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«Los dos amantes están, en ese tiempo que no para, el amor y el deseo, les lleva siempre a la cama». El Romance del Amante Anónimo es un fracaso, una necesidad

El «Amante Anónimo»: un fracaso, un sueño, un estado emocional, una necesidad
El «Amante Anónimo»: un fracaso, un sueño, un estado emocional, una necesidad

El Amante Anónimo (1ª)

La vida que vivimos,
la vida que soñamos,
¿tienen algo en común?
¿O sólo lo imaginamos?

Desde muestra niñez
todos nos recordamos,
sin ánimo de ofender,
haber sido emparejados.

Craso error del adulto,
que a su descendencia intenta,
marcarle por sí, un futuro,
que no da la primera vuelta.

Si el sentimiento más pleno,
que un ser humano experimenta,
con espiritualidad, sin razón,
no se puede influenciar,
en su propia decisión.

Decisión dije, no sé,
si así se puede llamar,
lo que te hace creer
que tu vida vas a dar.

Y la otra parte ofrecer,
juntos la senda andar,
y juntos envejecer,
sin mirar hacia atrás.

Así comienza el caminar,
por el incierto sendero,
en el que van a topar,
azarosos quebraderos.

Los dos amantes están,
en ese tiempo que no para,
el amor y el deseo,
les lleva siempre a la cama.

Con cualquier coqueteo,
sirve de escusa amorosa,
vuelven y vuelven a sentir,
un clímax que nunca se agota.

Estos momentos tan dulces,
donde los cuerpos se entregan,
son a ciencia cierta recuerdos,
grabados en la conciencia.

Poco más tarde ocurren,
cosas y muchas mas cosas,
llega el primer hijo:
la vida cambia de torna.

Para un padre y una madre,
no existe evento mayor,
lograr culminar con un hijo,
el resplandor de su amor.

Aquí esta el primer paso,
donde se viene a fraguar,
el cambio de roles de amor,
que supone, uno más.

Uno más, que además ocupa,
jornada y media y más,
con todas las obligaciones,
que un bebé en casa da.

El Amante Anónimo (2ª)

Aquellos momentos de entrega,
de entrega mutua y total,
pasan ahora una fase…
periodo casi estival.

Cuando surge la ocasión,
y están a pleno estallar,
un chillido berreón,
hace al clímax… volar.

Esto no crea rencor,
pero hace el curso cambiar,
de cómo será su vida,
cambió la prioridad.

Y comienzas a vivir,
una vida familiar,
siendo dos a compartir,
y uno sólo a mandar.

Que el hijo es el primero,
que es tu sueño, tu ilusión,
desde que afloró el amor,
coincidió vuestro deseo.

Pero, ¿qué va quedando,
de aquella infrenable pasión?
Poco a poco se va yendo,
diluyendo sin razón.

Bueno, razón hay y hubo,
la hubo con claridad,
la entrega y cariño al hijo,
acredita la verdad.

Pero el camino sigue y sigue,
y algo falta en el hogar,
los momentos de ternura,
también son amor de verdad.

Y los recuerdos afloran,
de cómo empezó el cantar,
que si bien la ternura placer es,
no acude, el clímax sexual.

Y entonces aparece,
un sentimiento frugal,
suspiros de alcoba,
tú sola en la oscuridad.

Y poco a poco se crea,
en tu mente perspicaz,
el amante que te ofrece,
tus deseos de verdad.

Y con él pasas ratitos,
que con ellos vivirás,
con tu amante y tu marido,
de la mano hasta el final.

Que él, también a su modo,
tiene su amante virtual,
pero no por ello, queridos,
os habéis dejado de amar.

Esta infidelidad feliz,
no es infidelidad,
aprecia lo mas valioso,
andar el camino, andar,
gozando los dos a un tiempo,
de la mano envejeciendo,
con amor y lealtad.

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