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Lo que no se ha desvanecido —Mayo francés del 68—, es el asombro que nos causaron aquellas escenas repetidas una y otra vez en los noticieros de Televisión mostrando a miles de jóvenes manifestantes en plena algarabía callejera.

En recuerdo de aquel Mayo francés del 68
Barricadas parisienses, 1968.

Mis recuerdos de aquellos días son pocos y algo confusos.  Este año se va a celebrar el aniversario, cincuenta años, de la histórica revolución estudiantil y no es fácil guardar las imágenes en la memoria tanto tiempo.

Imágenes de barricadas con coches atravesados y adoquines arrancados del pavés en las calles del Barrio Latino de París, consignas como “la imaginación al poder”, “prohibido prohibir” o “pidamos lo imposible” nos sorprendían a los españoles extrañados de que los franceses se quejaran de falta de libertad. Uno de los países más libres de Europa, que ya había hecho su gran revolución a finales del siglo XVIII.

Aquí en España vivíamos bajo el “régimen franquista” y aún no se consideraban como derechos fundamentales la libertad de expresión, de reunión o de prensa. No existían partidos políticos, ni había democracia. En cambio en Francia que si gozaban de esos derechos se mostraban descontentos y paralizaban el país reclamando a su gobierno cambios políticos y sociales. Era asombroso, fascinante.

No se sabe bien si  las protestas tuvieron como precedente las huelgas de universitarios norteamericanos que surgieron en la década de los sesenta en protesta por la guerra de Vietnam y también a favor de los derechos civiles y contra la segregación de la gente de color. Una nueva generación pacifista que luchaba por hacer un mundo mejor había tomado conciencia de su poder.

Cuando el movimiento llega a Europa estalla con toda su  efervescencia mostrando el descontento de los jóvenes por una vida uniformada, consumista y cerrada a la participación de los ciudadanos. Se manifiestan en la Sorbona y la policía carga con gases lacrimógenos mientras detiene a muchos jóvenes que se defienden lanzando piedras, convirtiendo el Barrio Latino en una batalla callejera. Mostraban su rechazo al sistema educativo que sólo permite entrar en la Universidad a las élites y también al poder en todas sus formas. Muestran su descontento con la política imperialista y colonizadora de los gobiernos europeos, aunque no  plantean unos objetivos fijos.

Parece más bien un movimiento contracultural, izquierdista, con un toque hippie. Se dice que hasta 40.000 estudiantes de diversa procedencia ideológica, marxistas, trotskistas, maoístas se reúnen en una larguísima comitiva y cruzan el Sena para llegar a las puertas del gobierno.

Los manifestantes se hacen expertos en lucha callejera. Los trabajadores y los sindicatos en principio no entienden muy bien qué quieren estos hijos de la burguesía a los que no les falta nada. Pero más adelante se unen a ellos persiguiendo aspectos prácticos que finalmente consiguieron arrancarle al gobierno: mejoras laborales, subidas salariales, reducciones de jornadas.

Se cierra la Universidad y se producen numerosas detenciones que dan lugar a juicios sumarios. Pero después el primer ministro, entonces Georges Pompidou, en contra de la opinión de De Gaulle, presidente de la república, ordena reabrir la Sorbona que se convierte en recinto de asamblea permanente, donde todos tienen derecho a tomar la palabra y en los días siguientes se empiezan a cerrar las industrias, comercios y toda clase de servicios.

La revolución se extiende a otras ciudades francesas que empiezan a manifestarse también y se produce una huelga general que paraliza Francia. Se queda sin servicios públicos y el mundo entero pudo contemplar a través de la pequeña pantalla, las nubes de gases lacrimógenos, los jóvenes con el pañuelo  tapando la boca, los cuerpos de los civiles y de policías tendidos en el suelo.

Todo pareció ceder cuando el general De Gaulle anunció elecciones generales. La sociedad francesa estaba ya cansada de tanto desorden y caos y De Gaulle ganó las elecciones anunciadas unos meses antes, aunque un año después renunció a la presidencia.

Desde el punto de vista político el Mayo francés tuvo poco efecto, desde el punto de vista social y mediático fue un hecho histórico de dimensiones descomunales.

El año 1968 estuvo cargado de acontecimientos trágicos, el 4 de Abril asesinaron a Martin Luther King, el 5 de Junio a Robert F. Kennedy que murió un día después. En Junio también ETA asesina por primera vez en España. El 20 de Agosto las tropas soviéticas invaden Checoslovaquia acabando así con la revolución llamada Primavera de Praga. El 2 de octubre se produce la matanza de la plaza de las Tres Culturas en Ciudad de México acabando con la vida de cientos de estudiantes que se manifestaban.

El mundo estaba en proceso de cambio, algunos ganaron sus batallas, pero otros se dejaron la vida en ello.

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