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El sueño una necesidad que obliga a condicionar hábitos, no siempre saludables.

El sueño: reparador, idílico o suplicio
El sueño de Jacob, por José de Ribera

 El sueño es un gran misterio para todos los mortales. Nadie tiene un sueño igual o parecido a otro. Nos sumimos en una inconsciencia de la cual volvemos al despertar, con sensaciones distintas de haber disfrutado de un descanso reparador, o bien a veces tenemos la sensación que nos hemos enfrentado a Muhammad Ali en un duro combate cuyas consecuencias sentimos en cada centímetro de nuestro cuerpo.

Efectos en nuestra calidad de vida

No debemos de descuidar el hecho de que dormir bien, es fundamental para disfrutar de una buena calidad de vida. Diferentes estudios sobre el tema nos indican que el hecho de no dormir bien nos lleva a situaciones durante el día, de despistes, falta de memoria, menos reflejos ante cualquier situación, etc. Ademas la continuidad en el insomnio puede derivar en problemas mas graves como la diabetes, enfermedades cardio-vasculares, y afecciones de todo tipo, que alterarían de una forma decisiva nuestra vida.

El verano y las vacaciones un escollo para conseguir conciliar el sueño.

Excesos en comidas y bebidas, cambios de hábito de conducta, de horario, acompañado de las altas temperaturas, hacen que el insomnio sea mucho mas frecuente en es esta época del año.

Dormirse por encima de los veinticinco grados cuesta, y a veces no lo conseguimos. Pues la única solución que queda es levantarse, buscar un entretenimiento adecuado y volver a la cama cuando volvamos a sentir somnolencia.

Y a dormir a pierna suelta y a soñar, soñar y volar por los vericuetos mas insólitos, que nos lleven a tener un despertar con energía y optimismo, para afrontar el nuevo día.

Sancho predicaba en sus reflexiones, siempre certeras, al referirse al sueño y a sus sueños.

… sólo entiendo que en tanto que duermo, ni tengo temor, ni esperanza, ni trabajo, ni gloria; y bien haya el que inventó el sueño, capa que cubre todos los humanos pensamientos, manjar que quita el hambre, agua que ahuyenta la sed. fuego que calienta el frío, frío que templa el ardor, y finalmente moneda general con que todas las cosas se compran, balanza y peso que iguala al pastor con el rey y al simple con el discreto …

Y continúa…

… es mi intención limpiar esta ínsula de todo género de inmundicia y de gente vagabonda, holgazana y mal entretenida; porque quiero que sepáis, amigos, que la gente balda y perezosa es en la república lo mismo que los zánganos en las colmenas, que se comen la miel que las trabajadoras abejas hacen.

Razones de más tenia Sancho, para manifestar tales afirmaciones.

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