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Entonces, ¿los saqueos en Venezuela son porque el venezolano asalta por vandalismo o porque necesita calmar su propia hambre y la de los suyos?

 

Es difícil cuantificar cuántos roban en nombre de la anarquía y cuántos en nombre de la angustia ante una nevera vacía / LaRepública.ec
Es difícil cuantificar cuántos roban en nombre de la anarquía y cuántos en nombre de la angustia ante una nevera vacía / LaRepública.ec

Como venezolano, hablar de mi país me demanda mucha responsabilidad y conciencia, pues ya se dice demasiado sobre el gobierno de Venezuela y la situación que sus habitantes atraviesan hoy día. Es por ello que no pienso enfocarme en estadísticas que siempre son inciertas o en números que no dicen nada, sino en el lado humano de la crisis que yo mismo vivo día tras día.

Ahora bien, el informado lector recordará que en el año 2013 los venezolanos saquearon los diferentes establecimientos DAKA, tiendas de electrodomésticos ubicadas en diferentes ciudades del país. Por tratarse de electrodomésticos podemos señalarlo como un acto de vandalismo injustificable, pues son artículos dirigidos a mejorar la calidad de vida del consumidor, pero no son indispensables para vivir como tal.

No obstante, en el presente año, y más específicamente desde el mes de mayo, se han registrado un sin número de saqueos en supermercados y camiones distribuidores de algo que toda persona profesional o con un empleo estable toma por garantizado: la comida. Entonces, ¿los saqueos en Venezuela son porque el venezolano asalta por vandalismo o porque necesita calmar su propia hambre y la de los suyos?

En  palabras de Martín Caparrós, “el saqueo es un momento en el que la gente se siente extremadamente libre; puede por fin acceder a aquello que no posee, porque carece del dinero que le permitiría conseguirlo. En ese instante se quiebra el orden capitalista y las personas son libres de conseguir aquello que necesitan porque dejan de lado la intermediación del dinero”.

Por otra parte, Hugo Mujica dice que “no se trata de un momento de libertad, sino de necesidad. La libertad sería que no necesites saquear. El que lo hace ya no tiene libertad. Quizá en ese momento el saqueador tenga la euforia de sentirse reivindicado, pero cualquiera que tenga que cometer un acto por encima de la dignidad humana ha perdido la libertad. La libertad se ejerce cuando el individuo tiene un trabajo y con eso siente que le da de comer a su familia”.

Es difícil cuantificar cuántos roban en nombre de la anarquía y cuántos en nombre de la angustia ante una nevera vacía o de una quincena que dura 30 minutos en el bolsillo y que aplaca el nerviosismo alimentario por tan sólo una semana.

¿Por qué no ejercen su derecho al voto?

El Revocatorio, ante el evidente partidismo por parte del Consejo Nacional Electoral, ha sido saboteado por de la presidenta de dicho ente, Tibisay Lucena, denunciando que una gran cantidad de las firmas recabadas fueron falsificadas por parte de la MUD en aras de destituir al Gobierno Bolivariano. Sin embargo, ¿no es más fácil activar el proceso y que el resultado hable por sí sólo? ¿Quién habla por todos aquellos que laboraban en oficinas del gobierno y que fueron despedidos al ser encontrada su firma a favor del proceso revocatorio?

Ante la crisis, el ejecutivo aumenta el sueldo tantas veces quiere y alardea de ello, invocando el populismo y la demagogia. “Nunca, en la historia de Venezuela, un gobierno ha aumentado el sueldo tantas veces”, argumentos que demuestran más su ignorancia en términos de economía, puesto que al siguiente día de ser oficiales dichos aumentos, incrementa el precio del transporte público, la comida, etc.

Imagen publicada por el Presidente de la Asamblea Nacional: Ramos Allup

Ya no se trata del mal estado de las calles, de que el acceso a los dólares de CADIVI haya sido restringido o de que la propaganda política sea lo que único que decora nuestras calles; enfrentamos una grave crisis productiva, social y humana pues las barreras de lo correcto han sido atravesadas en nombre de la propia necesidad. ¿Pero acaso Jean Valjean, el inolvidable héroe de Víctor Hugo, no nos enseñó que también es inmoral juzgar al que roba un bocado de pan?

 

 

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