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El asesinato de Kitty Genovese conmocionó a Estados Unidos, y todavía hoy se estudia en todas las facultades de criminología del mundo.

La joven Kitty Genovese fue asesinada por Winston Moseley en 4 de marzo de 1964 en Queens, Nueva York
La joven Kitty Genovese fue asesinada por Winston Moseley en 4 de marzo de 1964 en Queens, Nueva York

William Moseley de 81 años de edad y autor confeso de la muerte y violación de Kitty Genovese, moría el pasado 4 de abril en una prisión estatal en Dannemora (Nueva York). Considerado cómo psicópata y necrófilo, cometió un asesinato que sigue estudiándose en todas las facultades de psicología y criminología del mundo.

Kitty Genovese era una joven de 28 años, encargada de un bar en Hollis, Queens (Nueva York). La noche del 13 de marzo de 1964, a las 03:15 horas de la madrugada, la señorita Genovese regresaba en coche a su domicilio en el barrio de Kew gardens, también en Queens, donde compartía apartamento con una amiga. Tras aparcar el vehículo en un aparcamiento cercano se dirigió andando hasta su edificio. Cuando estaba a punto de girar la esquina que llevaba a la entrada, escuchó cómo alguien andaba rápidamente hacia ella portando un cuchillo, era William Moseley.

William Moseley era un inteligente  técnico en reparación de máquinas comerciales. Vivía también en Queens con su mujer y sus dos hijos y pese a llevar una vida modélica, ocultaba  una personalidad criminal que le había impulsado a cometer otros tres homicidios, ocho violaciones y entre 30 y 40 robos. En aquella ocasión, su mujer hacía el turno de noche en el hospital donde trabajaba cómo enfermera, mientras que su madre, que vivía con ellos,  se encargaba del cuidado sus dos hijos pequeños. El señor Moseley  estuvo dando vueltas por la zona durante aproximadamente una hora, hasta cruzarse con el vehículo de Kitty Genovese. Al verla aparcar paró su  vehículo donde pudo y la siguió ocultándose  entre las sombras.

Cuando la joven Genovese se dio cuenta de su presencia, corrió rápidamente hacia su edificio, siendo alcanzada por Moseley que armado con un cuchillo de caza, la apuñalo dos veces por la espalda. Entonces Kitty Genovese comenzó a gritar y a pedir ayuda. Algunos vecinos se despertaron y encendieron la luz de su apartamento pudiendo ser testigos del hecho. El número exacto de los presuntos testigos nunca se llegó a conocer  con certeza.

Uno de aquellos testigos fue Robert Mozer. Durante el juicio aseguró  haber escuchado gritos de una mujer pidiendo ayuda. Al ir hacia la ventana de su apartamento observó a Kitty Genovese tirada en el suelo y a William Moseley encima de ella. Entonces gritó al hombre que se fuera y saliera de allí. William Moseley se asustó y se fue corriendo “cómo un conejo asustado” según dijo el señor Mozer. Moseley aseguró también en el juicio que al irse observó que el testigo, tras gritar, se metió de nuevo en su apartamento sin intención de hacer nada más, cómo finalmente se pudo comprobar que  ocurrió. Moseley volvió a su coche y  dándose cuenta de que lo había dejado en un sitio muy visible para los vecinos, lo movió a otro sitio, además se puso un sombrero de ala ancha para no ser reconocido y volvió donde estaba la pobre Kitty  para “acabar lo que había empezado” según su testimonio.

Cuando regreso al lugar, Moseley observó que la joven estaba en el zaguán del edificio y trataba de entrar en su casa, donde todavía continuaba pidiendo ayuda. Entonces Moseley la apuñaló  hasta doce veces más. Tras lo cual y creyéndola muerta finalmente  la violó. Poco después la policía de Nueva York registró  dos llamadas alertando de que una chica pedía ayuda. Cuando llegaron observaron cómo una mujer, vecina del inmueble y de unos 70 años de edad, acunaba entre sus brazos a la pobre Kitty. Minutos después moría en la ambulancia que la trasladaba al hospital. William Moseley sería detenido pasados cinco días durante la comisión de un robo. Entonces confesó  a las autoridades el asesinato de Kitty Genovese y las muertes y violaciones de otras dos mujeres, Bárbara kralik de 15 años y Annie Mae Johnson de 24.

Dos semanas después el New York Times publicó un artículo en primera página donde decía: “38 respetables ciudadanos observan sin hacer nada cómo un hombre apuñala a una mujer durante media hora en Kew Gardens”. Hoy en día y tras investigaciones mucho más rigurosas, se sabe que fueron dos y no tres los ataques que sufrió la víctima, además de que el número de testigos y las probabilidades de que realmente hubieran podido ver algo son bastante dudosas.

Sin embargo y desde entonces la comunidad académica comenzó a denominar al “Efecto espectador”, que es la tendencia a no actuar ante una situación de violencia,  cómo “Síndrome Genovese” que se encuadraría dentro del concepto de  “difusión de responsabilidad”. En aquel momento, Estados Unidos se vio envuelto en una polémica sobre si en su sociedad se estaba perdiendo la humanidad, haciéndose cada vez más insensible y apática ante el sufrimiento ajeno. El Barrio de Kew Gardens fue identificado desde entonces con el nombre de la joven asesinada. Una oleada de resentimiento e incredulidad se apoderó de los norteamericanos al escuchar, en aquel entonces,   los testimonios de sus vecinos.

El pasado 4 de abril el nombre de la joven kitty Genovese volvió a la actualidad de la nación. William Moseley había muerto en prisión a los 81 años de edad. Muchos de los vecinos de este barrio de Queens sacuden aún su cabeza cuando escuchan su nombre. Un vecino del barrio de toda la vida, Rudi Granados, de 57 años asegura que “Todo el mundo sabe que la historia de Kitty Genovese era una exageración, que para bien o para mal puso el nombre de Kew Gardens en el mapa”. Diane Lizinski, directora de una tienda de muebles próxima al lugar, asegura que cuando ella se mudó al barrio durante los años 80, “el barrio era  todavía sinónimo de asesinato”.

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