5/5 (3)

La extinción de los animales silvestres está relacionada con la aparición de ciertas plagas y enfermedades que afectan al hombre y a la producción agropecuaria

El rol de la fauna en los ecosistemas y la defaunación del planeta
La comunidad científica llama la atención sobre la extinción de innumerables especies silvestres / Fotonatura

Si nos sorprende la incesante deforestación de los bosques y áreas protegidas, lo que ocurre con los animales silvestres no es menor y debería inquietarnos y hasta angustiarnos, si es que somos sensibles a la Naturaleza y a la vida de plantas y animales.

En el mundo se sabe que la caza ilegal, la venta de especies silvestres y de sus partes, son un negocio que lamentablemente tiene sus adeptos, porque deja ganancias, aún cuando la legislación lo prohíbe o restringe. Por ejemplo en Paraguay, la lista incluye monos, yaguaretés, loros, papagayos aves, reptiles (teju guasu), carpinchos, venados, animales acuáticos y otros.

Hoy día, la comunidad científica llama la atención sobre la acelerada desaparición de innumerables especies, con probables consecuencias para el equilibrio de los ecosistemas y el bienestar de los seres humanos. Y esto porque las poblaciones de animales silvestres se interrelacionan entre sí en lo que se denominan «cadenas tróficas o alimentarias», que permiten que en un ecosistema o medio, una o más especies se alimenten de otras posibilitando un equilibrio entre ellas.

Un ejemplo es la labor polinizadora de las abejas nativas y melíferas, gracias a la cual ciertas plantas no desaparecen y el hombre puede obtener además de la miel, numerosos alimentos de origen vegetal. Pero también las abejas están hoy amenazadas y no escapan a la amenaza de las actividades humanas; a la deforestación, destrucción de su hábitat; a la contaminación por plaguicidas y, como dijimos, al tráfico ilegal de especies amenazadas y cacería en el caso de los animales.

La defaunación del planeta

En un artículo publicado por Alex Fernández Muerza en fecha 4 de agosto de 2014, se señala que «de forma similar a la deforestación de los bosques, el planeta sufre en la actualidad una defaunación, es decir, una constante y rápida desaparición de la fauna global.” El articulista cita el trabajo de un equipo de investigadores liderados por Rodolfo Dirzo, biólogo de la Universidad de Stanford (EE.UU.) y el de otro liderado por un ambientólogo, Justin S. Brashares de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.).

Ambos coinciden en que la pérdida de la riqueza de especies silvestres afectará las regiones donde se producen, con daños y consecuencias para el funcionamiento de los ecosistemas y la calidad de vida del hombre, incluyendo posibles conflictos sociales.

¿Por qué protegerlos?

¿Por qué las leyes buscan salvaguardar la vida silvestre? Por el valor científico que estas especies tienen en los estudios de población, al tratarse de seres vivos que influyen en el equilibrio natural del medio y, al final, en el aprovechamiento más sostenible de los recursos naturales: agua, suelo, árboles. Si un animal silvestre desaparece de su hábitat, se produce un desequilibrio que afectará a otros animales, al ambiente y al ser humano.

Esto guarda estrecha relación con las cadenas alimentarias en donde todas las especies de fauna y flora silvestre dependen unas de otras. Y son estos desequilibrios los que llegan finalmente a repercutir en el bienestar humano, con la aparición de ciertas plagas y enfermedades que afectan al hombre y a la producción agropecuaria, al no existir sus depredadores naturales.

Ocurre también la pérdida de un patrimonio biológico de estudio nacional e internacional en donde cada país incluye a sus especies en listados internacionales y otros que se preocupan por la vida silvestre y sus especies.

Conclusión

La vida de la mayoría de los animales silvestres aún existentes está amenazada directa o indirectamente por el hombre y su afán de lucro. Del otro lado hay consenso entre numerosos investigadores y científicos en que hay que defender y proteger a estas especies, defender a la biodiversidad que al igual que el hombre vive en el planeta.

El filósofo alemán, Arthur Schopenhauer, afirmó: «La conmiseración o compasión con los animales está íntimamente ligada con la bondad de carácter, de tal suerte que se puede afirmar que quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona».

Valora este artículo