir, sin tener que conformarse con sobrevivir.

Valora este artículo