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Todo junto: Educación, Cultura y Deportes. Mariano Rajoy vuelve otra vez a restar protagonismo a todo aquello que concierne a la Cultura

Para el PP, la Cultura es mejor meterla en una saca
Para el PP, la Cultura es mejor meterla en una saca

No merece Ministerio propio, para el PP, la Cultura es mejor meterla en una saca con la Educación y con el Deporte para que sea Íñigo Méndez de Vigo quien se encargue de nuevo de su gestión, además de haber sustituido a Soraya Sáenz de Santa María en sus labores como portavoz del Gobierno.

De nuevo, porque ya fue su máximo responsable en la pasada legislatura, en 2015, al sustituir al políticamente malhadado José Ignacio Wert, que fue el de la Lomce y el ministro peor valorado de todos.

Ya lo hizo José María Aznar a su llegada al Gobierno allá por el año 1996. Y Mariano Rajoy, a su imagen y semejanza, hizo lo propio en 2011. De hecho, el recién elegido Presidente del Gobierno de España fue Ministro de Educación y Cultura durante el mandato de Aznar, en 1999. Suárez sí quiso Ministerio de Cultura; Felipe González también.

Desde el 1996, el único momento en el que el «conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico» —como se dice en la RAE— ha tenido cartera propia, fue en la época de José Luis Rodríguez Zapatero. Entonces, el Ministerio de Cultura fue ocupado por César Antonio Molina, primero, y por Ángeles González-Sinde después.

El Barón de Claret

Aristócrata, 60 años de edad, europeo de residencia y de trabajo. Íñigo Méndez de Vigo, dicen, está más que acostumbrado a la diplomacia. Es así porque el ministro lleva 17 años en la Unión Europea.

A Méndez de Vigo le encanta la Lomce y las reválidas, aunque a los españoles no les guste tanto. De hecho, el día 24 de este mes de noviembre, está convocada una manifestación para dar a conocer la poca gana que tienen muchos de que se siga adelante con el tema reválidas.

El barón ha dejado dicho que está dispuesto a hablar con quien haga falta, que es partidario del diálogo, y que va a ponerse manos a la obra para dar luz verde al Pacto por la Educación que el resto de partidos han incluido en sus programas electorales.

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