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La credibilidad del PP como gestor está hace ya tiempo muy en entredicho. Esa credibilidad heredada de otros tiempos y que, no me cabe duda, hizo que ganaran las elecciones en 2011 y que no se terminarán de hundir en los comicios repetidos de 2016.

En las pensiones, ¡con los abuelos hemos topado, amigo Mariano!
La credibilidad del PP desciende a pasos agigantados entre los colectivos de pensionistas y jubilados más desfavorecidos.

Todos sabemos del revuelo que hay liado con el tema de las pensiones a raíz de la paupérrima subida del 0,25 % de este año.

El asunto es que hace unas semanas vi el típico programa nocturno de debate en TVE. Me sorprendió mucho una cosa: ¡Todos los representantes políticos que estaban ahí coincidían en decir que no había dinero para subirlas! No solo para subirlas ahora, sino para mantenerlas en el futuro.

Perdonadme, pero no salgo de mi perplejidad. Ósea, todos coinciden en el diagnóstico, pero no son capaces de sentarse a hablar, debatir, negociar o llamadlo como queráis.

Una vez más nuestros políticos dan fe de su casi nula capacidad de negociación, de sus dogmas y de que son capaces de hacer o decir cualquier cosa con tal de atraer un puñado de votos. Cada uno de los que asistió a ese programa (estaban representados todos los grandes y los nacionalistas) daban una receta de qué manera debería hacerse. Obviamente venían aleccionados por sus respectivas agrupaciones y soltaban o repetían alegremente eslóganes y mantras con la convicción de que, cuanto más los dijeran, más verdad van a ser.

Al representante del PP le tocaba aguantar impertérrito y escudarse en la única verdad que todos reconocían, que no hay dinero para más. Pero no sirve eso porque, siendo las cosas así, si de verdad eres político, lo que hay que hacer es aportar soluciones.

Al meollo. Al gobierno se le ha torcido bastante este asunto. Quizás por aquellas desafortunadas declaraciones de Rajoy de hace un par de meses diciendo que la gente se fuera buscando planes de pensiones particulares porque difícilmente estarían garantizadas las pensiones dentro de un par de décadas.

Esto contrasta bastante con lo que vengo escuchando últimamente en el Congreso por parte del Gobierno, que no es otra cosa que: “…mientras nosotros gobernemos, garantizamos que no se congelarán las pensiones”. Otro mantra más. Claro, no congelar, no significa revalorizar de una forma digna y acorde con la vida real.

Vamos a ver si, nosotros, simples ciudadanos, somos capaces de nombrar realidades por qué parece que nuestros señores representantes se hacen un lío. Damos por buena, según todos ellos nos cuentan, que no hay pasta. Bueno, pues hay que conseguirla ¿no?

A ver señores políticos, al ciudadano de a pie no le vengan con discursos que no comprende. No le hablen de cifras, de porcentajes, de pirámides y demás. Eso lo tienen que estudiar ustedes, y actuar en consecuencia. Remánguense, hagan las cuentas (que seguro que tienen sopotocientos asesores para ello), y trabajen, que para eso les pagamos.

Salgan de sus búnkeres y de sus dogmas. Sean realistas. Las propuestas que escuchamos son demasiado abstractas e inconcretas, tan llenas de buenas intenciones, como vacías de contenido. Digan, qué, cómo, cuánto y cuándo, de forma concreta, equilibrada y realista. A ser posible también de forma consensuada. No nos vendan pan para hoy y hambre para mañana. Déjense de sus sucios juegos, por una vez, el bienestar del futuro nos va en ello.

Busquen la manera de solucionarlo. Ya, ya sabemos que el Estado no tiene dinero para todo pero, casualmente, si tiene recursos para seguir manteniendo los privilegios y dádivas de la clase política (que no es poca en nuestro país), y la gente ya está, o ya estamos, muy cansados de eso.

Dudo bastante que el tema se desactive, por pura lógica. Si de algo suelen disponer los jubilados es de tiempo. A poco que se organicen bien, pueden seguir con las protestas durante mucho tiempo y además ¿quién no va a estar de acuerdo con la reivindicación? Son nuestros padres, tíos, abuelos, así como lo seremos nosotros en el futuro.

Yo, personalmente, creo que este embolado le va a estallar al Gobierno en las mismas narices. La credibilidad del PP como gestor está hace ya tiempo muy en entredicho. Esa credibilidad heredada de otros tiempos y que, no me cabe duda, hizo que ganaran las elecciones en 2011 y que no se terminaran de hundir en los comicios repetidos de 2016.

Pero cuidado con el socavón, porque eso unido al hartazgo de los ciudadanos ante casos y casos de corrupción en los que se han robado miles de millones de euros (aunque estos casos no sean patrimonio exclusivo del partido en el Gobierno central), se me antoja que va a ser el declive de esta agrupación política. Un Gobierno con mucha falta de cintura política y capacidad de reacción, lleno de complejos y carencias.

Por todo ello, viene a mi mente Cervantes, y El Quijote, y su célebre frase ¡Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho! Dando cuenta de la enorme dificultad que tenían ante sí. Pues eso… ¡Con los abuelos hemos topado, amigo Mariano!

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