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La clase no se compra, la clase se tiene y para tenerla nunca hay que olvidar algunos consejos que nos proporciona la literatura universal y la experiencia.

Nueve reglas que nunca olvidan las personas con clase
Nueve reglas que nunca olvidan las personas con clase.

Hace poco leí en un periódico un artículo de opinión, excepcional por cierto,  donde la autora relataba cómo un miembro de la Real Academia Española, en su discurso de nombramiento, desdeñaba y ninguneaba a personas que ejercían trabajos tales cómo camareros, taxistas, conserjes o empleadas del hogar. La autora describió maravillosamente el clasismo y la falta de humildad del personaje, miembro de una institución que está al servicio de la lengua, de España y de la Historia.

Entonces me acordé de los limpiabotas, una profesión ya en desuso y plagada de connotaciones peyorativas y degradantes, cuyo ejercicio lamentablemente arrastró desde siempre.

Recuerdo, por ejemplo, el dicho norteamericano aquel  de “En este país cualquier limpiabotas puede llegar a ser millonario”. Con todo, el de limpiabotas debió de ser en una época pasada un oficio relativamente rentable, sobretodo en un tiempo, donde llevar los zapatos limpios en calles llenas de barro era un signo de distinción.

Y me acordé de todas aquellos consejos, que a lo largo de muchos libros y algunas experiencias personales, he ido recopilando y que cualquier persona con aspiraciones a tener un poco de clase debería conocer. Consejos que nunca olvidan las personas con clase.

 

Los zapatos siempre impecables

Los zapatos deben estar escrupulosamente limpios. Da igual que acabes de pisar un charco, tus zapatos siempre deben estar perfectos. Nunca vayas  a casa de otra persona, a una entrevista de trabajo, o a ver a alguien  a quien realmente aprecies con los zapatos sucios, jamás.

 

Pronunciar perfectamente las palabras

Este consejo me lo dio un profesor nativo de inglés y con el que estoy completamente de acuerdo. Cuando se habla un idioma extranjero da muy buena impresión, sobretodo en las entrevistas de trabajo, tener una buena pronunciación. Es tan  importante o incuso más,  además de conocer muy bien la gramática o el vocabulario, el hecho de pronunciar perfectamente las palabras al hablar otro  idioma.  Si  utilizas palabras extranjeras recuerda pronunciarlas perfectamente, y en caso de no conocer exactamente su pronunciación,  no las uses. Si hablas tu propio idioma intenta tener un acento neutro y evita  expresiones coloquiales que sólo se usan en tu zona de procedencia.

 

Ropa interior siempre de marca

No queda precisamente bien, sobretodo cuando nos descalzamos en público, llevar la típica “patata” en los calcetines, tampoco llevar  unos calzoncillos baratos y  en el caso de las mujeres, vestir con  la lencería llena de  agujeros.

 

Nunca hables de dinero

Si te presentan a alguien que no conoces o que conoces de hace poco,  no le preguntes cuánto dinero gana o cuanto ha pagado por su coche o su casa. Es una situación en la que puedes poner en un compromiso a la otra persona y que sin embargo se produce bastante a menudo.  El dinero es un tema muy delicado para cualquiera y no suele ser cómodo hablar de él, tanto si las cosas le van a uno bien, cómo si es el caso contrario. Además a nadie le debería  importar cuánto dinero ganan o cuánto dinero poseen los demás.

 

La prueba del paté

Aquí no es tan importante, pero en Francia es un signo de distinción la forma en la que comemos el paté de oca. Frédérick Beigbeder en su libro Una novela francesa, relata cómo su abuela materna, de procedencia aristocrática, ofrecía paté a su futuro yerno para darle su aprobación. Recuerda que si viajas por allí o te invitan a su casa personas de origen francés y te ofrecen paté, recuerda que  el paté no se unta, el paté se come tal cual, de un bocado.

 

Escuchar más que hablar

Una vez leí en un libro sobre economía, que si al menos el 50% de todo lo que aseguramos o decimos se cumpliera o fuera rigurosamente cierto, podríamos invertir en bolsa nuestros ahorros  y hacernos en poco tiempo millonarios. Queda bastante mal dar la impresión de “sabelotodos”, da igual que las otras personas te conozcan cómo si no. Es un signo de inseguridad intentar tener siempre razón. La mejor manera de aprender es escuchar, además es muy probable que muchas de las personas con las que nos reunamos, sepan más de un tema concreto que nosotros mismos.

 

Nunca llegues a una reunión ni pronto ni tarde: Puntualidad

Cuando era un niño  llegue un día tarde a un partido de fútbol en la parroquia, el cura de mi pueblo, que pese a las apariencias era  bastante culto y viajado, me dijo que en Suiza si llegabas tarde a una cita te retiraban el saludo de por vida. No sé si será del todo cierto, pero con el paso del tiempo he llegado a entender que el tiempo de los demás es tan importante cómo el mío, y que si yo me he  tomado la molestia de utilizar mi tiempo para quedar con alguien, por lo menos espero que los demás hagan lo mismo.

Una vez leí en una revista, una entrevista que un periodista le hizo a Markus Wolff, el hombre que dirigió durante la guerra fría a la temida Stasi, el servicio secreto de la República Democrática Alemana, y de la profunda impresión que le dio  al observar cómo Markus Wolff entraba en la cafetería exactamente a la hora en punto, ni un minuto antes ni un minuto después,  en  la  que había acordado su entrevista. La puntualidad bien utilizada puede ser muy poderosa.

 

Por Favor y Gracias

Nunca he entendido por qué le cuesta a la gente pedir las cosas por favor y dar las gracias. A veces parece que se entienda  cómo una  especie de rebajamiento, de pleitesía hacia otro ser inferior. En Reino Unido lo primero que les enseñan a los niños es a decir gracias y por favor. Creo que deberíamos aprender ciertas cosas de ellos.

 

No bebas alcohol en una reunión

Así te evitarás situaciones embarazosas. En Corea de Sur las empresas obligan a sus directivos a salir de copas con sus empleados, con la intención de escucharles cuando se sueltan la lengua tras beber unas copas. En una reunión con personas que no conoces irte de la lengua puede provocarte algunos problemas. Es cierto que existen grandes personajes que han sido alcohólicos y no han perdido el reconocimiento social, cómo Scott Fitzgerald por ejemplo, pero lo más seguro es que nosotros no tengamos su talento, no pertenezcamos a la “generación perdida” ni escribamos nunca un libro tan bueno cómo El Gran Gatsby , con lo que nuestros salidas de tono etílicas serán menos perdonables.

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16 Comentarios

  1. Con tal y que las panties no tengan huecos, ni las ligas flojas o rotas y estén limpias, puedes seguirlas usando. Carla Mayoral. Y si tienen algún descosido que se pueda reparar, cóselo. Y no se está hablando de pertenecer a clase alta, media o baja, sino de “tener clase ” que es distinto. Una persona de clase alta puede “no tener clase” y viceversa, una de clase baja “tener clase”.