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El jengibre, kion o quion (Zingiber officinale) es originario del sureste asiático.

Los múltiples usos del jengibre en la medicina natural y en la cocina.
Los múltiples usos del jengibre en la medicina natural y en la cocina.

El jengibre es una planta perenne de la familia de las zingiberáceas, cuyo tallo subterráneo es un rizoma horizontal muy apreciado por su aroma y sabor picante. La planta llega a tener 90 cm de altura, con largas hojas de 20 cm.

El género Zingiber es conocido por ser los jengibres verdaderos. Este género comprende algo más de 200 especies de jengibres, de las cuales unas 140 han sido comprobadas y aceptadas por la comunidad botánica.  La mayoría de ellas se utilizan en medicina o gastronomía, con diferentes propiedades y diferentes partes de la planta utilizadas, pero la que más se utiliza es su tallo subterráneo.

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El jengibre y sus poderes paliativos

Tiene un excelente poder antiinflamatorio natural así como capacidad para licuar levemente la sangre, el Jengibre es un eficaz remedio contra la artrosis, dolores reumáticos y resfriados, mejorando además el flujo sanguíneo por lo que se muestra un aliado en la lucha contra los mareos y vértigos relacionados con artrosis, artritis, fibromialgia o la fatiga crónica.

Ayuda a tratar malas digestiones, gastritis, úlceras gástricas y diarreas, funcionando como protector estomacal ante el consumo de medicamentos.  Algunos médicos lo consideran un suplemento ideal durante la quimioterapia en el tratamiento del cáncer.

 

Contraindicaciones en el consumo de jengibre

No se debe ingerir si se tienen cálculos biliares, en el caso de personas con hipertensión no es aconsejable pues puede resultar perjudicial y hasta peligroso y también puede interferir con el proceso de otros medicamentos.

Por supuesto siempre es absolutamente aconsejable consultar con el médico para verificar si podemos consumir libremente el jengibre.

¿Dónde comprarlo y cómo utilizarlo?

El jengibre se encuentra en los mercados y supermercados en fresco en la zona de frutería, y también en polvo en la zona de botes de especias y condimentos, por lo que no os será difícil tenerlo a mano. El jengibre fresco se puede congelar así que nada os impedirá tener disponible este producto para cuando lo vayáis a utilizar para preparar una receta con toque exótico.

Lo podemos consumir de varias maneras: la raíz cruda rallada se puede incluir en recetas de todo tipo, con zumos de frutas o verduras, en ensaladas, postres y galletitas.

Para tratamientos se puede consumir en polvo que es una buena manera de controlar no superar la dosis de dos gramos diarios que es la recomendada sin efectos adversos. También la raíz confitada sin olvidar el poder calórico del azúcar.

Para helados, bizcochos y galletas: el jengibre confitado, más difícil de encontrar que en fresco y bastante caro, así que hoy os invito a que comencéis a añadir jengibre así preparado a vuestros postres.

 

Jengibre confitado

Ingredientes: 250 g de raíz de jengibre fresca, 400 g de azúcar, 500 g de agua, 1 pizca de sal, 80 g de azúcar para rebozar.

Comenzaremos pelando la raíz del jengibre, lo cortamos en láminas finas o en pequeños dados. Ponemos una olla al fuego con abundante agua, para que cubra el jengibre y llevamos a ebullición.

En otra olla, mezclamos los 500 gramos de agua de la receta con los 400 gramos de azúcar, añadimos la pizca de sal, y el jengibre escurrido y cocinamos hasta que la temperatura llegue a 106 grados centígrados o durante media hora a fuego medio.

Una vez pasado el tiempo, escurrimos el jengibre confitado justo cuando acaba la cocción en un plato donde tengamos azúcar blanca, sacudimos el exceso de azúcar, para después dejar secar los dados de jengibre encima de una bandeja con papel de horno durante ocho horas, o bien encima de una rejilla.

¡Y… a disfrutarlo!

Receta de Directo al Paladar 

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